La energía nuclear se lleva utilizando desde su desarrollo con fines civiles a mediados del siglo XX. Es una fuente de energía abundante aunque cara y, pese a que es segura, en caso de accidente puede ser fatal, como demostraron los casos de Chernóbil en Ucrania y de Fukushima en Japón.
Por lo demás, su punto a favor es que no genera gases de efecto invernadero y, por el contrario, su punto negativo es que sí genera residuos radiactivos debido al empleo de uranio como materia prima al realizar la fisión nuclear, que es el proceso que genera esa gran cantidad de energía. Esos residuos hay que almacenarlos en cementerios nucleares en donde suelen permanecer al menos cien años y, si hay isótopos más radioactivos, pueden tardar en desintegrarse miles de años.
A pesar de esto, muchos países poseen centrales nucleares y España es uno de ellos. En concreto, la primera central nuclear que hubo en nuestro país fue la de José Cabrera, más conocida como Zorita, en la provincia de Guadalajara, inaugurada en 1969. Le siguieron las centrales de Santa María de Garoña (Burgos, 1971), Valdellós I (Tarragona, 1972), Almaraz I y II (Cáceres, 1983 y 1984), Ascó I y II (Tarragona, 1984 y 1986), Cofrentes (Valencia, 1984), Valdellós II (Tarragona, 1988) y Trillo (Guadalajara, 1988). Es decir, tres se inauguraron al final de la dictadura franquista y las demás ya en los años 80. El terrible accidente de Chernóbil en 1986 supuso el freno a la construcción de más dada la moratoria nuclear, ya que estaban en proyecto varias centrales más (Valdecaballeros, Lemóniz, Escatrón, Sayago y Regodola).
De las centrales, las tres más antiguas están ya desmantelándose o en proceso al finalizar su vida útil. Quedan en funcionamiento cinco, con hasta siete reactores nucleares. Las más nuevas, Valdellós y Trillo, tienen una vida útil hasta 2034 y 2035 respectivamente. A estas centrales se suma un cementerio nuclear para residuos de baja y media actividad en El Cabril, Córdoba. Los residuos de alta actividad, los más radiactivos, los enviamos a cementerios nucleares en Francia mediante un alquiler altísimo debido a que España no dispone de un cementerio nuclear apto para ellos.
El gobierno actual pretende finalizar su uso entonces y no construir más para centrarse exclusivamente en energías renovables y limpias, algo muy contestado por la oposición conservadora, que apuesta por las nucleares. Actualmente, la energía nuclear es el segundo tipo en cuanto a generación de electricidad, un 20 % del total, por detrás de la energía eólica, en la que España es una potencia mundial.
En el resto de la Unión Europea, la energía nuclear supone de media alrededor del 26 % del total de electricidad generada. Los otros países de la Unión con energía nuclear son Bélgica, Bulgaria, Chequia, Finlandia, Francia, Hungría, Países Bajos, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. Alemania cerró su última central en 2023 e Italia en 1990. Otros países que tampoco tienen centrales son Portugal, Grecia, Irlanda, Austria o Dinamarca. En el lado contrario, Francia es el país más dependiente de la energía nuclear, que supone el 70 % de la producción total. Y, de los que tienen centrales, solo España y Bélgica han anunciado su cierre cuando acabe la vida útil de las que ya hay. Polonia está construyendo ahora su primera central y espera estar lista en 2033, y Países Bajos ha anunciado la construcción de otros dos reactores más.

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