lunes, 21 de mayo de 2012

10 años perdidos


Endeudados por lo menos 10 años. Así comunicó el alcalde de Torrejón de Ardoz, Pedro Rollán, el plan de ajuste municipal aprobado por sus 21 concejales que ya ha recibido el visto bueno del Ministerio de Hacienda. Sin embargo, el alcalde anunció esos diez años de parón absoluto para la ciudad como un logro de su gobierno que garantizó que  dentro de diez años la deuda estará pagada. Ya, pero, mientras tanto, ¿Qué?

La respuesta es simple: Torrejón va a perder diez años. Y no hay que buscar como culpables a otros como hace el alcalde en un intento desesperado por mantener la alta popularidad lograda en estos cinco años. Para el alcalde, la grave situación de Torrejón (que yo no dudo en calificar como ruinosa, por muy dramático que suene) se debe exclusivamente al contexto de dura crisis económica que atraviesa España. Pero esto, que evidentemente está relacionado con Torrejón, oculta que la grave situación de las cuentas municipales se debe a un gasto continuo y desorbitado que se practicó en la pasada legislatura. Cuatro años continuos de boom para la ciudad. Todo parecía posible: centros de artes escénicas dignos de una orgullosa capital de provincias, festivales de pop con artistas internacionales al más alto nivel y un auténtico parque al Capricho que engulló 12 millones de euros de las, ya entonces, temblorosas cuentas locales (empezó a construirse en 2009, cuando la crisis económica ya había asomado en España). Se llegó a crear la vana ilusión de que Torrejón era la ciudad más rica de Madrid. Rivalizamos con Alcalá (con la que Torrejón siempre ha tenido un cierto pique) por ser la cabeza del Corredor del Henares. En cierto modo y visto con perspectiva Torrejón era una Valencia a pequeña escala en la que todo se podía hacer sin problema.

Ahora se comienza a ver la resaca de esos cuatro años de evidentes excesos: la subida de impuestos municipales ha sido la más alta de la historia de la ciudad (en el programa de sólo 10 puntos del Partido Popular se prometía mantener a la ciudad con los  impuestos más bajos de Madrid), pasemos a dar números: la subida del IBI (la conocida Contribución) ha sido de media de un 35 % sumada a la que ha practicado el Gobierno de España (sí, también del Partido Popular). A esto se añade un 23,20 % más por el numerito (impuesto a los vehículos), un 100% más por casarse  o por usar el tanatorio y un 30 %  por practicar deporte o actividades culturales. Todo un subidón de precios municipales que los vecinos han notado, vaya si lo han notado. Especialmente aquellos que estén en desempleo, un desempleo que por desgracia continúa subiendo demostrando que no hay recetas mágicas sino la necesidad de un cambio profundo del sistema productivo de este país.

Todas estas subidas se añaden a las que nos ha impuesto el Gobierno de España como el aumento del IRPF, de la luz, de las matrículas universitarias o el repago de medicamentos además del ya famoso tarifazo en los precios del transporte público, este de mano del gobierno de la Comunidad de Madrid.  

A partir de este año comenzaremos a pagar esos 200 millones de euros de deuda reconocida del Ayto (150 millones más 50 de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo, EMVS). EMVS que el Ayuntamiento intenta desligar como una entidad que no tiene nada que ver con el Consistorio. Ilusión fracasada ya que sólo hay que ver el Consejo de Administración y, ¡oh!, ¡sorpresa!: Presidente: Pedro Rollán Ojeda, Vicepresidente: José Luis Navarro Coronado, etc.

Datos que parece que no son seguros ya que la Oposición aumenta esa deuda a 263 millones debido a que la deuda de la EMVS sería en realidad de 93 millones a los que habría que sumar 25 millones de remanente líquido. Todo un revuelo de cifras que conducen a lo mismo: el Ayuntamiento está endeudado por años y años en los que se atisba una auténtica y lamentable década perdida para mi ciudad.

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