lunes, 19 de diciembre de 2016

La política en la Antigua Roma


La República romana, que se extendió entre los años 509 y 27 a. C según las fechas tradicionales, tuvo una interesante organización política, única en la Antigüedad, que vamos a tratar en este post. 

El gobierno de la República se repartía entre tres órganos: las magistraturas (poder ejecutivo), las asambleas populares o comicios (poder legislativo y electivo) y el Senado (control de los anteriores). Vamos a ver cada uno. 

COMICIOS 


 Grabado representando a Cayo Graco en el concilio de la plebe. 

Hubo tres asambleas diferentes:

-          Comitia Curiata: compuesta por clanes y familias (gentilicia). Podía nombrar sacerdotes, investían el imperium  y gestionaban los testamentos y adopciones. 

-          Comitia Centuriata: estaba compuesta por todos los ciudadanos divididos en cinco clases según su riqueza, a su vez divididas en centurias. Así, se votaba por centurias…el problema era que había muchas más centurias de las clases más altas, mientras que la clase más baja (y numerosa) solo componía unas pocas centurias. Así, había centurias con menos de 100 miembros a pesar de su nombre y otras que superaban con mucho la centuria propiamente dicha. Así, las elecciones estaban controladas por la aristocracia. Los comicios centuriados se reunían en el colegio electoral en el Campo de Marte y elegían los cónsules, pretores y censores, podían condenar a muerte o desterrar a un ciudadano y en política exterior podía declarar la guerra y firmar tratados. 

-          Concilia Plebis Tribuna: estaba compuesta por domicilios  y surgió como fusión de los comicia tribuna y del consejo de la plebe. Así, era una asamblea propia para los plebeyos. Elegían magistrados inferiores, votaban plebiscitos, etc. 

MAGISTRATURAS

El nombre procede del latín magister (“el que es más”). Tenían el poder ejecutivo bajo supervisión del Senado. Conforme Roma fue ampliando su territorio fueron necesarias cada vez más magistraturas y más miembros en ellas. Para acceder a ellas había que cumplir antes diez años de servicio militar. No se podía aspirar a las magistraturas más importantes directamente sino que se seguía obligatoriamente un orden jerárquico, el llamado Cursus Honorum. Había cuatro de ellas en el Cursus Honorum: cuestores, ediles, pretores y cónsules. Además de estas había otras de carácter especial: los tribunos de la plebe, los censores y, en situaciones de emergencia se podía designar un dictador con su adjunto, el maestre de caballería. 
Lucio Cornelio Sila, el primer dictador que se atrevió a superar el periodo máximo de seis meses de mandato extraordinario. El segundo en hacerlo, César, fue asesinado y posteriormente se eliminó esta magistratura.

Las magistraturas tenían unas características generales: eran anuales, por lo que solo se podían ejercer un año a partir del 15 de marzo en los primeros tiempos y del 1 de enero más adelante; eran gratuitas, por lo que no estaban remuneradas; eran colegiadas, lo que significaba que los magistrados del mismo escalafón eran iguales entre sí y había al menos dos para compartir el poder y evitar personalismos peligrosos; además, cada magistrado podía ejercer el derecho de veto sobre sus colegas y sobre magistrados inferiores. A esto se suma que todos los magistrados tenían la potestas, autoridad civil con significado político y jurídico. Luego estaban los magistrados con imperium, poder militar, que eran los superiores: cónsules, pretores y el dictador cuando lo hubo, pudiendo condenar a muerte a un ciudadano. Ni qué decir tiene que solo los hombres mayores de una determinada edad y con poderío económico podían aspirar a ser magistrados ya que el hecho de ser gratuitas impidió el acceso a las clases populares a las mismas. 

-          Cónsules: había siempre dos, votados el mismo día cada año, y eran elegidos los dos hombres con más votos. Tenían el mando militar y civil supremo, siendo las cabezas del Estado. Convocaban los comitia centuriata y el Senado. Curiosamente, esta organización con dos jefes del Estado anualmente sigue existiendo en San Marino, en donde anualmente hay dos capitanes regentes. 

-          Pretores: inicialmente había dos pero con la expansión de Roma se ampliaron a doce. También los elegían los comicios centuriados y administraban justicia. 

-          Ediles: había cuatro, elegidos por los comicios tribunos. Vigilaban y gestionaban la ciudad (sanidad, obras públicas…), controlaban el abastecimiento de trigo y los mercados y, lo más importante para su popularidad, organizaban fiestas  y juegos, teniendo que costear sus gastos, por lo que un edil podía salir del cargo arruinado si no tenía cuidado con su fortuna personal. 

-          Cuestores: al principio había cuatro y más tarde hubo hasta cuarenta. También eran elegidos por los comicios tribunos. Administraban el tesoro público y protegían el archivo del Estado. 

