martes, 17 de abril de 2012

El Titanic, ¿Una metáfora de nuestros tiempos?


Llegó el 100 aniversario del hundimiento del “buque insumergible”, el RMS (Royal Mail Steamship) Titanic, considerado el transatlántico más famoso de todos los tiempos y el más lujoso de su época. Un buque que, si bien terminó hundiéndose en medio del Atlántico la madrugada del día 15 de abril de 1912, en la memoria y el recuerdo sí ha resultado ser insumergible. El Titanic representó todos los valores de la sociedad en la que fue construido que son, en gran parte, los mismos que los de la sociedad actual aunque hayan pasado cien años.

Un buque que se llevó con él a las profundidades a unas 1500 personas tras chocar con un iceberg. La única hipótesis de hundimiento de semejante estructura se dio y, en sólo dos horas, el transatlántico estaba en el fondo del mar y, con él, toda una serie de principios. En 1912 el progreso era la ideología imperante. Los descubrimientos y avances tecnológicos no cesaban de aparecer y la sociedad europea avanzaba a base de una constante tensión entre clases sociales, algo que se vio claramente en el Titanic. A la hora del hundimiento más del 70 % de la tercera clase no pudo obtener un bote y falleció en las heladas aguas del Atlántico. Por su parte la primera clase tuvo un índice de supervivencia mucho mayor aunque, evidentemente, no todos sobrevivieron y muchos hombres de primera clase (y algunas mujeres) también fallecieron.

Codicia, ambición, humildad, amor, supervivencia…son algunas palabras que rodean al Titanic. Los casos son amplios y famosos bien por aparecer en la película de 1997 o por las numerosas exposiciones que han tratado el tema. La valentía del capitán del Titanic, que se hundió con el barco cuando parece que iba a ser su último viaje antes de jubilarse, el empresario de la compañía a la que pertenecía el Titanic, que se apresuró a subirse a un bote de salvamento por delante de mujeres y niños (el resto de su vida fue despreciado por esta acción), el oficial que se suicidó tras disparar a dos pasajeros, la orquesta que siguió tocando hasta que el barco se hundió… los ejemplos son muy numerosos y muestran las distintas facetas de los seres humanos, facetas que sólo salen en situaciones como estas.

¿Se puede hacer una analogía entre 1912 y 2012? En 1912 el mundo entraba en decadencia y el hundimiento del Titanic fue una clara metáfora de un mundo que entraba en una grave crisis y sólo dos años después estalló la Primera Guerra Mundial y en 1929 el Crack provocó la crisis económica más grave de la Historia predecesora directa de la actual.

En la actualidad la crisis de valores, la inestabilidad social y, la causante de todo ello, la tan nombrada crisis económica que sólo puede compararse con la de 1929, nos hace pensar que no hace tanto de esos acontecimientos y que el Titanic sigue hundiéndose aún hoy y, con él, toda una serie de creencias y valores a los que, quizá, hemos dado demasiada importancia por encima de cosas que, aunque parezcan muy idealistas, son mucho más importantes.

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