Parece que el universo es infinito en esta foto, ¿no? Pues es solo el 1 % del total de nuestra galaxia. Y hay billones de galaxias en el universo.
A veces nos creemos muy
importantes, pero solo somos una mota en el espacio. Un espacio que no es
infinito pero que desde la gran explosión que inició todo (el Big Bang) hace
unos 13.800 millones de años, no para de expandirse. El planeta en el que vivimos,
caso único al albergar vida y además inteligente[i],
nació hace unos 4.550 millones de años. No tiene más de especial: es un pequeño
astro rocoso. Dentro del Sistema Solar, solo Venus, Marte y Mercurio son más
pequeños que la Tierra. En definitiva, somos insignificantes por mucho que
creamos lo contrario.
Y, como muestra de esa
insignificancia suprema, os dejo la siguiente imagen:
Somos insignificantes. Sin más.
Perdidos
en el universo
En nuestros cielos
nocturnos deberíamos poder ver hasta 2.500 estrellas[ii], cada
una de ellas con su propio sistema de planetas. Pero esto supone solo el
vecindario de la Tierra, que además está en uno de los brazos de nuestra
galaxia (Vía Láctea, agrupación de estrellas). Casi todas las 2.500 están a
menos de 1.000 años luz de nosotros. Ah, y se me olvidaba decirlo: las estrellas que vemos desde la Tierra son
una cienmillonésima parte del total de nuestra galaxia…que a su vez es solo
una de las más de dos billones de galaxias que se cree que existen en el
universo.
¿Podríamos
no ser los únicos?
Son datos tan
implacables, tan remotos, que nos es difícil asumirlo. ¿Puede haber vida más
allá? La respuesta no es si puede haberla sino dónde: en tal inmensidad es casi
imposible que el nuestro sea el único planeta con condiciones para que se dé la
vida. Otra cuestión es que, al ser tan bastas las distancias, nunca podamos
contactar con otros seres inteligentes.
Según los cálculos de
los científicos, tomando como base las probabilidades más conservadoras (es
mejor ser pesimista que excesivamente optimista), hay unos 100 millones de billones de planetas parecidos a la Tierra en
el universo. El equivalente a cien planetas hermanos por cada grano de
arena de playas del mundo. Casi nada.
Y ahora pasemos a los
datos clave: imaginemos que el 1 % de esos planetas parecidos a la Tierra haya
podido desarrollar una civilización como la humana. Obtenemos el impresionante
dato de que habría 10.000 billones de
civilizaciones inteligentes en el universo. Si reducimos esos datos solo a
nuestra galaxia, los datos también sobrecogen: habría mil millones de planetas
análogos a la Tierra y hasta 100.000
civilizaciones inteligentes.
Entonces, ¿Dónde
demonios están? El SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, en sus siglas
en inglés) lleva desde los años 70 buscándolos. Y solo ha obtenido una señal
fuerte, la llamada Wow! (por el grito que pegó el astrónomo que estaba en ese
momento de guardia en el observatorio), que duró varios segundos y cuyo origen
todavía se desconoce.
Nuestra estrella es
bastante joven: podría haber civilizaciones extraterrestres nacidas antes al
ser su estrella más vieja que la nuestra. Y, por tanto, estar más desarrollada,
pero no ha habido ningún tipo de contacto hasta hoy. Según la escala Kardashov, hay tres categorías
para agrupar las civilizaciones inteligentes según la energía que utilicen: el
Tipo I (usa toda la energía de su planeta, lo cual nosotros ya casi hemos
conseguido a base de destruirlo), el Tipo II (aprovechando la energía de su
estrella, algo a años luz de nuestras capacidades) y el Tipo III (que podría
utilizar la energía de toda la galaxia).
Si un planeta semejante al nuestro hubiese "nacido" antes y hubiese posibilitado el desarrollo de una civilización, esta estaría muy por delante de nosotros en desarrollo.
Por tanto, si solo
sobreviviese un 1 % de civilizaciones capaces de sobrevivir para llegar al Tipo
III y, con ello, poder colonizar miles y miles de mundos desde el original,
según los cálculos tendría que haber en
nuestra galaxia al menos 1.000 civilizaciones de Tipo III. Pero,
nuevamente, nunca nos han hecho una visita.
La
compleja Paradoja de Fermi
Así llegamos a la Paradoja
de Fermi: los cálculos científicos nos dicen que hay vida inteligente
extraterrestre con casi toda probabilidad y que, además, puede estar bastante
más desarrollada que nuestra civilización, pero nunca han hecho signos de
existencia. ¿Por qué? Hay intenso debate entre los científicos y se dividen en
dos grupos según el tipo de explicación que le dan a ello:
Grupo
1 de explicaciones: No hay indicios de civilizaciones
superiores de Tipo II o III porque, sencillamente, no existen. Sin embargo, los cálculos de los que ya hemos hablado
dicen lo contrario, por lo que se introduce otro elemento explicativo que los
científicos llaman el Gran Filtro.
