Os dejo otro estupendo tema, In the shadows, de The Rasmus.
Here you have another great song, In the shadows, by The Rasmus.
Mapa de ayer...¿y de hoy?
Abre
este artículo un interesante mapa de España de 1854. En él su autor dividió el
país en cuatro partes o, mejor dicho, en cuatro Españas distintas según su
estatus jurídico.
En
1854 España ya estaba dividida en las provincias de hoy en día, división
realizada por Javier de Burgos en 1833. Salvo la excepción de Canarias (que se
dividió en dos provincias en el S. XX), no ha habido más cambios en el mapa
provincial en más de 150 años. Sí lo ha habido en las entidades superiores a
las provincias pero inferiores al Estado, es decir, las regiones. En este mapa
las cuatro Españas podrían ser
regiones por sus similitudes jurídicas. ¿Ha cambiado mucho el panorama desde
1854? Veamos.
La
España más grande y poblada del mapa
es, con diferencia, la denominada España
Uniforme o Puramente Constitucional. Sólo el nombre indica varias cosas:
uniformidad entre esas provincias sin ninguna que se salga del tiesto. Además el
mapa incluye una breve explicación: “comprende
estas treinta y cuatro provincias de las Coronas de Castilla y León iguales en
todos los ramos económicos, judiciales, militares y civiles”. En resumen,
es la España castellana, el núcleo del poder del Reino con capital en Madrid. Incluye
las actuales Galicia, Asturias, Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Madrid,
Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Murcia y Canarias. En esa época (y
hasta hace bien poco) la división en regiones era diferente: Galicia, Asturias,
León (región histórica que algunos en León quieren resucitar), Castilla la
Vieja (incluyendo Cantabria y La Rioja), Castilla la Nueva (incluyendo Madrid),
Extremadura, Andalucía, Murcia (formada además por Albacete) y Canarias, que ya
entonces formaba parte del Reino sin ser considerada una colonia.
La
segunda España más grande e
importante es la España Incorporada o
Asimilada. Lo deja claro el nombre y también la descripción: “Comprende las once provincias de la Corona
de Aragón todavía diferentes en el modo de contribuir y en algunos puntos del
Derecho privado”. Todavía diferentes, es decir, no tardarían en ser
uniformes como las de Castilla. Los fueros de Aragón ya habían sido suprimidos
tras la Guerra de Sucesión que puso en el poder a los Borbones y su modelo
centralizador en España. Sin embargo, esta España “diferente” no tardaría en
demostrar su gran importancia. En 1854 ya había comenzado la industrialización,
que en España estaría focalizada principalmente en Cataluña y el País Vasco y
no llegaría hasta bien entrado el S. XX a Castilla.
Al
norte, tenemos la gran excepción de España, aún hoy, la España foral. De pequeña superficie y población pero con un nivel
de vida y riqueza helvético (aunque también está notando la crisis que azota al
país sin piedad) y sobre todo el fuero especial que aún hoy mantiene, igual que
en 1854. Como dice la descripción del mapa: “comprende
estas cuatro provincias forales que conservan un régimen especial diferente del
de las demás”. De nuevo queda muy claro, y además estas cuatro provincias
mantendrían sus fueros a pesar de haber apoyado al candidato carlista en las
llamadas guerras carlistas que habían comenzado en 1833, a la muerte de
Fernando VII. Navarra y Álava los mantendrían incluso con el Franquismo tras
haber apoyado el golpe de Estado de 1936.
Por
último, el mapa incluye una cuarta España
de la que ya sólo nos quedan las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, la España colonial. Incluía, como dice la
nota del mapa, las posesiones de África (Ceuta, Melilla y Guinea Española en
1854. Más tarde se incorporarían el norte y sur de Marruecos y todo el Sáhara
Occidental), las de América (Cuba, Puerto Rico (hasta 1898) y, brevemente,
Dominica) y las de Oceanía (Filipinas, aunque dichas islas se sitúan geográficamente
en Asia, estando en Oceanía otras islas también colonias españolas por entonces
como Guam, las Carolinas y las Marianas). Todas ellas “regidas por leyes especiales bajo la autoridad omnímoda de los jefes
militares”. Ceuta y Melilla pasaron a formar parte del Reino de manera
similar a Canarias antes de la creación del Protectorado de Marruecos en 1912.
División de España en regiones hasta la creación de las Comunidades Autónomas actuales.
