Lo primero que
debemos destacar es que el sistema político republicano es muy antiguo. En la
Antigüedad destacó la República Romana, un modelo aristocrático con elecciones
limitadas pero en el que el poder estaba muy repartido entre las distintas
magistraturas y el Senado.
Las repúblicas
actuales son herederas de esa concepción así como de los principios de la
Ilustración. No obstante, aún existen varias monarquías que han tenido que
transformarse en sistemas plenamente democráticos para poder sobrevivir a los
nuevos tiempos (en Europa, ya que en otras partes del mundo todavía existen
monarquías absolutistas) y equipararse a las repúblicas parlamentarias, en las
que el jefe del Estado tiene unos poderes sobre todo representativos del
Estado.
En este artículo
vamos a ver qué repúblicas ha habido en varios países europeos en los últimos
siglos, por lo que dejaremos a un lado las edades antigua y medieval para
centrarnos en las repúblicas existentes desde el siglo XVII y centrándonos en especial
en las contemporáneas y actuales.
Los países que vamos
a ver son los cinco grandes de Europa Occidental, es decir, Francia, Alemania,
Italia, Reino Unido y España, además de nuestra vecina Portugal. Obviamente el
estudio podría extenderse a otras naciones como Países Bajos, por no hablar del
Este europeo pero entonces el artículo podría ser eterno, por lo que veremos
solo esos seis países.
REINO UNIDO
¿Ha habido alguna vez
una república en un país cuyo nombre oficial es Reino Unido? Sí, pero hace
tanto que no hay nadie que lo haya vivido. Y es que Inglaterra, Escocia, Gales
e Irlanda fueron gobernados por una república de facto, aunque nunca fue
llamada así sino Mancomunidad (en inglés Commonwealth). El cambio de dinastía
en Inglaterra con la muerte de la última Tudor, Isabel I, dispuso la corona
inglesa en manos de Jacobo I, de la dinastía Estuardo y quien ya era rey de
Escocia. Esta e Inglaterra pasaron a estar regidas por un mismo rey pero no se
unificaron sino que cada una siguió siendo un reino independiente, a semejanza
de lo ocurrido entre Castilla y Aragón en España.
El problema vino con
el hijo de Jacobo I, Carlos I. Ni él ni su padre aceptaban que el Parlamento
tuviera tanta influencia haciéndoles sombra. Además, Carlos contrajo matrimonio
con una católica, en una época en la que aún se recordaba con odio las luchas
entre católicos y protestantes en la isla. Carlos inicialmente se impuso al
Parlamento gobernando sin contar con él durante once años y, tras interminables
disputas políticas, parte de los diputados se rebelaron contra el rey,
iniciándose la Revolución Inglesa. Tras varios años de guerra, finalmente los
parlamentarios se hicieron con el poder y Carlos I fue depuesto y,
posteriormente, ejecutado en 1649 (sí, los ingleses se adelantaron a los franceses
más de cien años).
Bandera de la Commonwealth entre 1651 y 1658 incluyendo las banderas de Inglaterra (con la cruz roja de San Jorge) y la blanca sobre fondo azul de Escocia.
El líder de los
parlamentarios era Oliver Cromwell, quien abolió la monarquía y estableció la
Commonwealth. No obstante, la realidad fue que se cambió un rey autoritario por
Cromwell, quien dirigió el país como Lord Protector en un gobierno personalista
hasta 1659. Incluso tras fallecer ese año fue sucedido por su propio hijo,
Richard. El descontento aumentó ante esta indisimulada dictadura y en 1660
volvió la monarquía con Carlos II, hijo del rey ejecutado. Este fue mucho más
inteligente que su padre en su relación con el Parlamento y, desde entonces,
Gran Bretaña ha sido una monarquía sin interrupción aunque con diferentes
dinastías al abrazar la Corona el liberalismo muy pronto, aceptando el poder
del Parlamento.
En conclusión, en
Reino Unido solo ha habido una república en los últimos siglos pero para nada
fue democrática ya que el Lord Protector ejerció una auténtica dictadura sobre
Inglaterra y más tarde Escocia, Irlanda y Gales.
