España no es un país
monárquico precisamente, aunque sea una monarquía parlamentaria, pero tampoco
es un país proclive a una hipotética república. De hecho, había más
juancarlistas (es decir, partidarios de Juan Carlos I) que monárquicos en sí, y
ahora está empezando a haber felipistas, apoyos al rey Felipe VI.
Y es que declararse
monárquico puede sonar algo antiguo. Ni siquiera el Partido Popular, todavía
principal partido de la derecha española, se declara a sí mismo monárquico,
aunque apoye claramente a la Corona y que España siga siendo un reino. Solo medios
de comunicación, como ABC o La Razón, se declaran firmemente monárquicos.
Por tanto, en España no
somos precisamente forofos de la monarquía, pero la mantenemos como sistema
político porque la figura del rey sí es bastante respetada y porque para muchas,
muchísimas personas, sobre todo mayores, república es sinónimo de caos y destrucción.
España solo ha tenido dos experiencias republicanas
y ambas fueron breves y convulsas. Por ello, el término república causa no poco
recelo entre las generaciones más mayores, que vivieron muy jóvenes la II
República o, en la mayoría de los casos, sus padres les hablaron de ella, y no
para bien.
Tengo una anécdota
personal que revela claramente el sentimiento de muchas personas mayores hacia
la república. Mi hermana se fue de viaje de fin de curso en 4º de ESO y mi
abuela no estaba demasiado feliz con que se fuese tan lejos. Pero es que cuando
escuchó el nombre del país al que iba a viajar mi hermana, República Checa, su
primera reacción fue exclamar: “¡Encima a una república!”. Así, aunque sea una
anécdota, es indicativo del grado de repulsa/recelo que causa el término
república, lo cual trasladaron a sus hijos e hijas.
Los dos presidentes de la República entre 1931 y 1939: Niceto Alcalá-Zamora (izda), hasta 1936, y Manuel Azaña. Al ser la II República de tipo parlamentario, el presidente tenía una función representativa y moderadora pero poco más.
En el caso de las
generaciones más jóvenes y, normalmente, más formadas, el término república no
causa ese rechazo ya que se sabe que es un modo de gobierno más y que la
mayoría de países de la Unión Europea tienen, incluidos nuestras vecinas
Francia y Portugal. Incluso la opción de que España sea algún día una república
no es descartada por no pocas personas de mi generación.
Sin embargo, de lo que
no se suele hablar es del tipo de república, porque hay varios tipos. En el
mismo caso de las repúblicas que ha habido en España hubo disparidad de
modelos: en lo administrativo, una república unitaria en la Primera
(1873-1874), con un proyecto de república federal que fracasó, y también
unitaria en la Segunda (1931-1939), aunque bajo la forma de Estado integral con
regiones autónomas[i].
En cuanto al reparto del poder, también hubo diferencias: en la Primera
República se dio un sistema presidencialista y en la Segunda un sistema
parlamentario[ii].
Tipos de sistema de gobierno en el mundo: en azul, repúblicas presidencialistas; en amarillo, semipresidencialistas; en naranja, parlamentarias; y en marrón, unipartidistas. En el mapa también aparecen las monarquías, tanto parlamentarias (rosado) como absolutas (morado) o mixtas (magenta).
¿Cómo sería una
hipotética Tercera República? Imposible de saber ya que los partidos que son
republicanos se limitan a reivindicar esa forma de Estado, pero sin entrar en
detalles. En realidad, hay cuatro modelos principales de república, que vamos a
ver a continuación:
La Casa Rosada, residencia del presidente de Argentina.
-
Presidencialismo:
El jefe del Estado, que es el presidente, tiene parte activa en el poder
ejecutivo ya que es al mismo tiempo el jefe del gobierno. Así, en una república
presidencialista solo hay una figura de primer nivel porque por debajo del
presidente ya está el vicepresidente. Así, comparte protagonismo con el
parlamento y es elegido en elecciones presidenciales al margen de las generales
para votar por los representantes en el parlamento. Este modelo está
ampliamente extendido en América, con casos destacados como Estados Unidos y la
mayoría de Iberoamérica (México, Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú…).
