Y un año más llegó y
pasó el Festival de la Canción de Eurovisión. Este año ha sido más diverso, con
géneros variados: desde el pop más histriónico al rock, metal, lírica, balada
romántica, etc. En ese sentido, podemos estar satisfechos con lo realizado. También
con la realización portuguesa, que con menos dinero que en ediciones anteriores
ha logrado un buen resultado, aunque no haya habido luces led.
El resultado ha sido
mucho más reñido que el año pasado, cuando rápidamente Salvador Sobral y
Portugal se colocaron a la cabeza, seguidos a distancia por Bulgaria. Un Salvador
que anoche participó en un intervalo magistralmente y, afortunadamente, con un
aspecto muy mejorado después de superar con éxito un trasplante de corazón. Días antes había protagonizado la polémica, al decirse que había criticado la canción que, finalmente, ha sido la ganadora.
En cuanto a las
actuaciones, sin sorpresas. Todas las candidaturas repitieron lo ya realizado
en las semifinales y en los ensayos generales, incluida la de España. En los
directos, hubo casos de mejora respecto a los días previos, como Netta por
Israel, y casos de empeoramiento evidente, como las representantes australiana
y finlandesa, que nos deleitaron con un coro de gallos.
Países participantes en Eurovisión este año: en verde, países presentes en la final; en rojo, países que no han pasado a la final pero han podido votar en ella; y, en amarillo, países que participaron en el pasado pero no este año.
Las votaciones tuvieron
no poca emoción. Primero dieron la puntuación de los jurados nacionales los
representantes de cada televisión. Hubo muchas sorpresas: Austria se colocó en
cabeza contra todo pronóstico, seguido de Suecia, un clásico en Eurovisión, y
de Israel, favorita hasta días antes en las casas de apuestas. La opción de
Chipre, que había escalado posiciones firmemente, parecía desinflarse. En las
votaciones, España fue representada por Nieves Álvarez, y se volvió a tener de
fondo el Palacio Real de Madrid después del paréntesis de Barcelona del año
pasado, que de poco sirvió para atraer a independentistas visto lo visto. España
no salió tan mal librada en esta sección, al alcanzar el puesto 17.
Posteriormente, se
dieron en bloque los votos del público, que fueron claramente distintos al de
los jurados. Sentenciaron a España al puesto 23 al dar muy pocos votos, sobre
todo los 12 de Portugal. También arruinaron las opciones de Austria y Suecia al
darles menos puntos de lo esperado. Así, la victoria estaba entre Israel y
Chipre, llevándose finalmente el gato al agua la gran favorita durante meses,
Netta, con su divertida y transgresora canción “Toy” (Juguete) sobre el
machismo y el bullying. Esta es la cuarta victoria israelí en el festival después
de las de 1978, 1979 y 1998. Previsiblemente, el festival de 2019 será en
Jerusalén.
Netta Barzilai (Hod HaSharon, 1993), ganadora de Eurovisión 2018.
Los resultados finales
han sido estos, para ver la actuación (salvo para Israel y España que están al final), pulsa la bandera:
1.
Israel con
Netta, 529 puntos. En una actuación mejorada respecto a la semifinal, con una
enorme potencia vocal, pudo auparse a la victoria con más margen del esperado. Se
confirmaba su puesto de favorita que había visto peligrar en la última semana.
2.
Chipre
con Eleni Foureira, 436 puntos. El terremoto de esta semana llegaba con Chipre
y su canción Fuego, acompañada de baile y una letra hueca. Al final se debe
contentar con la segunda posición, su récord histórico.
3.
Austria
con Cesár Sampson, 342 puntos. Nadie hubiera imaginado un día antes que Austria
rozaría repetir la victoria conseguida con Conchita Wurst en 2014, pero así ha
sido.
4.
Alemania
con Michael Schulte, 340 puntos. Una balada bonita que, con sus efectos
visuales y una puesta en escena atractiva, ha logrado colocarse como la cuarta,
después de tres años quedando última y penúltima.
5.
Italia
con Ermal Meta y Fabrizio Moro, 308 puntos. Su canción se ha convertido en un
himno contra la guerra y el terrorismo y, finalmente, ha entrado en el Top 5,
superando incluso su candidatura del año pasado con el famoso Francesco
Gabbani.
6.
República
Checa con Mikolas Josef, 281 puntos. Después de sufrir
una lesión en los ensayos, Mikolas ha optado por mejorar su puesta en escena de
la semifinal y hacer el salto mortal, con éxito (afortunadamente para él). Ha conseguido
la mejor posición histórica para Chequia.
7.
Suecia
con Benjamin Ingrosso, 274 puntos. Con una canción agradable y que evoca un
poco a los años 80, Suecia repite Top 10, y durante la votación de los jurados
llegó a estar en primer puesto.
8.
Estonia
con Elina Nechayeva, 245 puntos. La opción lírica de la noche finalmente ha
entrado en el Top 10 pero por debajo de lo esperado en las apuestas.
9.
Dinamarca
con Rasmussen, 226 puntos. El grupo de vikingos con una escenografía que
recuerda a Juego de Tronos, pero con un carácter antibelicista. Muy épico.
