lunes, 15 de febrero de 2010

"La atomización política amenaza al Parlament"


Artículo diario Público.


Catalunya vive desde hace dos años el insólito fenómeno de la atomización política: la aparición de hasta seis nuevos partidos minoritarios con aspiraciones reales de abrir las puertas del Parlament.

Las ambiciones de Joan Laporta, Montserrat Nebrera, Antonio Robles, Joan Carretero y Josep Anglada podrían sumarse a la de Albert Rivera que en las últimas elecciones dio la sorpresa con Ciudadanos para conformar la campaña electoral más diversa de la historia moderna catalana.

Con un clima de desafecto político de los ciudadanos y una crisis más acusada en Catalunya que en el resto del Estado, los expertos pronostican que estas formaciones podrían alcanzar entre siete y 15 diputados.

Si estas estimaciones se cumplieran, el resultado supondría una hecatombe en la aritmética parlamentaria y reduciría drásticamente las alternativas posibles para formar gobierno. Así, la rompedora italianización podría conducir a escenarios que para algunos son la máxima expresión de la política oficialista: la sociovergencia, término que se aplica a un govern entre los dos grandes, CiU y PSC.

CiU y ERC no sumarían

Eso ocurriría como consecuencia directa de la disminución de posibles coaliciones de gobierno. En el Parlament actual, sólo había una alternativa creíble al Tripartito, que consistía en la suma de los diputados de CiU (48) con los de ERC (21). La suma supera en uno los 68 necesarios para gobernar, un número casi imposible de repetir en las próximas elecciones, sobre todo porque Reagrupament y Laporta deberían morder electorado de unos y otros. Además, tras la experiencia del Tripartito parece imposible que CiU o PSC accedan a incorporar en el Govern a fuerzas que comparten una cierta radicalidad en sus mensajes y formas.

Joan Botella, catedrático de Ciencias Políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona, expresa su preocupación ante la inestabilidad que esta situación puede propiciar: "Los sondeos no reflejan que haya déficit de pluralidad en el Parlament; al contrario, se detecta que el problema es la dificultad de hacer un Govern eficaz con una mayoría amplia".

Los expertos sostienen, pese a todo, que son precisamente los dos partidos más grandes los que antes sentirían la aparición de la nueva competencia. Así lo indica Botella, que recuerda que en esta ensalada de nuevos partidos queda por conocer si finalmente Nebrera da el paso con su Alternativa de Govern y si Laporta y Reagrupament comparecen juntos cada partido tiene su antagonista. Francesc Pallarès, catedrático de la misma especialidad en la Universitat Pompeu Fabra, admite que las nuevas formaciones "afectan" a los viejos partidos: "Puede que Reagrupament afecte a CiU o a ERC, tal vez Anglada pueda dañar al PP o UPyD a algún sector socialista".

Las razones del boom

Este experto sostiene que los partidos tradicionales han propiciado esta aparición de pequeñas formaciones. "Los partidos han tenido problemas para canalizar las demandas ciudadanas, y eso, en momentos difíciles, juega a favor de que los electores prueben otras opciones", dice. "Además, basan su política en la destrucción del adversario, eso encuentra eco en los medios y hace daño a la política", añade. Botella comparte este razonamiento y cree que en Catalunya, "a diferencia de España, es muy fácil aparecer en los titulares hablando mal de un oponente".

Además, sostiene que la "agitación de las últimas legislaturas ha provocado insatisfacción en las cúpulas de los partidos, entre los distintos partidos y entre dirigentes y bases", lo que ha dado lugar a "electrones libres" como Nebrera o Laporta. Para ilustrarlo, un ejemplo: "Las palabras de Ernest Maragall hablando de fatiga del Govern, serían impensables en un ministro". En su opinión, "no es casualidad" que en Catalunya el 29% de la gente considere un problema a los políticos, porcentaje que en España se reduce al 14%.

Malas perspectivas

A pesar de ello, ambos expertos rechazan el término "desafecto". "El desafecto tiene dos salidas: la abstención o el totalitarismo, y este no es el camino de ninguno de los nuevos partidos", explica Pallarès. Botella, por su parte, asegura que "el disgusto ciudadano con los políticos también tiene como destinatarios a los líderes de estas nuevas formaciones".

Hay otras razones que lastran las posibilidades de los nuevos partidos de permanecer en el tiempo. Francesc Pallarès indica que "genéricamente", todo el espectro político "está cubierto". Botella, por su parte, recuerda que partidos UPyD, Ciudadanos o Reagrupament "ya han tenido profundas crisis". Además, dice que el sistema catalán es demasiado "sólido" como para que cuajen apuestas como la de Laporta que, indica, "emula los inicios de Berlusconi en Italia".

La gran aliada de los nuevos partidos, derivada de la crisis y el desengaño de los ciudadanos, será la alta abstención. Si en 2003 la participación alcanzó un 62% y en 2006 un 56%, para otoño se prevé que puede quedar por debajo del 50%. Además, recuerda Botella, "el sistema catalán es bastante proporcional y cuesta relativamente poco llegar al Parlament; con un 3% de votos basta". Una cantidad que puede resultar suficiente para arañar algún escaño y agitar aún más las aguas políticas catalanas.

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