A
día de hoy ha habido cambios muy importantes en la organización política de
España. Tras una larga dictadura centralista, la democracia permitió la
descentralización forma de autonomías pero ello no ha hecho que España pierda
uniformidad o la gane en cierto modo. Vayamos por cada una de las Españas del mapa. La España foral
permanece de forma parecida aunque ahora plenamente integrada en el Estado, al
igual que las demás. Eso sí, tanto Navarra como el País Vasco disfrutan del
privilegio de la excepción fiscal, el famoso concierto económico, que las
diferencia al resto de regiones del país. Un privilegio de siglos atrás que
todavía perdura en el Estatuto de autonomía vasco y en el Amejoramiento del
Fuero de Navarra.
La
España colonial ha desaparecido. Primero con la pérdida de las pocas posesiones
americanas que aún controlaba España en 1898 y más tarde con el proceso
descolonizador tras la II Guerra Mundial. Ceuta, Melilla, Canarias y las Plazas
de soberanía menores del norte de África están plenamente integradas en el
Estado aunque con diferentes estatus: Canarias es una comunidad autónoma más
con rango de región ultraperiférica de la Unión Europea, Ceuta y Melilla son
ciudades autónomas, es decir, un híbrido de comunidad autónoma y municipio; y
las plazas de soberanía, al no tener población estable, dependen directamente
del Gobierno de España.
La
España incorporada o asimilada se terminó de asimilar y ahora está plenamente
integrada en el Estado como las demás regiones pero con curiosos matices. Aragón
y Valencia se han ido aproximando a Castilla con el paso de los años mientras
que Cataluña ha hecho lo inverso: se ha ido separando y ha ido creciendo el
sentimiento soberanista en una región en la que el nacionalismo está muy
presente desde finales del S. XIX. Las Islas Baleares están a medio camino
entre optar por un acercamiento a Cataluña o a Valencia.
Por
último, el resto de España, la llamada uniforme en 1854, ha sufrido un
proceso diferente al de las regiones de la antigua Corona de Aragón. La democracia
y la autonomía han conllevado que Castilla pierda peso como unidad y se hayan
creado sentimientos regionales bastante fuertes. Es el caso de Galicia o
Andalucía, regiones con una fuerte identidad propia. Asturias y Extremadura están
a medio camino entre una fuerte identidad propia y la homogeneidad española y
es curioso ver la fragmentación del núcleo castellano: Cantabria y La Rioja
apostaron por ir por su cuenta, León se resignó a quedarse con Castilla la
vieja y en la submeseta sur lo más destacable fue que Madrid se constituyó en
autonomía debido a sus características especiales que la diferenciaban tanto de
Castilla y León como de Castilla-La Mancha. Características especiales en lo
demográfico y económico principalmente.
¿Monarquía? ¿República?
Representación de la I República española (1873-1874)
Mucho
debate hay entre parte de la población española sobre la conveniencia de seguir
manteniendo una monarquía parlamentaria como sistema político en estos tiempos
de dura crisis económica. España ha tenido unas muy escasas experiencias
republicanas, concretamente solo dos: entre 1873 y 1874 y, la más conocida,
entre 1931 y 1939. Ambas experiencias, de corta duración, estuvieron marcadas
por la inestabilidad pero también por el intento (frustrado) de modernización
de un país que ya en el siglo XIX se había quedado a la zaga de sus vecinos
europeos.
Por
tanto la monarquía tiene en España una importante tradición aunque dista mucho
de estar tan asentada como la monarquía británica, por ejemplo. De hecho, la
monarquía española ha atravesado varios “parones” a lo largo de la Historia.
Revoluciones, cambios de dinastía, guerras, dos repúblicas y una larga
dictadura civil-militar en los que no hubo un rey en la jefatura del Estado.
El
resto de la historia ya se conoce: tras la muerte del dictador se nombró un
nuevo rey, Juan Carlos I y comenzó un proceso de transición a una democracia
moderna similar a las de los países europeos del entorno que, a pesar de sus
complicaciones, consiguió asentar un largo periodo democrático en el país.
La
crisis ha roto en parte esa sensación de bienestar y prosperidad y la
monarquía, como todas las demás instituciones, se está empezando a cuestionar
seriamente. Actitudes como las del rey viajando a un lejano país africano a
cazar elefantes o las de su yerno, el duque de Palma, implicado en un grave
caso de corrupción, han hecho que la imagen de la monarquía muestre grietas
importantes.
Aún
así, no preveo un posible cambio de régimen en España. La imagen del rey puede
mostrar grietas pero en una encuesta reciente se clarificaron bastante las
posibilidades de futuro. Por primera vez el príncipe de Asturias, heredero de
la Corona, obtiene más valoración que el Rey. Este dato es muy importante para
la monarquía y para el actual sistema ya que garantiza que una mayoría de
españoles apoyarán a Felipe de Borbón como futuro rey en vez de por un cambio
de sistema que implicaría importantes reformas (la primera la de la
Constitución de 1978).