10. Moldavia con
DoReDos, 209 puntos. Un horror que pasase a la final, pero más aún que haya
entrado en el Top 10. Vestidos como la famosa banda española del Parchís y con
una puesta en escena que recordaba a un vodevil o a una comedia de enredos.
11. Albania
con Eugent Bushpepa, 184 puntos. Una de las mejores voces masculinas, si no la
mejor, ha obtenido un buen resultado, pero merecía un poco más.
12. Lituania
con Ieva Zasimauskaité, 181 puntos. Dio la campana en su semifinal, llegando a
colocarse en el Top 5 en las apuestas, pero, como a España, le ha perjudicado
su temprana posición (4ª en actuar) en una gala que ha ido de menos a más.
13. Francia con
Madame Monsieur, 173 puntos. Una de las grandes favoritas que se ha desinflado
después de una actuación que ha pasado más desapercibida de lo esperado. Aun así,
se marcan un buen puesto general, en sintonía con años previos.
14. Bulgaria con
Equinox, 166 puntos. Tenía difícil revalidar el Top 5 de los dos últimos años,
y así ha sido, aunque sus voces han sido armónicas y la puesta en escena
efectiva.
15. Noruega
con Alexander Rybak, 144 puntos. “Las segundas partes nunca fueron buenas”,
suele decirse, y puede aplicarse a Rybak, que ya ganó en 2009 representando a
Noruega. Con una canción algo absurda en su letra, solo le ha salvado del
desastre su gran carisma.
16. Irlanda
con Ryan O´Shaughnessy, 136 puntos. Una de las actuaciones más bonitas de la
noche, con una buena puesta en escena y un mensaje a favor de los derechos de
los homosexuales y que merecía más en la clasificación.
17. Ucrania
con Mélovin, 130 puntos. Ha tenido que abrir la gala, lo cual nunca es plato de
buen gusto. Con una estética a lo Drácula, su potencia vocal ha resuelto bien
la actuaciación.
18. Países Bajos
con Waylon, 121 puntos. Una de las mejores de la noche, con su mezcla de rock y
country, merecía unos puestos más arriba.
19. Serbia con
Sanja Ilic y Balkanika, 113 puntos. Prescindible en general, debería estar más
abajo en la lista con su balada balcánica que solo gustó plenamente en su
vecina Montenegro, que le dio los 12 puntos en medio de la indignación del
Altice Arena.
20. Australia
con Jessica Mauboy, 99 puntos. La eterna
invitada en nuestras antípodas no tuvo su mejor noche en lo vocal y solo le
salvó del desastre absoluto el apoyo que los jurados le siguen dando, porque el
voto del público fue mínimo.
21. Hungría
con AWS, 93 puntos. La banda de metal húngara derribó el escenario con su
extraordinaria potencia, pero en las votaciones quedó relegada a los últimos
puestos.
22. Eslovenia
con Lea Sirk, 64 puntos. Una canción repetitiva y hasta desagradable al oído que,
parece que no en vano se llamaba “No, gracias”, en esloveno. Más abajo aún
debería estar.
23. España
con Alfred y Amaia, 61 puntos. Los representantes españoles tuvieron su mejor
actuación, llenos de complicidad y vocalmente sin problemas. Como muchos esperábamos,
fue la puesta en escena (simple, muy simple) la que hizo que las votaciones nos
destrozaran una vez más, quedando en la parte más baja de la tabla por cuarto
año consecutivo. Cantar en el segundo puesto tampoco benefició a la candidatura
española, que fue olvidada rápidamente ante opciones más llamativas. Como asignatura
pendiente seguirá estando una puesta en escena efectiva, algo que ya falló en
2016.
24. Reino Unido
con SuRie, 48 puntos. Estuvo mucho mejor de lo esperado, a pesar de que la
canción era ciertamente limitada, con una letra sencilla y un estilo que
recordaba más a las canciones de los 90. Un espontáneo interrumpió su actuación
gritando y quitándole el micrófono, pero SuRie se repuso rápido y continuó su
actuación con firmeza. Por desgracia, este temple no le ha hecho ganar puntos.
25. Finlandia con
Saara Aalto, 46 puntos. Una opción que más bien parecía un circo: una rueda
giratoria, la cantante gritando y unos bailarines vestidos de forma pseudo militar,
bien podría haber sido el farolillo rojo.
26. Portugal con
Cláudia Pascoal, 39 puntos. El país anfitrión cierra la tabla, por desgracia. Su
actuación fue agradable y correcta y merecía más, pero parece que el efecto
Salvador Sobral fue un espejismo y esas actuaciones minimalistas y clásicas son
más bien ignoradas.
No podemos acabar el
artículo sin hablar de audiencias. Hay gente que defiende que España deje de
participar en el festival ante los pobres resultados, pero los datos son
contundentes: casi un 45 % de audiencia, que superó el 50 % en las votaciones. Interés
hay, aunque no guste admitirlo, y se alcanza el mayor dato desde 2008, cuando
enviamos al infumable pero divertido Rodolfo Chikilicuatre. Por ello, dejo el video de la actuación española:
Cerramos el artículo
con las actuaciones de la canción ganadora, Netta, que nos llevará en 2019 al otro
lado de la cuenca mediterránea, a Israel, ¡felicidades! ברכותי.






























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