En resumen:
-
Mancomunidad de Inglaterra (1649-1660)
ALEMANIA
El caso alemán es
diferente al británico ya que Alemania como Estado no nació hasta un momento
bastante avanzado, en 1871, cuando se unieron los pequeños Estados y crearon el
Imperio Alemán tras enfrentarse a Francia, Dinamarca y Austria. Así, Alemania nacía
como una poderosa monarquía a cuya cabeza estaba Prusia, cuyo rey era a la vez
emperador alemán. Sin embargo, la derrota de Alemania en la Primera Guerra
Mundial supuso el fin de la monarquía allí y, desde entonces, no ha vuelto a
haber un monarca en tierras germanas.
Bandera actual de Alemania y de la República Federal desde 1949. La República de Weimar fue la primera en utilizarla pero el régimen nazi la sustituyó por una de fondo rojo con un círculo blanco el su centro izquierdo y, sobre el mismo, la esvástica nazi.
Esto último no
significa que haya habido una única república desde entonces. En 1919 nacía la
llamada República de Weimar, un intento de república democrática pero que,
curiosamente, nunca se autodenominó república sino que mantuvo como nombre
oficial el de Imperio Alemán. El ascenso de los nazis a principios de los años
30 llevó al poder finalmente a Hitler, quien destruyó la democracia y creó el
llamado III Reich cuyo nombre oficial siguió siendo Imperio Alemán. Así, no
había rey pero Hitler ejercía ese papel de facto como führer y asumió tanto la
jefatura del Estado como la del gobierno.
La nueva derrota
alemana en la Segunda Guerra Mundial acabó con el Imperio Alemán
definitivamente y Alemania estuvo ocupada por los aliados hasta 1949, cuando
Francia, Reino Unido y Estados Unidos decidieron unir sus zonas de ocupación y
crear la República Federal de Alemania (por primera vez Alemania se
autodenominaba república). Los soviéticos, en pleno enfrentamiento con EEUU por
la Guerra Fría, crearon en su zona de ocupación la República Democrática
Alemana, satélite de Moscú. Esta Alemania dividida en dos repúblicas se mantuvo
durante toda la Guerra Fría hasta que, en 1989, el Muro de Berlín cayó y con él
la Alemania comunista. Al año siguiente, en 1990, ambas repúblicas firmaron un
acuerdo y Alemania se reunificó quedando la República Federal como única integrando
a la del Este.
La República Democrática Alemana tenía la misma bandera que la Federal pero con su escudo en el centro, con simbología comunista (un martillo, un compás y trigo).
Por tanto, en
Alemania puede considerarse que ha habido tres repúblicas: la primera la de
Weimar, la segunda el régimen nazi y la tercera y última la República Federal,
fundada en 1949 y que convivió con la República Democrática hasta 1990, cuando
esta desapareció.
En resumen:
-
República de Weimar (oficialmente
Imperio Alemán), 1918-1933
-
Alemania Nazi (oficialmente Imperio
Alemán), 1933-1945
-
República Federal de Alemania,
1949-actualidad. Coexistencia con República Democrática Alemana (1949-1990). Reunificación
en 1990.
FRANCIA
Es el prototipo de
país republicano al ser uno de los primeros en Europa en derribar su monarquía,
pero no ha sido un recorrido lineal sino que ha travesado muchas etapas
distintas desde la Revolución de 1789.
La bandera francesa apenas ha variado desde la Revolución, al aprobarse la unión de los colores de París, el azul y rojo, con el blanco que representaba a la Casa de Borbón y que había predominado hasta entonces en los colores de los estandartes franceses. No obstante, en 1790 aparecían invertidos, con el rojo en el lado izquierdo y el azul en el derecho. Su aspecto actual comenzó en 1794 y, salvo durante la restauración borbónica, no ha cambiado desde entonces.
