domingo, 14 de agosto de 2011

El Origen del Planeta de los Simios


Recién llegado de ver la película “El Origen del Planeta de los Simios”, sólo puedo recomendarla. Es una película con un excelente guión, con suficientes bases científicas (con algunas licencias, eso sí) y amena hasta el final.
Esta película me ha hecho recordar mis estudios acerca de la evolución humana que he dado este año en mi carrera de Historia (concretamente en la asignatura “Los Orígenes de la Humanidad”).

Los seres humanos hemos llegado al actual nivel evolutivo debido a múltiples factores que todos conocemos: incremento de la capacidad cognitiva, gran adaptación al medio, evolución corporal, etc. Sin embargo, debemos tener siempre en cuenta que los humanos no somos el animal (somos animales, recordadlo siempre) más capacitado y con mejores habilidades.

No destacamos en ninguna habilidad: ni somos excelentes nadadores, ni voladores. Tampoco tenemos grandes habilidades trepando (si bien las teníamos), ni podemos ver en la oscuridad. Poco podemos hacer buceando debido a nuestra escasa capacidad pulmonar. No destacamos por nuestra fuerza ni resistencia. Ni siquiera por nuestra longevidad, hay animales que viven mucho más que nosotros.

Entonces, ¿Qué es lo que nos hace especiales? Nada salvo nuestro cerebro. El enorme tamaño del cerebro de nuestra especie (algo que sólo han tenido nuestros primos neandertales), es lo que hace que podamos adaptar el medio a nuestras necesidades y, con ello, convertirnos en los dueños del mundo. De los ejemplos que he dicho antes podemos adaptarnos a todos: no tenemos el cuerpo adaptado al medio acuático pero podemos hacer una “pobre” imitación de lo que hacen animales que sí lo están. Y si no, siempre podemos idear un artefacto que nos ayude a nadar. Lo mismo en cuanto a volar, creamos unas máquinas que nos lo permiten y ya está.

Trepando nos podemos ayudar de más artefactos y, como no podemos ver en la oscuridad, o bien nos iluminamos con luz artificial o usamos instrumentos que sí nos lo permitan. El mismo caso que para bucear.

Como no tenernos una excesiva fuerza, resistencia o rapidez adaptamos el medio a nuestro interés o nos ayudamos con máquinas: una grúa suple nuestra poca fuerza y un automóvil nuestra poca rapidez.

En cuanto a la longevidad, hacemos todo lo que podemos para vivir lo máximo posible. Muchas especies animales siguen viviendo más que nosotros a pesar de nuestros intentos: sólo hay que ver las tortugas, elefantes e incluso algunos loros que pueden vivir más de cien años cuando la máxima esperanza de vida humana (aunque hay muchas excepciones) es de algo más de ochenta.

Volviendo a la película de El Origen del Planeta de los Simios, sólo voy a decir que tiene sobre todo dos “licencias” respecto a la ciencia: en primer lugar, un simio actual (dejando aparte a los humanos) nunca podrá ponerse bípedo de la noche a la mañana. El bidepismo requiere de una reorganización corporal completa con cambios en la columna vertebral, extremidades y cabeza. Y para ello debe darse un proceso de evolución como en el caso humano. La segunda licencia de la película es que un simio nunca podrá hablar. Para hablar se requiere no sólo de una capacidad cerebral muy desarrollada sino también de una adaptación especial de la garganta y las cuerdas vocales.

Salvo estas dos licencias, la película es razonablemente científica. Pone énfasis en los chimpancés, los primates más cercanos a los humanos. Cuando voy al zoo la parte de los chimpancés me interesa especialmente. Su comportamiento es digno de ver porque muchas veces recuerda tanto al nuestro que sorprende.
A los chimpancés les siguen en cuanto a parentesco con los humanos los gorilas. Más fuertes que los chimpancés y los humanos y con una fuerte vida en comunidad. Los orangutanes son los siguientes en la lista y otros. Los primates menos parecidos a nosotros son los mandriles (más parecidos a perros) y los lémures que además ya pertenecen a otra rama de primates (nosotros y los chimpancés, gorilas, orangutanes y otros somos haplorrinos antropoideos).

En definitiva, nuestro gran cerebro nos ha permitido hacer cosas que ningún otro animal podrá hacer jamás sin un proceso evolutivo parecido al nuestro. Somos los únicos seres que hemos podido hacer arte, adaptar el medio ambiente a nuestro antojo o tener constancia de que vamos a morir. Esto último es interesante: ningún animal salvo nosotros es consciente de que morirá.

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