lunes, 12 de enero de 2015

I have a dream


“I have a dream”
Con esa sencilla frase Martin Luther King (Atlanta, 1929-Memphis, 1968), dio el definitivo pistoletazo a la lenta pero continua consecución de derechos civiles a las personas de color en Estados Unidos. Su discurso se enmarcó en la marcha a Washington D.C, capital estatal, que protagonizaron los defensores de la igualdad de derechos civiles, tanto negros como blancos.

A pesar de que había pasado ya un siglo desde el fin de la Guerra de Secesión (1861-1865), tras la cual se abolió la esclavitud en los Estados del sur del país, la situación distaba notablemente de ser de igualdad racial. Más bien era al contrario. En los Estados norteños había desigualdad sin violencia…pero en los sureños la sangre podía verterse muy fácilmente. En muchos de los Estados del sur existía el Ku Klux Klan, una organización xenófoba, racista y de extrema derecha que no dudaba en ahorcar a afroamericanos regularmente. Todo ello con la interesada miopía de mucha policía y gobernadores de esos Estados.

Tras la Segunda Guerra Mundial surgió definitivamente el movimiento por los derechos civiles. La segregación era un hecho, y en el Sur los negros no podían sentarse junto a blancos en los autobuses, no podían ir a las mismas escuelas, tenían vetado el acceso a la universidad, había baños diferenciados, etc. Fueron varias personas valientes las que comenzaron a enfrentarse al racismo imperante (Rosa Parks se negó en 1955 a ceder su asiento en el autobús a un blanco) y una de ellas la que creó un movimiento que, a posteriori, sería imparable: Martin Luther King, un pastor protestante y activista civil, que fue encarcelado por defender sus ideas, y posteriormente puesto en libertad.

La llegada al poder de los demócratas, liderados por el presidente Kennedy, no supuesto un vuelco a favor de los derechos civiles pero sí que, al menos, sus partidarios se vieran más apoyados desde el gobierno. Los graves sucesos acaecidos en Birmingham, Alabama, en 1963, con un atentado a una iglesia baptista partidaria del fin de la segregación fueron la gota que colmó el vaso. El presidente Kennedy presentó una ley de derechos civiles y las organizaciones por los derechos civiles prepararon la Marcha a Washington.

Kennedy apoyaba a King pero no le agradó demasiado la Marcha al considerar que iba a perjudicar su proyecto de ley. Sin embargo, la Marcha fue un éxito rotundo a pesar del calor de agosto de 1963. Más de 200.000 personas se reunieron en el National Mall, abarrotándolo, para escuchar a sus líderes. El más esperado, Luther King, habló al final y no dejó indiferente a nadie al dar uno de los grandes discursos de la Historia y quizá el mejor de la Historia de Estados Unidos.


Sin embargo, a pesar de tener un sueño, King no viviría para ver la progresiva consecución de sus objetivos al ser asesinado unos años después, en 1968, por un segregacionista blanco. Su valiente labor sí sobrevivió, hasta el punto de que la segregación desapareció al fin y en 2008 Estados Unidos y el mundo vivió lo que cuarenta años antes hubiera sido considerado una ficción: la llegada a la presidencia del país de Barack Obama, primer negro en ocupar ese puesto, demostrándose que el sueño, aunque aún no cumplido del todo, sí se ha logrado gracias al esfuerzo y a la dedicación de Luther King y sus compañeros por los derechos civiles.  

1 comentario:

  1. ES INDUDABLE Q EN EEUU YA NO SE VIVEN NI LA ESCLAVITUD NI EL APPARTHEID PERO AÚN NO SE HA REALIZADO EL SUEÑO DE KING...
    TÍO TOMÁS
    OTROS NOMBRES POR LA NEGRITUD: CASSIUS CLAY, MANDELA, STEVIE WONDER, ETC

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