Las ideas ilustradas
habían arraigado fuertemente en Francia a finales del siglo XVIII y el estilo
de vida de la Corona no hizo sino aumentar el descontento hacia la monarquía
por buena parte del pueblo. No obstante, fue la burguesía la clase social más
irritada con el sistema: contaban con el dinero y no tenían poder político,
reservado para nobleza y clero en unos Estados Generales convocados según el
antojo del rey. Tras comprobar que no iban a ser escuchados en sus demandas,
los representantes del Estado llano se reunieron por su lado en Asamblea
Nacional y aprobaron la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano. El rey
Luis XVI, viendo que perdía el control de la situación, llamó reunir tropas en
París y el pueblo respondió asaltando la Bastilla, cárcel real y símbolo del
absolutismo de los reyes franceses. Este hecho fue enormemente simbólico y hoy
ese día, 14 de julio, es la fiesta nacional de Francia.
Tras estos hechos el
rey no pudo hacer nada y aceptó el cambio político y la Asamblea Nacional. Los ánimos
siguieron encendidos y una multitud incluso asaltó el Palacio de Versalles,
residencia real, tras lo cual el rey y su familia pasaron a vivir en Las
Tullerías prácticamente como presos. La Asamblea Nacional se convirtió en
Constituyente y redactó una carta magna que limitaba decididamente los poderes del
monarca. En el exterior, las potencias europeas vieron con miedo los hechos en
Francia y crearon una alianza para sofocar la Revolución y reponer al rey con
todo su poder. Luis XVI vio en esto su oportunidad y escapó de París para reunirse
con el ejército extranjero en la frontera, siendo interceptado y perdiendo la reputación
que le quedaba pero pese a todo se mantuvo como rey constitucional y ejerciendo
su poder de veto en muchas medidas.
En 1792 una multitud
asaltó Las Tullerías y la Asamblea depuso al rey y convocó elecciones. El nuevo
parlamento, llamado Convención, proclamó la Primera República Francesa y creó
también un nuevo calendario, en el que 1792 pasaba a ser el año 1.
La Primera República
fue muy convulsa. Pronto se hicieron con el poder los elementos más radicales,
encabezados por Robespierre, y la Convención mandó ejecutar a Luis XVI y a
buena parte de la familia real. En los siguientes años se dio el Terror, con
hasta 40.000 personas ejecutadas, y no solo nobles y eclesiásticos sino todo el
que Robespierre y los suyos considerasen enemigo de la Revolución. En 1795
estos excesos llevaron a un cambio de rumbo en la joven República y los
moderados lograron hacerse con el poder y crear el Directorio, formado por
cinco miembros que ejercían el poder y con una constitución liberal moderada. Mientras,
el ejército francés rechazó la coalición extranjera y destacó un hombre en
particular, Napoleón Bonaparte. Este, bien visto por el pueblo tras sus
victorias, dio un golpe de Estado en 1799 que volvió a virar el rumbo de
Francia.
Los últimos visos de
democracia desaparecieron con una nueva constitución que daba el poder a unos
cónsules, destacando obviamente Napoleón, que se hacían con las riendas del
país. En 1804 Napoleón acabó con esa república ya ficticia y proclamó el Primer
Imperio. La Primera República había durado doce años, entre 1792 y 1804.
Durante el Imperio,
Napoleón fue el dueño absoluto de Francia hasta que fue definitivamente
derrotado por una coalición internacional primero en 1814 y definitivamente en
1815 tras cien días de gobierno. Fue sucedido por Luis XVIII, hermano de Luis
XVI, con apoyo de los países extranjeros vencedores del conflicto. Esto supuso
el retorno al Antiguo Régimen. A su muerte fue sucedido por Carlos X quien
intentó mantener un férreo absolutismo que estaba desmoronándose ante el avance
del liberalismo. Finalmente, fue depuesto en la revolución de 1830, siendo el último
rey francés de la dinastía Borbón. Esto no supuso la implantación de una nueva
república sino su sustitución por otro rey, Luis Felipe I, que aceptó el
liberalismo y que se limitase su poder. Era la llamada Monarquía de Julio. Sin embargo,
este nuevo intento también fracasó ya que Luis Felipe no se contentó con un
papel pasivo e intentó obtener más poderes. En 1848 una nueva revolución tumbó
la monarquía y Francia experimentó la Segunda (y breve) República.