En Europa es raro ya que solo está presente en Bielorrusia[iii] y en
Chipre, siendo también habitual en África y Asia.
Palacio de Belém, residencia oficial del presidente de Portugal.
-
Semipresidencialismo:
La principal diferencia es que el jefe del Estado, que nuevamente es un
presidente, no es a la vez el jefe del gobierno al existir un primer ministro
con su gobierno, que responden ante el parlamento. Así, el presidente no tiene
tanto poder como en el sistema presidencialista, pero sigue siendo elegido
directamente por los ciudadanos en unas elecciones a parte. Este sistema está
presente en Europa, con casos destacados como Francia, Portugal, Polonia, Rusia
o Ucrania. Hay que destacar, eso sí, que en cada uno de estos países el
presidente tiene más o menos influencia. En el caso de Rusia, el que manda
realmente es el presidente, siendo la separación de cargos casi pura fachada. En
Francia el presidente designa al primer ministro y en Portugal lo tiene que proponer,
pero es el parlamento el que debe dar el visto bueno.
Palacio de Bellevue, residencia del presidente de Alemania.
-
Parlamentarismo:
El poder está en manos del parlamento, que elige al jefe del gobierno y este
debe responder ante él. En una monarquía como la nuestra, el parlamento es
votado por los ciudadanos en elecciones generales y después los diputados
eligen al primer ministro, sin que el rey intervenga, aunque nominalmente debe
proponer un candidato a primer ministro. En el caso de las repúblicas
parlamentarias, el proceso es idéntico, pero simplemente en vez de haber un rey
hay un presidente, que es elegido también por el parlamento y no directamente
por los ciudadanos en una votación específica, lo que diferencia este modelo de
los anteriores. Es el tipo de república más habitual en Europa, con ejemplos
destacados como Alemania, Italia, Irlanda, Austria, Grecia, Hungría…Turquía
también sigue este modelo, pero su actual presidente, Erdogan, pretende
cambiarlo a uno presidencialista en el que su persona tenga más poder. También
es una república parlamentaria la democracia más grande del mundo: India.
Congreso del Partido Comunista Chino, único permitido en el país.
-
Unipartidismo:
El nombre lo dice todo, al ser una república nominal en la que solo hay un
partido permitido porque es una dictadura de partido. Esto se da sobre todo en
Estados socialistas, por lo que es un modelo minoritario actualmente pero que
antes de la caída del bloque comunista entre 1989 y 1991 era muy habitual en el
mundo. Ejemplos son China, Cuba, Vietnam o Corea del Norte.
¿Cuál de estos modelos
sería el elegido en esa hipotética república española? Como ya se ha dicho,
imposible saberlo, pero posiblemente sería parlamentario para que la ruptura
con la monarquía fuese atenuada ya que, en ese caso, el rey sería sustituido
por un presidente con un poder igual al del monarca: de representación del
Estado, moderador y sin poder efectivo. Otra opción sería el modelo
semipresidencialista al estilo portugués: un presidente elegido directamente
por los ciudadanos pero que no podría designar libremente al primer ministro,
que dependería más del parlamento. Sí podemos descartar el unipartidismo
(afortunadamente) y, seguramente, el presidencialismo ya que en Europa es un
modelo extraño y otorga demasiado poder a una sola persona.
BIBLIOGRAFÍA:
- PAREDES, J (Coord.). Historia de España Contemporánea. Barcelona: Ariel, 2009.
- VALLÈS, J.M. Ciencia Política: Una introducción. Barcelona: Ariel, 2006.
BIBLIOGRAFÍA:
- PAREDES, J (Coord.). Historia de España Contemporánea. Barcelona: Ariel, 2009.
- VALLÈS, J.M. Ciencia Política: Una introducción. Barcelona: Ariel, 2006.
[i] Modelo
que, dicho sea de paso, fue el que se adoptó en la Transición, aunque con el
nombre de Comunidades Autónomas.
[ii] España hoy
es una monarquía parlamentaria, lo que significa que el poder recae
principalmente en el parlamento, que es el que elige al presidente del
gobierno.
[iii] Esta a
menudo es considerada la última dictadura plena de Europa, ya que su presidente
lleva en el poder ininterrumpidamente desde 1994.






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