lunes, 8 de diciembre de 2014

Las leyes educativas españolas



España durante el siglo XIX tenía un notable retraso en materia educativa respecto a sus vecinos europeos, por lo que nuestra mediocridad actual proviene de hace ya más de dos siglos.

A mediados del siglo XIX había habido intentos de crear una legislación educativa que organizara la enseñanza en todo el país, hasta entonces sin ningún control y en manos de instituciones privadas y de la Iglesia. Esos intentos se habían dado con el triunfo momentáneo de los liberales en 1812 y en 1820 pero su breve experiencia hizo que no pudieran aplicar sus medidas innovadoras, entre ellas las educativas. Así, la cuestión tuvo que esperar hasta que, ya en el reinado de Isabel II y con los principios liberales incorporados a la esencia del gobierno, se redactara la primera (y más longeva como veremos) ley educativa española: la Ley de Instrucción Pública de 1857, apodada Ley Moyano, por su promotor, Claudio Moyano. Esta ley dividía la enseñanza en primaria, media y superior y su objetivo básico era intentar disminuir el altísimo analfabetismo de la época. Sin embargo, su modelo de educación dual promocionó que, por ejemplo, hubiera muchos más estudiantes que terminaban las enseñanzas medias que los que terminaban primaria. Así, no era necesario seguir una trayectoria lineal como actualmente, dándose el caso de que en cuanto a personas con enseñanzas medias el porcentaje no se alejaba tanto de los demás países europeos pero luego en la primaria la diferencia era abismal. 
 No está incluida la última de 2013, la LOMCE, por parte del PP.

Esta situación perduró mucho tiempo, ni más ni menos que hasta 1970 cuando, en plena dictadura franquista, se aprobó la Ley General de Educación. Esta ley se adaptaba a los patrones europeos de la época y estableció la obligatoriedad de la educación hasta los 14 años, en la etapa denominada Educación General Básica (EGB), con ocho cursos. Al finalizarla se podía optar por la Formación Profesional o por el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), de tres años de duración. Los que querían ir a la universidad hacían un curso extra: el Curso de Orientación Universitaria (COU).

Esta ley consiguió un logro importante como fue reducir considerablemente el analfabetismo de tal manera que a finales de los años 80 éste era muy reducido. Además, expandió de manera definitiva la educación pública por toda España. En otras materias fue más deficiente, como la edad de obligatoriedad.

Así, en 1990 se aprobó la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) iniciándose con ella un ciclo de reformas educativas continuas que continúa hoy. La LOGSE reformaba completamente el sistema educativo ya que elevaba la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años, homologando España con otros países europeos. Además, configuraba a grandes rasgos la que aún hoy es la estructura del sistema educativo: una educación infantil no obligatoria de 0 a 6 años, la Educación Primaria de 6 a 12 (obligatoria) y la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 12 a 16 años. A partir de ahí se puede realizar una FP de Grado Medio o Bachillerato, de dos cursos. Después del Bachillerato se puede optar por la universidad o por una FP de Grado Superior, a la que también se puede entrar desde la Media mediante una prueba de acceso.

Esta ley sobre todo ampliaba la obligatoriedad de la enseñanza y se oficializaba la atención a la diversidad de los alumnos, que ya había comenzado tímidamente a abrirse con la LGE. Por el lado negativo, los resultados académicos distaron mucho de homologarnos a la media europea, y de ahí las reformas que han venido posteriormente.

La primera que se propuso fue la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), aprobada en 2002 por el gobierno del presidente Aznar. Sin embargo, nunca llegó a aplicarse debido a la derrota del Partido Popular en las elecciones de 2004.

El nuevo gobierno, del presidente Zapatero, del Partido Socialista, aprobó en 2006 la Ley Orgánica de Educación (LOE) que fue la que derogó definitivamente la LOGSE. Sin embargo, mantenía la organización de ésta y se centraba en intentar mejorar la calidad de la enseñanza. Además, entró en aspectos polémicos como la religión y su estatus. Incorporó nuevas asignaturas Educación para la Ciudadanía, ampliamente criticada por la oposición del PP y por la Iglesia.

Así, cuando el PSOE perdió las elecciones de 2011 a favor de nuevo del PP y se formó el gobierno del presidente Rajoy, se comenzó la redacción de una nueva ley. En 2013 se aprobó la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que supone una revisión muy amplia de la LOE pero no la deroga. Entre los muchos cambios está la revisión de muchas asignaturas. Elimina la odiada Educación para la Ciudadanía y vuelve a poner la religión como evaluable. En la ESO se quita peso a las asignaturas de artes, como Plástica y Música, que pasan a ser optativas. Los ciclos que había ideado la LOGSE en la ESO (primer ciclo de 1º y 2º y segundo ciclo de 3º y 4º) son modificados y el primero incluye los tres primeros cursos y el segundo queda solo para 4º, dividido en 4º académico (para hacer Bachillerato) y en 4º aplicado (para hacer FP), eliminándose puentes y adelantando la elección a los estudiantes. Además, en 3º se da a elegir entre dos Matemáticas, académicas y aplicadas, de cara al curso de 4º, por lo que en realidad la elección comienza ya en 3º, cuando los alumnos pueden tener 13 años, para cumplir 14.

En Bachillerato se mantienen a grandes rasgos los itinerarios actuales pero se eliminan las Ciencias para el Mundo Contemporáneo de 1º, que habían sido criticadas por asociaciones católicas, y la Filosofía de 2º pasa a ser optativa (llevaba décadas obligatoria).

Asimismo, elimina el Programa de Diversificación en la ESO, para alumnos con interés en los estudios pero un desfase de unos dos años y crea programas de mejora. Para alumnos que estén muy desmotivados y tengan más de dos años de desfase la ley ha propuesto una FP Básica, dentro de las ramas profesionales, que combina enseñanzas mínimas comunes y módulos profesionalizantes.

Sin embargo, lo más polémico de la LOMCE son las pruebas evaluadoras de fin de etapa, que dejaron de existir con la aprobación de la LGE en 1970, las llamadas reválidas. Habrá una al final de Primaria, otra al final de ESO y otra al final de Bachillerato. Ésta última sustituye a la Prueba de Acceso a la Universidad (Selectividad). Para pasar a la siguiente etapa hay que aprobar obligatoriamente la prueba, independientemente del desarrollo de años del periodo que el alumno termina.
La reválida de Bachillerato es necesaria para conseguir el título y también para aspirar a la universidad pero no decide la incorporación a ésta mediante una nota de corte, como la actual Selectividad, sino que deja la elección en manos de las universidades con diferentes parámetros, algunos polémicos, como la preparación profesional.

En materia organizativa, la LOMCE da más poder al director en perjuicio del Consejo Escolar de cada centro primando el órgano ejecutivo al democrático.

Así, en general es una ley muy polémica y que, si se cumplen las encuestas, con la posible derrota del PP el año en 2015 sería derogada para redactar una nueva ley por un hipotético nuevo gobierno. Sin embargo, no se habla de una ley de mínimos consensuada entre la mayoría de los grupos políticos sino solo de derogarla abriendo de nuevo la situación actual de leyes educativas que duran como mucho una legislatura. 

Este video satírico de la TV3 (televisión pública catalana) muestra además dos leyes educativas más pero que solo reformaban puntos de la LGE o de la LOGSE. El video hace una visión ácida pero acertada de la realidad del sistema educativo español. 

 

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