Esta nueva república
se inició con importantes reformas y un avance hacia la democratización pero
esto fue frustrado con la llegada al poder (curiosamente mediante sufragio
universal) de Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del antiguo emperador, quien
frenó las reformas y preparó el terreno para poder mantenerse en el gobierno de
manera indefinida. Dio un golpe de Estado y forzó una reforma constitucional. En
1852 hizo un plebiscito y sustituyó la república por el Segundo Imperio con él
mismo como emperador con el nombre de Napoleón III.
Este se mantuvo en el
poder casi dos décadas en las que afianzó el papel de Francia en el mundo. Pero
esa ambición de engrandecer el país chocó con la unificación alemana ya
mencionada y fue duramente derrotado por Prusia en 1870. Esa derrota supuso su caída
y la proclamación en París de la Tercera República. Napoleón III fue así el
último monarca de Francia.
Esta tuvo mucha más
suerte que sus predecesoras y fue el primer régimen francés que logró
consolidarse desde la Revolución de 1789. Fue una república parlamentaria ya
que se recordaba el golpe de Napoleón III desde la presidencia. La III
República fue la que permitió que Francia sea vista hoy como ejemplo de
republicanismo ya que se extendió entre 1870 y 1940, es decir, setenta largos
años.
En 1940 Francia fue
derrotada por la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial y fue dividida en dos
partes, una ocupada directamente por los alemanes y el sureste con un Estado
títere de Alemania con sede en Vichy y que controlaba las colonias. En el
exilio se creó la Francia Libre como gobierno legítimo. La derrota final de los
alemanes en la guerra llevó a que el país volviera a unirse y se formase un
gobierno provisional entre 1944 y 1946. Este último año se proclamó la IV
República, una cierta reedición de la Tercera, lo que suponía un presidente con
poca fuerza y un parlamento muy relevante. Hubo constantes cambios de gobierno
en esos años y Francia tuvo que afrontar la descolonización, incluida la de
Argelia considerada por París parte misma de Francia. Fue en Argel donde
miembros del ejército dieron un golpe en 1958 y amenazaron con tomar París si
Charles de Gaulle (héroe de la guerra mundial) no se hacía con la República. Este
tenía el apoyo del ejército en la Francia continental y, ante la indiferencia
de la población, enterró la IV República.
Y al fin llegamos a
la V República, que ha existido desde 1958 hasta hoy. La constitución establece
una fuerte presidencia, que hasta 2000 era votada cada siete años y ahora cada
cinco. El presidente puede disolver la Asamblea Nacional y elige al primer
ministro y a los miembros del gobierno, por lo que su poder es muy grande.
En resumen:
-
Primera República, 1792-1804
-
Segunda República, 1848-1852
-
Tercera República, 1870-1940
-
Cuarta República, 1946-1958
-
Quinta República, 1958-actualidad
ITALIA
La bandera de Italia es igual que con la monarquía pero sin el escudo que mostraba las armas de la Casa de Saboya.
Con Italia podríamos
remontarnos a la República Romana de la Antigüedad o a repúblicas comerciales
como Venecia o Génova. Y es que, como en el caso de Alemania, Italia no era una
única nación antes de su unificación en el siglo XIX y estaba dividida en
varios Estados incluida la importante república de Venecia. En 1861 terminó el
proceso unificador impulsado por el reino de Piamonte y nació la Italia
independiente que, unos años después, se hizo con Venecia y con Roma.
E Italia tuvo sus
inicios como reino, ya que el rey de Piamonte, Víctor Manuel II, pasó a serlo
de toda Italia por acuerdo con los italianos del sur. Sus sucesores fueron
Humberto II y Víctor Manuel III. Con este último Italia vivió los convulsos
sucesos de la primera mitad del siglo XX, incluidas las dos guerras mundiales. En
los años 20 apoyó el ascenso del fascismo de Mussolini, aceptando ser un
monarca puramente constitucional ya que todo el poder estaba en manos del
dictador fascista. Ese vínculo entre monarquía y fascismo ya no pudo ser
reparado y durante la Segunda Guerra Mundial, conforme la suerte abandonó a los
fascistas, hizo lo mismo con el rey.
