sábado, 29 de mayo de 2010

CiU repite la misma estrategia que en 1995 con González


"El Gobierno no ha recuperado la credibilidad perdida en estos últimos meses. Este Gobierno no da para más. El país quiere una clarificación electoral y lo bueno para el país sería acabar con esta incertidumbre mediante una convocatoria electoral", aseguró el portavoz de CiU en el Congreso, en un duro alegato contra el Gobierno socialista.

El PSOE gobierna en minoría y atraviesa por dificultades, que hacen que, por ejemplo, se hable de una posible moción de censura. Hay también conflictividad social y enfrentamientos del Ejecutivo con los sindicatos.

En el mes de julio termina la Presidencia europea; el 26 de octubre CiU deja aún más débil al Gobierno al rechazar el Congreso, con su voto en contra, los Presupuestos presentados por el Gobierno, lo que fuerza la prórroga de las cuentas; en noviembre hay convocadas elecciones autonómicas en Cataluña en las que está previsto que gane CiU, pero sin mayoría absoluta, y que gobierne con los votos del PP y para principios del año siguiente se esperan elecciones generales anticipadas, para la que todas las encuestas dan como ganador a los populares, con posible apoyo de los nacionalistas catalanes si lo necesitan.

Todo esto ocurrió en 1995, aunque podría ser perfectamente la descripción del escenario político actual. Cámbiese los nombres de Joaquim Molins por el de Josep Antoni Duran Lleida como portavoz de CiU; el de Felipe González por el de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno y el de José María Aznar por el Mariano Rajoy al frente del PP y se observará la coincidencia.

La descripción del escenario sirve para comprobar cómo la estrategia expuesta por Duran el jueves en el Congreso tiene una referencia hace exactamente 15 años, cuando el entonces líder de CiU y presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, forzó a González a una convocatoria de elecciones anticipadas. Lo hizo procurando que las catalanas fueran, en todo caso, después de las generales. El calendario que le puso sobre la mesa Duran a Zapatero el jueves incluye también esa condición. En 1995 ganó CiU las autonómicas sin mayoría absoluta y Pujol fue investido presidente con los votos del PP. Unos meses después, Aznar recibió, a su vez, los de los nacionalistas para su investidura. Entonces, como ahora, los socialistas sostenían que tras las elecciones autonómicas, CiU dejaría de pedir elecciones generales anticipadas. Hace 15 años se equivocaron en el pronóstico.

Todo el escenario es igual, salvo un detalle que dificulta la efectividad de la aplicación de la estrategia de Pujol 15 años después: ahora el Gobierno socialista tiene mayor margen de maniobra para formar mayorías.

Entonces, Felipe González tenía solo dos opciones para formar mayoría: con los 17 diputados de CiU o con los 18 de Izquierda Unida. Optó por el acuerdo con los nacionalistas catalanes y desdeñó el apoyo de su izquierda. Ahora, en cambio, Zapatero tiene la gran ventaja sobre González de que dispone de 10 escaños más que le dan al menos tres alternativas para formar mayorías y sacar los Presupuestos: puede hacerlo con CiU; con los partidos de la izquierda y, como hizo el año pasado, con el PNV y Coalición Canaria. Con esas tres combinaciones llega a la mayoría absoluta.

De hecho, el socialista Francisco Fernández Marugán, que negoció entonces y ahora todos los Presupuestos, recuerda que CiU no ha apoyado nunca las cuentas desde 2004. Con la izquierda lo tiene complicado, pero si Zapatero recompone las relaciones con el PNV podrá reducir a escombros la estrategia de CiU. Dicho de otra forma, del PNV depende que CiU se salga con la suya.

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