-          Tribunos de la plebe: al principio había dos y más tarde hasta diez. Eran votados solo por los plebeyos como parece lógico (aunque hubo patricios que llegaron a hacerse plebeyos por adopción como parte de sus objetivos políticos). Su función era proteger al pueblo contra los abusos de autoridad de los magistrados del Cursus Honorum, tenían derecho a vetar a cualquier magistrado excepto al dictador, tenían inmunidad política y podían convocar a los concilia plebis tribuna y al Senado. Eran un cargo muy respetado aunque con el tiempo se metieron en el mismo personajes que distaron mucho de ejercer su función. Con el imperio, los emperadores obtuvieron la tribunicia potestas, es decir, el poder de los tribunos pero sin serlo (¡cómo un emperador iba a ser oficialmente plebeyo!). 

-          Censores: había dos. Eran votados por los comicios centuriados, elegidos de entre ex cónsules cada cinco años. El cargo duraba 18 meses. Elaboraban el censo (renta y empadronamiento), controlaban las costumbres, pudiendo castigar en caso de comportamientos graves y confeccionaban las listas de miembros del Senado, por lo que eran muy importantes. 

-          Dictador: era elegido por uno de los cónsules. Su mandato era de cómo mucho seis meses en caso de emergencia y tenía poder ilimitado. Los dos últimos dictadores de la República faltaron a la limitación del mandato: Lucio Cornelio Sila fue dictador casi tres años y Cayo Julio César lo fue entre los años 49 y 44 a. C, siendo nombrado dictador perpetuo por el Senado, uno de los motivos que motivó su asesinato. 

-          Maestre de caballería: elegido por el dictador, cesaba con este al acabar su mandato. Era el jefe del Estado Mayor y ayudaba al dictador en sus funciones. 

SENADO
 
 Pintura del siglo XIX representando el Senado el día en que Cicerón acusó a Catilina de conspirar contra el Estado. En realidad, la Curia romana era de forma rectangular, no en hemiciclo. 
 
Era el consejo supremo que, entre otras funciones, asesoraba a los magistrados. Durante la República era un órgano de mucho poder, nada que ver con su carácter durante el Imperio. Estaba compuesto inicialmente por 300 miembros, unos de origen patricio (patres, con una toga con franja ancha púrpura, que al principio eran todos los senadores) y otros plebeyos (conscripti, con toga de franja estrecha), de ahí la expresión patres et conscripti para referirse a los senadores. Para ser senador había que reunir varios requisitos, que el censor examinaba concienzudamente: obviamente ser ciudadanos romanos, residentes en Roma, libres de nacimiento (no podía haber libertos), con 46 años cumplidos (después se rebajó la edad mínima a los 25) y con una fortuna personal equivalente al orden ecuestre, por lo que los plebeyos senadores siempre fueron adinerados. 

El Senado se reunía en la Curia, situada en el Foro. Era rectangular dividida en dos partes por un pasillo central. Los senadores no tenían escaños fijos excepto los que fuesen cónsules, pretores o tribunos. Los demás magistrados se sentaban entre los demás senadores. El Senado debía ser convocado por un magistrado con derecho a ello (cónsul, pretor o tribuno) y la asistencia era obligatoria, pudiéndose imponer multas por faltas de asistencia no justificadas. Para que las sesiones fueran válidas debía superarse un mínimo de quórum. Podían extenderse durante casi 24 horas. 

Había un orden del día presentado por el magistrado convocante y posteriormente un debate. En este el primero en hablar era el senador más preeminente políticamente (princeps senatus). Se podía hablar sin limitación de tiempo aunque hubo casos de griteríos para impedir al interviniente hablar. Tras el debate se daba la votación, que se mostraba mediante un cambio de lugar: si los senadores aprobaban una propuesta se desplazaban hacia el escaño del senador que la hubiese hecho, se recontaban los votos y, en caso de empate, se rechazaba la propuesta. Finalmente, se redactaba un acta de la sesión.
El Senado tenía importantes competencias: 

-          Política interior: administración del tesoro y acuñación de moneda, control del orden interno, declarar el estado de excepción, aprobar proyectos de ley y ratificar las decisiones de las asambleas. 

-          Política exterior: autorizar campañas militares, ratificar tratados con potencias extranjeras, distribuía las provincias y enviaba y recibía las embajadas. 

-          Religión: vigilaba el culto público, dedicaba templos, admitía nuevos dioses, designaba los días festivos, etc. 

Esta organización no pudo sobrevivir al siglo I a. C debido a que se quedó obsoleta ante el extraordinario avance territorial de los siglos anteriores y a los retos que ello motivó. Tras varias guerras civiles la República colapsó y fue transformada por el único señor de la guerra superviviente: César Augusto.

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