A pesar de ello,
Víctor Manuel III intentó desmarcarse y, ante el desembarco aliado en Sicilia,
se apresuró a cambiar de bando y ponerse junto a los aliados desautorizando a
Mussolini. A partir de entonces, Italia estuvo dividida entre un norte fascista
en el que se proclamó la República Social Italiana, dirigida por Mussolini con
tropas alemanas, y en el resto siguió el Reino de Italia pero ocupado por los
aliados, llamado comúnmente Reino del Sur. Los aliados fueron avanzando hacia
el norte hasta expulsar a los alemanes de Italia. Mussolini fue atrapado en su
huida por los partisanos y fue ejecutado y colgado boca abajo en Milán.
Víctor Manuel III,
sabiendo lo desprestigiada que estaba la monarquía, hizo un último intento para
salvarla y abdicó en su hijo, Humberto II, en 1946, ya acabada la guerra. A pesar
de esto hubo presiones para convocar un referéndum que fue celebrado en junio
de ese mismo año, ganando la opción de proclamar la República. Humberto II
apenas reinó el mes de mayo.
Se iniciaba así la
República Italiana, que ha sobrevivido hasta la actualidad como un sistema
parlamentario en el que el presidente tiene poco poder a favor del parlamento.
En resumen:
-
República Social Italiana, 1943-1945
-
República Italiana, 1946-actualidad
ESPAÑA
En nuestro país ha habido
solo dos experiencias republicanas, y ambas fueron convulsas y breves.
Bandera española durante la Primera República. Se mantuvieron los colores rojo y gualda a la espera de poder tratar un posible cambio, que nunca llegó a producirse.
El país nació a
partir de los siglos XV y XVI como la unión dinástica de los dos principales
reinos peninsulares, Castilla y Aragón. Estos mantuvieron su autonomía a pesar
de ser regidos por los mismos monarcas. La llegada de los Borbones al trono
español inició una política centralizadora y que unificó los reinos
peninsulares también jurídicamente. En los años de gobierno borbónico destacó
la grave interrupción que supuso la Guerra de la Independencia. La ocupación de
España por las tropas napoleónicas fue traumática y la casa real fue recluida
en Francia. Napoleón nombró como rey de España a su propio hermano, José, y los
españoles respondieron con una sublevación por todo el país que dio inicio a
una larga y cruenta guerra enmarcada en las Guerras Napoleónicas europeas. Finalmente
los franceses fueron derrotados y Fernando VII recuperó el poder y restableció
el absolutismo, derogando la primera Constitución de la historia de España (y
la tercera del mundo tras la estadounidense y la francesa). Su reinado supuso
una fuerte tensión entre absolutistas y liberales y un conflicto sucesorio al
morir teniendo solo hijas. Designó a Isabel II como heredera pero esto no fue
aceptado por su hermano Carlos y los más absolutistas y los inicios del reinado
de Isabel fueron de guerra civil.
Finalmente, los
carlistas fueron derrotados e Isabel alcanzó la mayoría de edad. El conflicto
pasó a estar entre los mismos liberales, al haber unos más moderados y otros
más progresistas, estos últimos partidarios de limitar lo más posible el poder
del monarca. El resto de su reinado será de tensión entre ambas facciones y de
incremento progresivo de otras tendencias como los demócratas y los republicanos.
El cansancio con la monarca y sus injerencias políticas llevó a que
progresistas y centristas iniciaran un golpe de Estado que derrocó a la reina y
la envió al exilio en 1868. Tras esto se inició una etapa de gobierno
provisional que inició la democratización del país y tuvo que buscar un nuevo
rey que no fuera de la Casa de Borbón y que aceptase de buen grado su labor
constitucional.
Incluso se redactó
una constitución democrática, la de 1869, antes de elegirse al nuevo rey que,
finalmente, sería Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II de Italia. El nuevo
rey nunca fue aceptado y fue visto como un extranjero a pesar de sus esfuerzos
para ganarse al pueblo español. Así, finalmente renunció a la corona en 1873. Ante
la ausencia de otra opción se decidió proclamar la Primera República. Esta nacía
en un país sin vocación republicana y solo como única opción posible. Así, se
sucedieron cuatro presidentes (Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar) en
un periodo de un año ante la división entre los mismos republicanos en cuanto a
la organización territorial (federal o no). Además, la República tuvo que hacer
frente a otra guerra carlista, a la insurrección cantonal y a una guerra en
Cuba. Finalmente, en enero de 1874 hubo un golpe de Estado militar que colocó en
el poder a Francisco Serrano, quien fue presidente de la República sin
oposición durante todo 1874 mientras el sector encabezado por Cánovas preparaba
la Restauración borbónica en el hijo de Isabel II, quien finalmente fue
proclamado rey en diciembre de ese año como Alfonso XII, liquidando así la
primera experiencia republicana.
