sábado, 23 de julio de 2011

Matanza en Noruega


Ayer se produjo en Noruega una matanza. Es una palabra que puede definir perfectamente el horror de lo sucedido ayer en la capital noruega, Oslo, y la isla de Utoya al noroeste de la ciudad.

En Oslo una bomba destrozó la sede del gobierno del país y produjo siete muertos. Desde la Segunda Guerra Mundial Noruega no había vivido algo así. Y además nunca se había producido un atentado en este país. Noruega, uno de los países más ricos y con mejor nivel de vida del mundo, no está acostumbrada a estas situaciones. Su reacción fue lenta y torpe. Según datos de entrevistas que ha hecho el diario EL PAÍS entre ayer y hoy, muchos noruegos se extrañaron de la presencia policial en las calles. Parece que ni siquiera suele haber policía en Oslo.

Pero el atentado ya ha pasado y de nada vale decir que no había policía. Es lo normal en un país con estas características. Pero lo peor no fue el atentado con bomba en la ciudad sino la verdadera matanza que poco después se dio en la isla de Utoya, en el quinto largo más grande del país. La isla pertenece a las juventudes del Partido Laborista y se estaban dando unos cursillos parecidos a los que tenemos en España de Jaime Vera que se dan en la sierra de Madrid. Además incluían una acampada en esa pequeña isla.

El asesino se introdujo en la isla disfrazado de policía para poder burlar los controles de seguridad y explicando a algunos jóvenes que sabía qué había pasado en la capital comenzó a disparar a bocajarro. Cundió el pánico y cientos de jóvenes corrieron a esconderse como podían. Durante una hora y media el asesino campó a sus anchas por la isla aniquilando a decenas de jóvenes. Muchos intentaron huir por agua pero tuvieron que volver a la isla por temor a morir ahogados. Dos testigos cuentan que se escondieron debajo de cadáveres cuando pasó el asesino. Una matanza.

Este asesino que parece que tiene 32 años y es ultraderechista fue detenido cuando llegó la policía al lugar. Todo indica a un crimen de ideología al ser ultraderechista y haber atacado la sede del gobierno (actualmente laborista, lo que aquí es socialista) y el campamento de jóvenes laboristas.

Un asesino frío y despiadado para el que pido la pena más dura que establecen las democracias europeas: la cadena perpetua. Nunca podrá pagar lo suficiente este individuo. 92 vidas se ha llevado por delante de momento, muchos de ellos jóvenes que estaban sólo dando sus primeros pasos (muchos tenían entre 15 y 22 años) en una vida que, desgraciadamente, un miserable asesino ha apagado.

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