¿Qué demonios es eso?
Que desde que nace una especie (como la humana en nuestro caso) hasta que llega
a ser de Tipo III, hay un muro contra el que la mayoría choca, y que las hace
desaparecer antes de alcanzar ese nivel de desarrollo tan alto. Visto lo visto
(es decir, que nadie viene a visitarnos) solo de manera anómala una especie
lograría superar el Gran Filtro.
Eso nos deja una
pregunta inquietante, ¿en qué punto de la
línea temporal de una especie ocurre el Gran Filtro? Y, sobre todo, ¿En qué
punto estamos los humanos? Ante esta pregunta surgen tres opciones:
La primera, que ya
somos excepcionales: el Gran Filtro está
“detrás” de nosotros, es decir, ya lo hemos pasado y, por tanto, somos la
primera especie de vida que ha logrado llegar hasta nuestro nivel de inteligencia. Esto explicaría por qué no
hay civilizaciones de tipo II o III todavía, porque somos los primeros. Suena
muy egoísta, la verdad. Entre las teorías sobre cuál fue el Gran Filtro que
superamos, se baraja la mera existencia de vida, el paso de la célula
procariota a la eucariota (más compleja) o nuestra evolución.
La segunda opción sería
que somos los primeros, pero no los
únicos en estar alcanzando nuestro nivel de inteligencia. No habría Gran
Filtro, sino que la galaxia ya estaría asentada, sin los riesgos naturales del pasado (como tormentas de rayos gamma), permitiendo así el paso a
formas de vida más desarrolladas a lo largo de millones de años. Como nosotros,
las otras especies extraterrestres todavía estarían en el tipo I y no tendrían
medios para comunicarse a tanta distancia.
Y llegamos así a la
tercera opción, que es la que pone los pelos de punta: que no seamos ni
excepcionales ni los primeros, sino que el
Gran Filtro está “delante” de nosotros. Por tanto, la vida podría
evolucionar a lo largo de las galaxias como está evolucionando la especie
humana, pero hay algo que impide que la inmensa mayoría alcance una
inteligencia superior y llegue a ser de tipo II o III. Y, visto lo visto, es
improbable que nosotros seamos esa excepción que supere el Gran Filtro. ¿En qué
puede consistir este? Quizá en un brote agresivo de rayos gamma que aniquile la
Tierra. O en una autodestrucción de las civilizaciones una vez alcanzan un
nivel de tecnología[iii].
Por ello, la ausencia de noticias de vida sería al final una buena noticia para
la civilización humana: si se encontrase vida, aunque fuese sencilla, en Marte
u otro planeta, se eliminarían todos los potenciales Filtros que hemos visto en
la primera opción. Y, por otro lado, encontrar restos de vida compleja en otros
astros sería la peor noticia posible ya que sería confirmar que el Gran Filtro
está delante de nosotros…y, con él, nuestro más que probable fin.
Grupo
2 de explicaciones: Sí hay civilizaciones de tipo II y III y hay razones lógicas por
las que no sabemos nada de ellas…aún. En este caso, se rechaza que seamos
excepcionales en absoluto y defienden que, en cualquier caso, seríamos una
civilización más bien mediocre. ¿Por qué no hemos podido contactar con ninguna
otra? Porque nuestra tecnología es rudimentaria: Solo podemos llegar a señales
que estén a cien años luz de nosotros, el equivalente al 0,1 % de la galaxia.
Así, formulan hasta
diez posibilidades:
1.
La
especie de tipo II o III ya podría haber visitado la Tierra,
pero antes de que los humanos evolucionasen. Al fin y al cabo, nos remontamos
solo 50.000 años. Esos extraterrestres podrían haber llegado a la Tierra y ver
solo aves o reptiles, sin más interés para ellos. Además, la escritura comenzó
hace tan solo 5.000 años, por lo que una llegada de otra especie en los
primeros tiempos de la Humanidad no habría quedado documentada, pero
probablemente sí quedasen restos arqueológicos, de los que no hay evidencia hoy
en día.
2.
Que
la galaxia ya haya sido colonizada por otra especie pero que nosotros vivamos
en una zona “rural” y “desierta”, estando aislados
cual esquimales. Es más inverosímil, pero si ocurre en nuestro propio planeta,
¿Por qué no en la galaxia?
3.
No
podemos casi imaginar cómo serían esas civilizaciones
tipo II y III pero, ¿Por qué iban a colonizar toda la galaxia teniendo unas
tecnologías tan avanzadas? En el caso II, podrían aprovechar la energía de su
propia estrella, satisfaciendo sus necesidades durante millones de años, ¿Para
qué embarcarse en aventuras? Y en el caso del III, la tecnología y ciencia
serían tan avanzadas que no podemos ni pensar cómo serían esos seres. El
concepto de colonización, al fin y al cabo, es humano.
