lunes, 13 de febrero de 2012

¿Disfruten de lo votado?


Ya se han cumplido dos meses de Gobierno del Partido Popular. Y el balance que hago es inevitablemente negativo. La economía que tanto pregonaban que iban a salvar (sin especificar cómo) sigue en caída libre, el paro amenaza con llegar a seis millones de personas y los retrocesos sociales son evidentes en una especie de Contrarreforma a las políticas socialistas.

Y mientras los ministros de Rajoy amenazan el Estado del bienestar, el presidente no aparece en los medios, acude al Congreso como mero trámite ya que su mayoría absoluta impide que lo que no les guste pueda pasar en forma de ley y, en definitiva, decepciona a personas que (con ilusa buena fe) creían que de verdad este señor estaba preocupado por ellos.

En lo económico vemos una descoordinación vergonzosa entre los ministros del Gobierno en forma de declaraciones contradictorias entre sí en muchos casos. Es notable la falta de comunicación de los ministros de economía, Luis de Guindos, y Hacienda, Cristóbal Montoro. Una pugna entre ambos que, de momento, gana Montoro de sobra a pesar de que De Guindos es la cara de la economía española en el exterior que es, en definitiva, de donde nos vienen todas las medidas que se han llevado a cabo (y las que están por venir).

Un Gobierno que ha mentido deliberadamente a los españoles durante más de un año argumentando que no iba a subir los impuestos si gobernaba y atacando duramente al anterior Gobierno acusándolo de destruir la economía en caso de subir el temido IVA. Ahora Rajoy, por boca de su vicepresidenta, eso sí, ha hecho la mayor subida de impuestos de la Historia de España aunque sin tocar aún el IVA. Y digo aún porque estoy seguro de que lo subirá y, si no, poco habrá que esperar.

La labor de otros de sus ministros es aún peor y, en algunos casos, de especial gravedad. Su ministra de Empleo (que también vaya capricho cambiar el nombre a un ministerio que, históricamente, se había denominado de Trabajo) demuestra que los trabajadores le importan un bledo con la nueva ley de reforma laboral que supone un grave perjuicio para los trabajadores pues, no nos engañemos, una ley que permite a las empresas hacer EREs sin necesidad de que una autoridad los apruebe, no va a crear empleo sino más bien lo contrario. Una ley que rebaja los días por año trabajado y que, en definitiva, hasta puede dejar en buen lugar a la reforma que realizó el gobierno socialista y que fue tan criticada. Una ministra que dijo que la ley iba a ser “equilibrada” mientras su colega de economía decía en el extranjero que sería “agresiva”. Al final se vio que la mentirosa era la señora Báñez.

Pero las incompetencias no se quedan sólo en el ámbito económico y laboral sino que trascienden al ámbito educativo, judicial y medioambiental.

El nuevo ministro de Educación y Cultura, el Sr. Wert, ya está valorado como el peor ministro y se lo ha ganado a pulso mediante la puesta en vigor de la aborrecible Ley Sinde (una ley que rechacé ya cuando el PSOE la propuso) y mediante una profunda reforma educativa cuyos fines son más bien oscuros. Amplía el Bachillerato un año a costa de la ESO y suprime la asignatura de Educación para la Ciudadanía sometiéndose a los deseos de la derecha más rancia y ultra y de una Iglesia fuera de contexto. Aduciendo que es una asignatura “adoctrinante” la van a cambiar por otra llamada Educación cívica y constitucional que va a incluir los mismos temas salvo los de igualdad entre hombres y mujeres y de respeto a todos los modelos de familia, que el PP parece no comprender ni respetar.

En lo judicial, el señor que dejó Madrid en la ruina y con una deuda para generaciones, Alberto Ruiz-Gallardón, ha entrado como un elefante en una cacharrería en su ministerio. Son muchas las medidas pero las más criticables son el copago en Justicia (¿antecedente de sus equivalentes en educación y sanidad?), la cadena perpetua revisable y, sobre todo, retroceder 25 años en materia de aborto. La nueva Ley del Aborto garantizaba el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad en plazos, ley que predomina en Europa y que países como Italia o Turquía (lo cual puede sorprender) tienen en vigor. Una ley que no había supuesto un aumento alocado del número de abortos sino más bien al contrario: los había estabilizado. Una ley que iba acompañada de un aumento de información y anticonceptivos para evitar tener que llegar al aborto, anticonceptivos como la pastilla del día después que la ministra de Sanidad, Ana Mato, tiene entre ceja y ceja y ha vuelto a pedir que la analicen (por enésima vez) por si es perjudicial para la salud.

Pues bien, Gallardón vuelve a una ley de supuestos que criminaliza el aborto salvo en los tres casos que establecía la ley de 1985, un tipo de legislación que hay en muy pocos países europeos.
Mientras tanto, el ministro defiende personalmente el matrimonio homosexual (que yo prefiero llamar matrimonio igualitario) pero en su partido se alzan voces, las de los rancios de costumbre, exigiendo esperar a la sentencia del Tribunal Constitucional para pronunciarse y derogarla o no (El PP interpuso un recurso al TC cuando se aprobó la ley en 2005 al entender que dos personas del mismo sexo no pueden casarse ni adoptar).

Y, mientras el ministro se ocupa de estos y otros asuntos, la justicia española causa vergüenza mundial liberando a todos los acusados por el caso de Marta del Castillo (excepto su asesino confeso, que sólo cumplirá 20 años de prisión, o menos), declarando a Camps inocente a pesar de las escuchas que más bien dejaban claro todo lo contrario e inhabilitando al juez Garzón, conocido a nivel mundial por su defensa de los Derechos Humanos y su lucha contra la corrupción.

Y, para finalizar el paquete de reformas catastróficas, tenemos al señor Arias Cañete en Agricultura y Medio Ambiente que ha asomado con volver a poner en marcha el trasvase del Ebro con el rechazo frontal de Aragón y Cataluña, y, lo más temible, con reformar la Ley de Costas para permitir de nuevo la construcción en cada palmo de tierra costera que quede libre (escaso después de una década de construcción alocada). Aquí vemos que el PP sigue aferrado a la idea, casi infantil e ingenua, de que la economía resurgirá a base de ladrillazos como el modelo que ellos mismos pusieron en marcha en los 90. El modelo que, dicho sea de paso, nos ha llevado a la ruina en la que nos entramos.

2 comentarios:

  1. ¿Pero tú eres tonto?

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  2. Valentía la tuya escribiendo de forma anónima pero no, no me considero tonto en absoluto ;-)

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