Se inició un sistema
basado en el turnismo entre dos partidos principales mediante elecciones
manipuladas y con una constitución que retenía ciertos poderes en el monarca. La
muerte prematura de Alfonso XII no interrumpió el sistema y su esposa, María
Mercedes de Habsburgo, ejerció la regencia hasta la mayoría de edad de Alfonso
XIII. En 1898 se dio el Desastre colonial al perder la guerra contra EEUU,
perdiendo España sus últimas colonias ultramarinas e iniciando un largo periodo
de crisis del sistema. Así, el reinado efectivo de Alfonso XIII fue de
inestabilidad y crisis casi continua. Socialistas, republicanos y nacionalistas
periféricos se le oponían claramente y el sistema de turno estaba deteriorado y
debilitado. Así, en 1923 apoyó el golpe de Estado de Primo de Rivera y este
pasó a ser dictador con el rey como apoyo.
Esta vinculación de
la monarquía con la dictadura acabó suponiendo su ruina ante la caída de Primo
en 1930, que dimitió por falta de apoyos. Los escasos intentos del rey de
reconciliarse con la opinión pública fracasaron y en las elecciones municipales
de 1931 los republicanos obtuvieron la victoria en las ciudades españolas. Alfonso
XIII renunció a la corona y se fue al exilio. Nacía así la Segunda República en
medio del apoyo de grandes sectores de la población.
Bandera durante la Segunda República. Se optó por una nueva para diferenciarse de la monarquía agregando una franja inferior morada que, en principio, debía representar a Castilla. El escudo es igual al actual pero sin la corona real y sin las armas de la casa de Borbón.
Durante los
siguientes cinco años hubo una inestabilidad creciente entre los reformistas,
los revolucionarios y los reaccionarios y, por tanto, entre tres maneras de ver
España. La constitución republicana era claramente democrática y estableció un
régimen parlamentario con un presidente con poco poder a favor del jefe del
gobierno y del parlamento. Azaña ejerció ese cargo al frente del gobierno en la
primera etapa de la República, reformista, hasta 1933. Su pérdida de apoyos
condujo a su dimisión y hubo elecciones anticipadas en 1933 que ganó la
derecha, que formó gobierno. La izquierda revolucionaria se negó a aceptar esa
situación y en 1934 inició una auténtica revolución en Asturias con huelgas en
el resto del país que requirió la intervención del ejército. El gobierno de
derechas cayó en 1935 ante sus escándalos de corrupción y hubo nuevas
elecciones en 1936, que ganó la izquierda unida en el Frente Popular. El gobierno
resultante de izquierdas retomó las reformas en medio de conflictividad social
y tensiones políticas sumadas al descontento de parte del ejército, que empezó
a conspirar y a preparar un golpe de Estado. El asesinato de Calvo Sotelo, jefe
de la derecha, consiguió que los dudosos se unieran al golpe, preparado para el
18 de julio de ese año.
El golpe, como todos
sabemos, fracasó y no se hizo con toda España, por lo que los militares
sublevados, encabezados por Franco, Mola y otros, decidieron hacerse con el
poder mediante una guerra de conquista del territorio leal a la República. Era la
Guerra Civil , que se extendió hasta 1939, con derrota total de la República,
cuyos dirigentes se dirigieron al exilio o fueron encarcelados.
Franco, jefe de los
sublevados desde octubre de 1936, pasó a ser el jefe del Estado y del gobierno
en una dictadura personalista que duró hasta su muerte en 1975. En los primeros
años de su régimen España no se declaraba ni República ni Reino y Franco se
negó a reinstaurar la monarquía temiendo perder su propio poder, lo que le
enemistó con Juan de Borbón. Solo la Ley de Sucesión de 1947 declaró a España
un reino, pero sin rey y con Franco como jefe de Estado hasta que él lo decidiese.