Nuestra imaginación sí que no tiene límites.
4.
Esta posibilidad es aterradora: que haya civilizaciones aterradoras y que
la mayoría prefiera no enviar mensajes al exterior para llamar su atención.
Esto explicaría el silencio que detecta el SETI. Y nos dejaría en mal lugar:
estaríamos siendo muy estúpidos al estar mandando señales como locos al
espacio, diciendo en voz alta: ¡Estamos aquí! El mismo Stephen Hawking ya lo
advirtió: “si los alienígenas nos
visitasen, las consecuencias serían como cuando Colón llegó a América, lo que
no salió muy bien para los nativos americanos”. Y otro experto también
recomendó mantener silencio y paciencia en vez de enviar mensajes
imprudentemente.
Fotograma de La guerra de los mundos, de 2005, que cuenta una invasión extraterrestre ficticia aunque, claro, en esa nos salvamos, cómo no.
5.
Que
haya una super civilización inteligente dominante
que no tiene por qué informar de su presencia y que, en caso de que haya otras
inferiores (como la nuestra) que avancen más de la cuenta, las exterminaría
para asegurarse la hegemonía. Por eso también habría silencio en el universo.
6.
Hay
mucho ruido y actividad en el espacio, pero nuestra
tecnología, simplemente, sigue siendo muy rudimentaria y no estamos prestando
atención a lo que debemos si queremos enterarnos de mensajes. Un ejemplo sería
la señal Wow! ya mencionada: seguimos sin poder darle un significado claro.
La extrañísima señal captada en 1977 desde la constelación de Sagitario que nunca se ha repetido. El investigador al cargo se sorprendió tanto que anotó el famoso Wow! ("¡Guau!") que da nombre a la señal.
7.
Otra
opción es que ya estuviésemos contactando con civilizaciones extraterrestres pero
que los gobiernos nos lo estén ocultando.
Personalmente, no creo en esta teoría: sería un secreto demasiado grande y
tenemos líderes con la boca también demasiado grande.
No queremos mirar a nadie.
8.
Hay
civilizaciones superiores en la galaxia, pero nos respetan y nos observan sin
interferir en nuestro desarrollo, como en un gran zoológico. Y, la verdad, si una especie mucho más avanzada que nosotros
quisiese observarnos sin ser detectada, podría hacerlo.
9.
Somos
demasiado primitivos como para detectar civilizaciones superiores. Es
como si, en el campo, hubiese un hormiguero y, a pocos metros, una carretera. Las
hormigas no están lo suficientemente desarrolladas como para saber que esa
carretera está ahí o qué es y supone. Y otra cosa, las personas que pasan por
la carretera ignoran el hormiguero olímpicamente, no les interesa lo más
mínimo. Está claro, ¿no?
10. Y
la última, y la más cercana a la ciencia ficción, es que quizá estemos totalmente equivocados respecto a nuestra realidad.
El universo podría parecer algo que, en realidad, no es y nosotros no podemos
ni imaginarlo. A lo mejor somos un experimento creado por esa especie superior,
que nos está utilizando como tal. Por eso no habría más especies inteligentes. Es
algo muy poco posible, pero ¿quién sabe?
¿Cuál de todas esas
teorías es la verdadera? Sea cual sea, pondría los pelos de punta porque se
pueden resumir en solo dos: O estamos
totalmente solos en el universo o hay otras formas de vida inteligente.
Lo que deja claro este
debate sobre la Paradoja de Fermi es que debemos ser más humildes. En la
Antigüedad se discutía sobre qué era el cielo: ¿La cubierta de un enorme baúl?
¿la cara inferior del cosmos? Por no hablar del ahora estúpido debate sobre la
esfericidad de la Tierra. Dentro de solo cien años, este debate podría ser
visto como hoy vemos el de qué es el cielo: pensando lo antiguos y atrasados
que estaban nuestros antepasados.
Y otro golpe de
humildad: no hemos parado de hablar de civilizaciones superiores a la nuestra
de tipo II o III…a nosotros, que nos creemos únicos y superiores y, en general,
como tal tratamos a las demás especies de nuestro planeta e incluso a otros
seres humanos con menos recursos. Esperemos que, si existen esas civilizaciones
extraterrestres superiores, no sean como nosotros.
Fuentes:
Waitbutwhy.com
El País
[i]
Esto está en duda día a día: somos la única especie terrestre que destroza su
propio planeta, llevándolo al límite. Algo muy lamentable.
[ii]
En las ciudades podemos ver una veintena y gracias: nuestra contaminación
lumínica nos impide hasta tener estrellas. De nuevo algo muy lamentable.
[iii]
Esto tendría sentido vista la amenaza nuclear. Durante la Crisis de los misiles
de Cuba en 1962, la Humanidad estuvo al borde del abismo.














Hay muchas cosas interesantes, lo volveré a leer
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