jueves, 12 de julio de 2012

¿Monarquía? ¿República?


 Representación de la I República española (1873-1874)

Mucho debate hay entre parte de la población española sobre la conveniencia de seguir manteniendo una monarquía parlamentaria como sistema político en estos tiempos de dura crisis económica. España ha tenido unas muy escasas experiencias republicanas, concretamente solo dos: entre 1873 y 1874 y, la más conocida, entre 1931 y 1939. Ambas experiencias, de corta duración, estuvieron marcadas por la inestabilidad pero también por el intento (frustrado) de modernización de un país que ya en el siglo XIX se había quedado a la zaga de sus vecinos europeos.

Por tanto la monarquía tiene en España una importante tradición aunque dista mucho de estar tan asentada como la monarquía británica, por ejemplo. De hecho, la monarquía española ha atravesado varios “parones” a lo largo de la Historia. Revoluciones, cambios de dinastía, guerras, dos repúblicas y una larga dictadura civil-militar en los que no hubo un rey en la jefatura del Estado.

El resto de la historia ya se conoce: tras la muerte del dictador se nombró un nuevo rey, Juan Carlos I y comenzó un proceso de transición a una democracia moderna similar a las de los países europeos del entorno que, a pesar de sus complicaciones, consiguió asentar un largo periodo democrático en el país.
La crisis ha roto en parte esa sensación de bienestar y prosperidad y la monarquía, como todas las demás instituciones, se está empezando a cuestionar seriamente. Actitudes como las del rey viajando a un lejano país africano a cazar elefantes o las de su yerno, el duque de Palma, implicado en un grave caso de corrupción, han hecho que la imagen de la monarquía muestre grietas importantes.

Aún así, no preveo un posible cambio de régimen en España. La imagen del rey puede mostrar grietas pero en una encuesta reciente se clarificaron bastante las posibilidades de futuro. Por primera vez el príncipe de Asturias, heredero de la Corona, obtiene más valoración que el Rey. Este dato es muy importante para la monarquía y para el actual sistema ya que garantiza que una mayoría de españoles apoyarán a Felipe de Borbón como futuro rey en vez de por un cambio de sistema que implicaría importantes reformas (la primera la de la Constitución de 1978).

En otros países el debate es intenso o inexistente. Me centraré en regímenes democráticos ya que las monarquías absolutas (que aún existen hoy en día) son casos aparte ya que se sostienen en el poder por medio del ejército y de los grandes empresarios nacionales. Es el caso de las monarquías absolutas de Oriente Medio.

 
 Monarquías (rojo) y repúblicas (azul) en la Unión Europea. Se observa que las monarquías se concentran en la zona occidental del continente. A ellas se les suma la noruega y las de varios microestados.
En Europa quedan muy pocas monarquías. Lejos queda la Europa de 1914 en vísperas de la I Guerra Mundial, cuando la república por antonomasia era  Francia desde mediados del S. XIX y el resto de países europeos (salvo alguna excepción como nuestro vecino Portugal) eran monarquías, la mayoría anticuadas. ¿Qué ha pasado con la monarquía en Alemania, Italia, Rusia, Turquía o Grecia? Alemania, Rusia y Turquía abolieron la monarquía tras la guerra de maneras más violentas (Rusia) o más pacíficas (Alemania). La derrota en la guerra mundial hizo que el káiser Guillermo II abdicara siendo así el último emperador alemán. En Rusia la revolución de 1917 primero derrocó a los zares para unos meses después asegurarse de que no volvieran asesinando a toda la familia imperial y abriendo así paso a un nuevo régimen en donde si bien no había un zar blanco llamado así propiamente sí había un zar rojo con un poder absoluto. Finalmente Turquía fue el caso más interesante ya que la derrota en la gran guerra provocó que el Imperio Otomano se desintegrase y quedase reducido a la actual Turquía. El sultán perdió el poder pasando a manos de un importante militar, Mustafá Kemal Atatürk, el fundador de la Turquía moderna. Un dictador que acercó a Turquía a Occidente modernizándola y convirtiéndola en el curioso híbrido que es hoy: ni totalmente europea ni totalmente oriental.

Italia y Grecia tardaron más en eliminar sus monarquías. Italia proclamó la república tras la II Guerra Mundial debido al apoyo entusiasta que había dado el rey Víctor Manuel III al dictador Mussolini que condujo a Italia a la ruina. Grecia por su parte tuvo una monarquía hasta los años 70 cuando, en el contexto de la Dictadura de los Coroneles, se depuso a la familia real griega.
En los demás países de la Europa del este las monarquías fueron abolidas especialmente tras la II Guerra Mundial y la instauración de regímenes comunistas.

Actualmente sólo hay 10 monarquías en Europa: España, Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Liechtenstein. Andorra y el Vaticano podrían incluirse aunque tienen sus propios matices: el Vaticano es una monarquía electiva y teocrática y Andorra es un principado con dos copríncipes electivos de forma independiente (el presidente de la República Francesa y el obispo de la Seo d´Urgel).

Reino Unido es el caso más especial. La monarquía británica tiene una gran tradición y no ha tenido los problemas de la española al haberse desarrollado de forma ininterrumpida desde el S. XVII (aunque con cambios de dinastía). Su mayor peculiaridad es que su reina es jefe de Estado de algunos países que componen la Commonwealth. Así, Isabel II es reina no sólo del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sino también de Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Papúa Nueva Guinea junto a otros Estados más pequeños en América y Oceanía.
De esos Estados hay algunos como Canadá que ni se plantean la posibilidad de convertirse en repúblicas y otros como Australia en los que hay importantes debates al respecto.

Esa influencia de la monarquía británica sobre sus antiguas colonias dista bastante de la influencia que tiene la Corona española en las antiguas colonias americanas. La figura del Rey es muy respetada en América y una encuesta del año 2008 colocaba a Juan Carlos I como el líder más valorado en América latina. Sin embargo, España está perdiendo peso en América de forma importante en los últimos años frente a nuevas potencias en la zona como China, y eso en el prestigio español, comenzando por el de su Monarquía, se nota.

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