También podría elegir a su sucesor. Por ello, no puede considerarse al
Franquismo una república aunque tampoco fuese un reino al no haber un rey. A su
muerte le sucedió Juan Carlos I, quien apoyó la Transición a la democracia.
En resumen:
-
Primera República, 1873-1874
-
Segunda República, 1931-1939 (entre
1936 y 1939 en Guerra Civil)
PORTUGAL
Bandera de Portugal. Fue aprobada con la proclamación de la Primera República (la monárquica era blanca y azul) y se ha mantenido inalterable hasta hoy.
A finales del siglo
XIX Portugal era un caso semejante a España. Venía siendo una monarquía desde
sus inicios en el siglo XII y en el XIX había vivido la pugna entre absolutismo
y liberalismo con éxito del segundo pero con divisiones en su seno entre
moderados y progresistas. Finalmente, en Portugal se desarrolló un sistema de
turnismo parecido al español que garantizó la estabilidad del país. Este sistema,
también con la semejanza española, inició su crisis en 1890 tras el ultimátum
al que Portugal fue sometido por su aliada tradicional, Gran Bretaña, a cuenta
de su expansión colonial (que chocó con las pretensiones británicas). La claudicación ante Londres supuso un punto
de inflexión y el aumento del descontento en Portugal.
El rey que vivió esos
acontecimientos y la larga crisis a partir de ellos fue Carlos I. Su reacción ante
el descontento fue apoyar una dictadura y disolver el parlamento, lo que solo
logró aumentar el apoyo a los republicanos. Esta tensión extrema alcanzó su
punto álgido en 1908: el rey y su primogénito fueron asesinados a tiros por
republicanos. Su segundo hijo pasó a ser el nuevo rey portugués como Manuel II.
Podría pensarse que
estos sucesos podrían beneficiar a la monarquía al presentarse como víctima
pero al revés, aceleraron su caída. El joven rey presionó para que finalizara
la dictadura y se convocaran elecciones que ganaron los monárquicos. Sin embargo,
el desprestigio de la monarquía era demasiado grande y Manuel II no iba a poder
a hacer un milagro. En 1910 estalló una revolución republicana en Lisboa, que
no contó con amplios apoyos populares, como tampoco los tenía el rey. El ejército
aceptó la revolución y el rey tuvo que irse al exilio y aceptar la nueva Primera
República.
Esta República era
parlamentaria con un sistema bicameral y un presidente con pocos poderes. Pero los
problemas continuaron con gobiernos débiles y con el mismo Portugal en peligro
ante la tentación de España de intentar su anexión tras la caída de su
monarquía. La Primera Guerra Mundial supuso una oportunidad para acercarse a
Gran Bretaña y sus aliados y Portugal entró en la guerra, lo que supuso un
desastre económico y también militar, y además sin conseguir nada. Así, la
situación no mejoró tras el fin de la guerra aunque la República continuó unos
años más, hasta 1926.
Ese año hubo un nuevo
golpe de Estado y los militares se hicieron con el poder iniciando una larga
dictadura, la más larga de Europa en el siglo XX. En 1928 apareció en escena la
figura de António de Oliveira Salazar, que en 1932 se hizo con el gobierno y
lideró la dictadura, diseñada en el llamado Estado Novo, considerado la Segunda
República Portuguesa. Esta se mantuvo durante décadas y Salazar fue el presidente
del Consejo de ministros hasta que su enfermedad le apartó del cargo en 1968. Fue
sucedido por Marcelo Caetano, quien prolongó la dictadura hasta 1974, cuando la
Revolución de los Claveles por parte del ejército, harto de la guerra colonial
que se empeñaba en mantener el régimen en África, hizo caer la dictadura e
iniciar una transición a la democracia y, con ella, al Portugal de hoy,
organizado como una República semi presidencialista en la que el parlamento y
el presidente comparten poderes y se contrapesan.
En resumen:
-
Primera República, 1910-1926
-
Segunda República o Estado Novo,
1926-1974
-
Tercera República, 1974-actualidad









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