Los sucesivos nombres de César Augusto

Busto de César Augusto.

Estamos en un mes que recibe su nombre del primer emperador de Roma, César Augusto, que, sin embargo, no siempre se llamó Augusto. De hecho, el mismo mes de agosto tampoco se llamaba así sino Sextilis, es decir, el sexto mes (el año en el calendario antiguo romano comenzaba en marzo). En honor a Augusto, se le dio su nombre en el año 8 a. C., y no ha variado hasta hoy, aunque con sus variaciones según la lengua (agosto en castellano, portugués e italiano, August en inglés, rumano y alemán, août en francés, agost en catalán…).

¿Cómo se llamaba Augusto al nacer en el año 63 a. C.? Cayo Octavio, como su padre. Sin más. Sí es cierto que en el año 60 a. C. se le añadió el cognomen (lo que hoy consideraríamos una especie de tercer apellido, típico en Roma en las familias nobles, aunque en origen era solo un apodo) de Turino, debido a una victoria de su padre en la localidad de Turios, al sur de Italia. De esta manera, se le llamó Cayo Octavio Turino durante su infancia y adolescencia.

Octavio era sobrino nieto de Cayo Julio César, quien ganó una guerra civil y se hizo con el poder casi absoluto de Roma como dictador (nunca fue emperador). Este fue asesinado en el año 44 a. C. por sus enemigos políticos. En su testamento, no obstante, estableció que Octavio sería su heredero, adoptándolo de manera póstuma como hijo, algo que en teoría no se podía hacer, aunque César en realidad hacía lo que quería. Tras esta adopción, Octavio asumió el nombre de su “padre”, con lo que pasó a ser conocido como Cayo Julio César, aunque manteniendo además el sobrenombre de Octaviano en referencia a su antigua familia.

Augustus By Daniel Voshart 

Recreación del aspecto que podía tener Augusto, gracias a la Inteligencia Artifical (Foto: Daniel Voshart, CC BY-NC-SA 4.0) 

Mantuvo este nombre durante los años siguientes en los que hubo dos nuevas guerras civiles en los años finales de la República. La primera, contra los asesinos de César, encabezados por Bruto y Casio, que le unió a Marco Antonio, quien había sido lugarteniente del antiguo dictador. Una vez muertos los cesaricidas, se creó el triunvirato, formado por Octaviano, Antonio y Lépido, otro antiguo general de César. Los tres se repartieron el territorio romano (que ya entonces abarcaba casi todo el Mediterráneo) y pronto comenzarían las disputas entre ellos. Primero Octaviano se hizo con el territorio de Lépido y después pasó a enfrentarse con Antonio, que vivía en Egipto (entonces reino independiente, aunque muy ligado a Roma) con la reina Cleopatra. Fue una lucha de ambiciones en la que Octaviano incluso desveló el testamento de Antonio, que establecía que quería ser enterrado en Egipto y ceder a sus hijos con Cleopatra las provincias orientales de Roma, toda una indignidad para los romanos, que apoyaron a Octaviano en la guerra.

Finalmente, las tropas de Octaviano derrotaron a Antonio y Cleopatra y estos se suicidaron. La guerra acababa y Octaviano quedó como único superviviente de los conflictos civiles y con un poder inmenso. Fue por esto por lo que, en el año 27 a. C., el Senado le dio el título honorífico de Augusto, al haber devuelto la paz a Roma. Formalmente no era un rey y tampoco un emperador como entendemos actualmente sino solo el Princeps, es decir, el primer ciudadano. En la práctica, no obstante, Augusto controlaba al Senado, al ejército y a los tribunales. Su popularidad pasó a ser inmensa al traer una época de prosperidad. 

 

Retrato de Augusto.

 Así, a partir del año 27 a. C., cuando se considera que comienza de manera oficial el Imperio romano, recibió su tercer y último nombre: Imperator Caesar Augustus, es decir, Emperador César Augusto. La palabra imperator, dada anteriormente a generales victoriosos, pasó a ser su nombre de pila. César debido a su familia y a su padre adoptivo y Augusto como el título honorífico otorgado por el Senado debido a su virtud. César con el tiempo pasó a ser el título con el que se nombraba a los emperadores, en especial a partir de finales del siglo I d. C., y su heredero pasaba a llevarlo también como símbolo de la sucesión. Incluso siglos después de la caída de Roma siguió empleándose el término de césar en lugares tan dispares como Alemania (káiser), Rusia (zar) e incluso en España, en donde solo un monarca lo empleó, Carlos I, aunque para referirse a su título imperial. 

 

Retrato de Augusto como detalle de la estatua de Augusto de Prima Porta. 

De esta manera hemos podido ver que el primer emperador de Roma tuvo varios nombres según cada etapa vital, manteniendo el de Augusto hasta su muerte en el año 14 d. C.

- Cayo Octavio (63 a. C.-60 a. C.)

- Cayo Octavio Turino (60 a. C.-44 a. C.)

- Cayo Julio César Octaviano (44 a. C.-27 a. C.)

- Emperador César Augusto (27 a. C.-14 d. C.)

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