domingo, 1 de febrero de 2015

¿Por qué los meses se llaman así?




Todo tiene un por qué y un origen. Y algo que parece tan cotidiano y actual como el nombre de los meses del año, también. En este post voy a hablar sobre el origen de sus nombres y por qué nuestro calendario está configurado así. 

En primer lugar, el año tiene 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. ¿Qué pasa con las horas, minutos y segundos restantes? Pues su acumulación cada cuatro años son 24 horas que se añaden al mes de febrero, lo que se denomina año bisiesto, con 266 días. Por tanto, el sistema es bastante exacto a pesar del tiempo sobrante de cada año. Esta exactitud data del siglo XVI, cuando se realizó el actual calendario gregoriano, que sustituyó al juliano, muy parecido pero que solo establecía seis horas de sobrante y que con el tiempo fue desfasándose temporalmente. Por supuesto, ni qué decir tiene que el año es solar, es decir, es lo que la Tierra tarda en dar una vuelta completa alrededor del Sol en su largo viaje por el universo. 
Por último en este punto, recordar que estamos en el año 2015 desde el nacimiento de Cristo teniendo en cuenta que no existió año 0 en nuestro calendario ni en el juliano. Esto significa que del 31 de diciembre del año 1 antes de Cristo se pasó al 1 de enero del año 1 de nuestra Era. 

Pasando ya a los meses, ¿nunca os ha llamado la atención que cada uno tenga unos días? Y además no tienen una ordenación lógica en varios casos porque enero tiene 31 pero febrero tiene 28 y julio y agosto tienen ambos 31 a pesar de ir seguidos. Todo ello tiene su motivo. 

ENERO: no siempre fue el primero del año. Antes del rey romano Numa Pompilio ni siquiera existía y el año comenzaba en Marzo. Posteriormente fue el último del año para ajustarse al año lunar y, con la reforma juliana (realizada, dicha de paso, por Julio César y de ahí su nombre) pasó a ser el primero con un nuevo nombre: ianuarius, Jano, denominado así por el dios romano de los comienzos, representada con dos caras: el principio y el final. De ianuarius proviene nuestro enero aunque en otros idiomas se asemeja más: en portugués se dice Janeiro (Río de Enero, por ejemplo) y en inglés January. A partir del siglo XVI los países europeos fueron estableciendo el día 1 de enero como Año Nuevo, ya que previamente éste había variado. Tiene 31 días. 

FEBRERO: al igual que enero no existía en los primeros tiempos de Roma. Posteriormente fue el penúltimo y, desde su creación, nació “cojo”, es decir, con menos días de lo normal. La puntilla se la dio el emperador Augusto, quien le quitó un día más (entonces tenía 29) para dejarle con 28 (luego veremos a dónde fue a parar ese día). El hecho de tener menos días va unido a que nuestro calendario no es completamente exacto y, por ello, cada cuatro años se le añade un día entero como ya mencioné. Por tanto, tiene 28 días pero en los años bisiestos (2000, 2004, 2008, 2012, 2016…) tiene 29 y el año tiene un total de 366. Su nombre proviene de la fiesta romana de la Februa, una fiesta que realizaban los sabinos de purificación que era anual. Como dato interesante, señalar que al pasarse del calendario juliano al romano tuvo 30 días como algo excepcional y que con la Revolución Francesa y la creación de un nuevo calendario todos los meses pasaron a tener 30 días, febrero incluido. 

MARZO: antaño el primer mes del año como hemos visto. Su nombre deriva del latín Martius, que proviene de Mars, nombre del dios Marte, de la guerra para los romanos. De ahí procede su denominación en castellano, Marzo, y en tantos otros idiomas (March, Mars, März…).  Los romanos pusieron a este mes el nombre del dios de la guerra porque siempre empezaban las campañas militares en esas fechas, con el comienzo de la primavera y el mejor tiempo. Tiene 31 días. 

ABRIL: los romanos lo llamaban Aprilis, y de ahí deriva nuestro Abril y semejantes en otros idiomas (April, Avril, Aprile…). El origen del nombre no se conoce exactamente. Se cree que puede proceder del verbo aperire, “abrir”, debido al estallido de la primavera en las flores y la tierra. Otra interpretación es que procede del griego aphrós, “espuma”, y del que procede el nombre de la diosa del amor griega, Afrodita, llamada por los romanos Venus. Es el primer mes del año en tener 30 días. 

MAYO: los romanos lo llamaban Maius y de nuevo hay muchas semejanzas entre idiomas europeos (May, Mai, Maggio, Maio…). Como en Abril, no se conoce el origen exacto del nombre y hay diferentes teorías. Una es que procede de la diosa romana Maia, cuyo festival los romanos celebraban en ese mes. Otra dice que podría proceder de la ninfa Maya, hija de Atlas y madre del dios Mercurio. Y otra considera que podría ser una abreviatura de Maximus Iuppiter. Tiene 31 días. 

JUNIO: los romanos lo llamaban Iunius y en otros idiomas se llama June, Juin, Junho, Giugno, Juni… su nombre procedería de la diosa romana Juno, diosa de la familia y esposa de Júpiter. Sin embargo, hay otra teoría que dice que su nombre se debería al fundador de la república romana, Marco Junio Bruto. Tiene 30 días. 

JULIO: al principio era llamado quintilis, el quinto mes, debido a que enero y febrero eran los dos últimos meses del año y no los primeros. Este nombre se mantuvo hasta que fue renombrado por Cayo Julio César, quien había nacido el día 12 de ese mes y además habñia reformado el calendario. Así fue llamado Iulius, nombre que se toma en otros idiomas también (July, Juillet, Julho…). Fue César el que le puso los 31 días actuales. 

AGOSTO: al principio se llamaba sixtilis, al ser el sexto mes originalmente. Y aquí retomo la historia que comenzaba en febrero, cuando Augusto había quitado un día a Febrero. Ese día fue a parar a Agosto, motivo por el cual hay dos meses seguidos con 31 días. ¿Por qué hizo esto el emperador Augusto, además de renombrarlo con su nombre tal como había hecho Julio César con el mes previo? Sencillo, no iba a ser menos que su padre adoptivo. Así, el primer emperador igualó en días a su mes y el de César eligiendo para ello el mes en el que ganó definitivamente a Marco Antonio y Cleopatra y llegó triunfal a Roma, como dueño y señor del Imperio. Y aún hoy, dos mil años después, las vacaciones de verano duran un día más gracias a Augusto. 

SEPTIEMBRE: a partir de aquí todos los meses tienen nombres que se explican muy fácilmente. Septiembre se debe simplemente a que era el séptimo mes del año original romano ya mencionado. Además, esta raíz pervive en otros idiomas como September, Septembre, Settembre… tiene 30 días. 

OCTUBRE: como el mes precedente, tiene mismo origen de nombre: el octavo mes. En otros idiomas es October, Oktober, Octobre, Ottobre… tiene 31 días. 

NOVIEMBRE: como en los casos previos, su nombre procede de ser el noveno mes. En otros idiomas es November, Novembre, Novembro… tiene 30 días. 

DICIEMBRE: y, por último, tenemos el último mes del año pero que, como refleja su nombre, no siempre fue así: el décimo mes, al ser originalmente el antepenúltimo como ya se ha explicado. En otros idiomas es December, Dezember, Décembre, Dicembre… tiene 31 días, el último de los cuales es Nochevieja, último día del año.

2 comentarios:

  1. interesante tema.....................
    ya no te digo nada si analizamos en otras lenguas peninsulares............
    Tío Tomás (en honor a Zumalakarregi)
    pero en deshonor a los 100.000 hijos.............

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