Recreación de la llegada de Colón a América el 12 de octubre de 1492. Aparecen muy bien aseados y con un objetivo civilizador. La realidad es que con toda seguridad desembarcaron agotados y sucios tras un incierto viaje de más de dos meses.
Acaba de pasar el 12 de octubre y, como siempre, por estas fechas se reabre el debate eterno sobre el papel de España en la conquista y colonización de América a raíz de la llegada de Cristóbal Colón al continente ese día de 1492.
La diferencia este año es que, días antes del 12 de octubre, sectores conservadores españoles no dudaron en airear su ultranacionalismo, criticando abiertamente al presidente de México, que había pedido que España pidiera perdón por la conquista de ese país (de la que hace 500 años), e incluso al mismísimo Papa Francisco, que también había mencionado la posibilidad de pedir perdón.
Por el extremo contrario del espectro político español, sectores de la izquierda reclaman desde hace años que se reconozca la actuación española en América como un genocidio, obviando, al igual que los conservadores, que hay muchos detalles en este tema, que es muy complejo como para tratarlo con un maniqueísmo de buenos y malos que es casi infantil.
¿Cómo enseñamos la exploración, conquista y colonización de América por parte de Castilla (hay que recordar que España como país unificado todavía no existía ni en 1492 ni en todo el siglo XVI) en la Educación Secundaria? Antaño era una historia gloriosa, de reconocimiento a los héroes que lo hicieron posible, jugándose sus vidas para el engrandecimiento de la “patria”. O así se vendía durante la dictadura franquista (y en los años siguientes a esta).
¿Y actualmente? Creo que se ha mejorado bastante el tratamiento de un acontecimiento clave para nuestra historia y la de tantos otro países en el continente americano. Ahora se estudian los imperios amerindios previos a la conquista hispánica (aunque de manera superficial, eso sí) y después se analiza la conquista, aunque el punto de vista del profesor puede variar bastante, a pesar de lo que indiquen los libros de texto. También se presta atención a la colonización y administración de los territorios, teniendo en cuenta las instituciones, el modelo económico o el papel de la Iglesia católica.
¿Cómo lo trabajo yo? Intentando ser lo más objetivo posible en un tema en el que es difícil serlo, aunque, debido a su lejanía temporal, sigue siendo más sencillo que otros como la Guerra Civil, el Holocausto o la dictadura de Franco. Primero, la conquista de las colonias fue violenta, como lo es cualquier conquista que realiza un imperio más poderoso sobre otros menos fuertes o desarrollados tecnológicamente. Negarlo es absurdo. Y, al ser violenta, hubo desmanes, asesinatos y violaciones.
Pero, ¿hubo un genocidio como tal en América? Según el Estatuto de Roma de 1998, el genocidio consiste en cometer actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Por tanto, el Holocausto entra claramente en la definición de genocidio ya que su intención fue la destrucción absoluta de todos los judíos europeos por el hecho de ser judíos. En el caso de América, es difícil que la violenta conquista se pueda incluir como genocidio: los españoles no pretendían eliminar a los nativos por el mero hecho de serlo sino que querían conquistarles e incorporar esos territorios.
No fue un genocidio como conocemos en el siglo XXI porque, además, no se exterminó sistemáticamente a la población con un plan organizado. De hecho, la zona en la que la población local fue arrasada fue la del Caribe, la primera a la que llegó Castilla con Colón. A los seguros asesinatos que hubo allí con la conquista hay que añadir el efecto de las enfermedades que los españoles llevaron allí sin saberlo (no existía en esa época el concepto de guerra biológica) y que no existían previamente en América, por lo que los nativos no tenían defensas ante ellas y fallecían por centenares en cortos periodos de tiempo. De ahí que, para trabajar en el Caribe, los europeos (y no solo españoles sino también ingleses o franceses) comprasen esclavos africanos, en lo que fue un suculento y vergonzoso negocio que duró hasta el siglo XIX y que se extendió también a Norteamérica.
En América del Sur los nativos resistieron mejor las enfermedades del Viejo Mundo, afortunadamente. Es por ello que la población amerindia sigue siendo mayoritaria en países como Bolivia, Perú o algunos países centroamericanos como Guatemala. Sin embargo, Latinoamérica destaca por la mezcla de etnias que se dio mediante el mestizaje, dado que los españoles se relacionaron con los nativos, algo que otros europeos como los ingleses no realizaron tanto. De hecho, se siguen hablando lenguas nativas de manera destacada en esos países, como el quechua y el aimara.
Principales lenguas amerindias que se siguen hablando actualmente, a pesar de la implantación de las lenguas coloniales tras la conquista: quechua (azul), aimara (naranja), guaraní (amarillo), lenguas mayas (verde), náhuatl (rojo) y mapudungún o mapuche (negro).
Los conservadores señalan que España no debe pedir perdón porque supuestamente llevó la civilización a América y liberó a sus pueblos del yugo de la opresión, además de cristianizarlos. ¿Acaso ellos habían pedido ser cristianizados? Tenían sus propias religiones, tanto o más complejas que la cristiana. Por otro lado, había grandes civilizaciones en el continente, en especial en algunas zonas como Mesoamérica, el Yucatán y Perú. Pueblos como los aztecas (o mexicas), los mayas y los incas son reconocidos como destacadas civilizaciones que trabajaron campos del saber como la astronomía, la ingeniería o la medicina. Fueron capaces de realizar impresionantes construcciones como los espacios sagrados de Chichén Itzá, en México, o Machu Picchu, en Perú. Un pueblo de salvajes jamás habría construido esos espacios.
Chichén Itzá, un ejemplo del nivel de desarrollo de los pueblos amerindios.
Y, por otro lado, ¿es legítima una conquista solo por que un pueblo esté menos desarrollado? Obviamente no, eso es solo el poder del más fuerte sobre otros más débiles y eso no está dentro de los principios que nos hemos dado desde la Segunda Guerra Mundial, basados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Unos Derechos Humanos que ya se reclamaban para los nativos durante la conquista, siendo el caso de Bartolomé de las Casas uno de los mejores ejemplos: un español que demandó activamente la protección de los indios.
¿Debe pedir España perdón por la conquista y colonización? No, debe hacer algo más importante: educar a sus ciudadanos y ciudadanas en cómo fue la conquista, reconocer lo que sucedió allí y evitar que algo así pase nunca más. Pedir perdón por una conquista acaecida entre los siglos XV y XVI no tiene más sentido que jugar a la política del siglo XXI. España no existía como tal y los españoles de ahora poco tenemos que ver con los de esa época. Hay quien dice que el rey de España debería pedir perdón porque sus antepasados ordenaron la conquista. Otro error: la actual dinastía es Borbón y estos llegaron al poder en España en 1700, con la conquista más que finalizada.
Por tanto, debemos enfocar la enseñanza sobre la conquista y colonización como lo que fue: una tropelía violenta de un imperio contra pueblos que estaban menos avanzados tecnológicamente y, además, divididos por luchas internas, lo que hizo la conquista más fácil a los castellanos. Pero no puede considerarse que hubiese un genocidio porque entonces no habría actualmente en América personas de origen amerindio y afortunadamente sí las hay. La colonización también supuso el declive de culturas y religiones que fueron sustituidas por la española y ello es algo que también debe tenerse en cuenta.
En definitiva: más educación y análisis científico y menos nacionalismo y populismo con el pasado.


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