En
otros países el debate es intenso o inexistente. Me centraré en regímenes
democráticos ya que las monarquías absolutas (que aún existen hoy en día) son
casos aparte ya que se sostienen en el poder por medio del ejército y de los
grandes empresarios nacionales. Es el caso de las monarquías absolutas de
Oriente Medio.
Monarquías (rojo) y repúblicas (azul) en la Unión Europea. Se observa que las monarquías se concentran en la zona occidental del continente. A ellas se les suma la noruega y las de varios microestados.
En
Europa quedan muy pocas monarquías. Lejos queda la Europa de 1914 en vísperas
de la I Guerra Mundial, cuando la república por antonomasia era Francia desde mediados del S. XIX y el resto
de países europeos (salvo alguna excepción como nuestro vecino Portugal) eran
monarquías, la mayoría anticuadas. ¿Qué ha pasado con la monarquía en Alemania,
Italia, Rusia, Turquía o Grecia? Alemania, Rusia y Turquía abolieron la
monarquía tras la guerra de maneras más violentas (Rusia) o más pacíficas
(Alemania). La derrota en la guerra mundial hizo que el káiser Guillermo II
abdicara siendo así el último emperador alemán. En Rusia la revolución de 1917
primero derrocó a los zares para unos meses después asegurarse de que no
volvieran asesinando a toda la familia imperial y abriendo así paso a un nuevo
régimen en donde si bien no había un zar
blanco llamado así propiamente sí había un zar rojo con un poder absoluto. Finalmente Turquía fue el caso más
interesante ya que la derrota en la gran guerra provocó que el Imperio Otomano
se desintegrase y quedase reducido a la actual Turquía. El sultán perdió el
poder pasando a manos de un importante militar, Mustafá Kemal Atatürk, el
fundador de la Turquía moderna. Un dictador que acercó a Turquía a Occidente
modernizándola y convirtiéndola en el curioso híbrido que es hoy: ni totalmente
europea ni totalmente oriental.
Italia
y Grecia tardaron más en eliminar sus monarquías. Italia proclamó la república
tras la II Guerra Mundial debido al apoyo entusiasta que había dado el rey
Víctor Manuel III al dictador Mussolini que condujo a Italia a la ruina. Grecia
por su parte tuvo una monarquía hasta los años 70 cuando, en el contexto de la
Dictadura de los Coroneles, se depuso a la familia real griega.
En
los demás países de la Europa del este las monarquías fueron abolidas
especialmente tras la II Guerra Mundial y la instauración de regímenes
comunistas.
Actualmente
sólo hay 10 monarquías en Europa: España, Reino Unido, Noruega, Suecia,
Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Liechtenstein. Andorra y
el Vaticano podrían incluirse aunque tienen sus propios matices: el Vaticano es
una monarquía electiva y teocrática y Andorra es un principado con dos
copríncipes electivos de forma independiente (el presidente de la República Francesa
y el obispo de la Seo d´Urgel).
Reino
Unido es el caso más especial. La monarquía británica tiene una gran tradición
y no ha tenido los problemas de la española al haberse desarrollado de forma
ininterrumpida desde el S. XVII (aunque con cambios de dinastía). Su mayor
peculiaridad es que su reina es jefe de Estado de algunos países que componen
la Commonwealth. Así, Isabel II es reina no sólo del Reino Unido de Gran
Bretaña e Irlanda del Norte sino también de Canadá, Australia, Nueva Zelanda o
Papúa Nueva Guinea junto a otros Estados más pequeños en América y Oceanía.
De
esos Estados hay algunos como Canadá que ni se plantean la posibilidad de
convertirse en repúblicas y otros como Australia en los que hay importantes
debates al respecto.
Esa
influencia de la monarquía británica sobre sus antiguas colonias dista bastante
de la influencia que tiene la Corona española en las antiguas colonias
americanas. La figura del Rey es muy respetada en América y una encuesta del
año 2008 colocaba a Juan Carlos I como el líder más valorado en América latina.
Sin embargo, España está perdiendo peso en América de forma importante en los
últimos años frente a nuevas potencias en la zona como China, y eso en el
prestigio español, comenzando por el de su Monarquía, se nota.
Forever young!
Otro tema mítico de los años 80, Forever young. Dedicado a todos los que sean o han sido jóvenes.
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