España durante
el siglo XIX tenía un notable retraso en materia educativa respecto a sus
vecinos europeos, por lo que nuestra mediocridad actual proviene de hace ya más
de dos siglos.
A mediados del
siglo XIX había habido intentos de crear una legislación educativa que
organizara la enseñanza en todo el país, hasta entonces sin ningún control y en
manos de instituciones privadas y de la Iglesia. Esos intentos se habían dado
con el triunfo momentáneo de los liberales en 1812 y en 1820 pero su breve
experiencia hizo que no pudieran aplicar sus medidas innovadoras, entre ellas
las educativas. Así, la cuestión tuvo que esperar hasta que, ya en el reinado
de Isabel II y con los principios liberales incorporados a la esencia del
gobierno, se redactara la primera (y más longeva como veremos) ley educativa
española: la Ley de Instrucción Pública
de 1857, apodada Ley Moyano, por su promotor, Claudio Moyano. Esta ley dividía
la enseñanza en primaria, media y superior y su objetivo básico era intentar
disminuir el altísimo analfabetismo de la época. Sin embargo, su modelo de
educación dual promocionó que, por ejemplo, hubiera muchos más estudiantes que
terminaban las enseñanzas medias que los que terminaban primaria. Así, no era
necesario seguir una trayectoria lineal como actualmente, dándose el caso de
que en cuanto a personas con enseñanzas medias el porcentaje no se alejaba
tanto de los demás países europeos pero luego en la primaria la diferencia era
abismal.
No está incluida la última de 2013, la LOMCE, por parte del PP.
Esta situación
perduró mucho tiempo, ni más ni menos que hasta 1970 cuando, en plena dictadura
franquista, se aprobó la Ley General de
Educación. Esta ley se adaptaba a los patrones europeos de la época y
estableció la obligatoriedad de la educación hasta los 14 años, en la etapa
denominada Educación General Básica (EGB), con ocho cursos. Al finalizarla se
podía optar por la Formación Profesional o por el Bachillerato Unificado
Polivalente (BUP), de tres años de duración. Los que querían ir a la
universidad hacían un curso extra: el Curso de Orientación Universitaria (COU).
Esta ley
consiguió un logro importante como fue reducir considerablemente el
analfabetismo de tal manera que a finales de los años 80 éste era muy reducido.
Además, expandió de manera definitiva la educación pública por toda España. En otras
materias fue más deficiente, como la edad de obligatoriedad.
Así, en 1990
se aprobó la Ley Orgánica de Ordenación General
del Sistema Educativo (LOGSE) iniciándose con ella un ciclo de reformas
educativas continuas que continúa hoy. La LOGSE reformaba completamente el
sistema educativo ya que elevaba la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16
años, homologando España con otros países europeos. Además, configuraba a
grandes rasgos la que aún hoy es la estructura del sistema educativo: una
educación infantil no obligatoria de 0 a 6 años, la Educación Primaria de 6 a
12 (obligatoria) y la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 12 a 16 años. A
partir de ahí se puede realizar una FP de Grado Medio o Bachillerato, de dos
cursos. Después del Bachillerato se puede optar por la universidad o por una FP
de Grado Superior, a la que también se puede entrar desde la Media mediante una
prueba de acceso.
Esta ley sobre
todo ampliaba la obligatoriedad de la enseñanza y se oficializaba la atención a
la diversidad de los alumnos, que ya había comenzado tímidamente a abrirse con
la LGE. Por el lado negativo, los resultados académicos distaron mucho de homologarnos
a la media europea, y de ahí las reformas que han venido posteriormente.
La primera que
se propuso fue la Ley Orgánica de
Calidad de la Educación (LOCE), aprobada en 2002 por el gobierno del
presidente Aznar. Sin embargo, nunca llegó a aplicarse debido a la derrota del
Partido Popular en las elecciones de 2004.
El nuevo gobierno,
del presidente Zapatero, del Partido Socialista, aprobó en 2006 la Ley Orgánica de Educación (LOE) que fue
la que derogó definitivamente la LOGSE. Sin embargo, mantenía la organización de
ésta y se centraba en intentar mejorar la calidad de la enseñanza. Además, entró
en aspectos polémicos como la religión y su estatus. Incorporó nuevas
asignaturas Educación para la Ciudadanía, ampliamente criticada por la oposición
del PP y por la Iglesia.
Así, cuando el
PSOE perdió las elecciones de 2011 a favor de nuevo del PP y se formó el
gobierno del presidente Rajoy, se comenzó la redacción de una nueva ley. En 2013
se aprobó la Ley Orgánica para la Mejora
de la Calidad Educativa (LOMCE) que supone una revisión muy amplia de la
LOE pero no la deroga. Entre los muchos cambios está la revisión de muchas
asignaturas. Elimina la odiada Educación para la Ciudadanía y vuelve a poner la
religión como evaluable. En la ESO se quita peso a las asignaturas de artes,
como Plástica y Música, que pasan a ser optativas. Los ciclos que había ideado
la LOGSE en la ESO (primer ciclo de 1º y 2º y segundo ciclo de 3º y 4º) son
modificados y el primero incluye los tres primeros cursos y el segundo queda
solo para 4º, dividido en 4º académico (para hacer Bachillerato) y en 4º
aplicado (para hacer FP), eliminándose puentes y adelantando la elección a los
estudiantes. Además, en 3º se da a elegir entre dos Matemáticas, académicas y
aplicadas, de cara al curso de 4º, por lo que en realidad la elección comienza
ya en 3º, cuando los alumnos pueden tener 13 años, para cumplir 14.
En Bachillerato
se mantienen a grandes rasgos los itinerarios actuales pero se eliminan las
Ciencias para el Mundo Contemporáneo de 1º, que habían sido criticadas por
asociaciones católicas, y la Filosofía de 2º pasa a ser optativa (llevaba décadas
obligatoria).
Asimismo,
elimina el Programa de Diversificación en la ESO, para alumnos con interés en
los estudios pero un desfase de unos dos años y crea programas de mejora. Para alumnos
que estén muy desmotivados y tengan más de dos años de desfase la ley ha
propuesto una FP Básica, dentro de las ramas profesionales, que combina
enseñanzas mínimas comunes y módulos profesionalizantes.
Sin embargo,
lo más polémico de la LOMCE son las pruebas evaluadoras de fin de etapa, que
dejaron de existir con la aprobación de la LGE en 1970, las llamadas reválidas.
Habrá una al final de Primaria, otra al final de ESO y otra al final de
Bachillerato. Ésta última sustituye a la Prueba de Acceso a la Universidad
(Selectividad). Para pasar a la siguiente etapa hay que aprobar
obligatoriamente la prueba, independientemente del desarrollo de años del
periodo que el alumno termina.
La reválida de
Bachillerato es necesaria para conseguir el título y también para aspirar a la
universidad pero no decide la incorporación a ésta mediante una nota de corte,
como la actual Selectividad, sino que deja la elección en manos de las
universidades con diferentes parámetros, algunos polémicos, como la preparación
profesional.
En materia
organizativa, la LOMCE da más poder al director en perjuicio del Consejo
Escolar de cada centro primando el órgano ejecutivo al democrático.
Así, en
general es una ley muy polémica y que, si se cumplen las encuestas, con la
posible derrota del PP el año en 2015 sería derogada para redactar una nueva
ley por un hipotético nuevo gobierno. Sin embargo, no se habla de una ley de mínimos
consensuada entre la mayoría de los grupos políticos sino solo de derogarla
abriendo de nuevo la situación actual de leyes educativas que duran como mucho
una legislatura.
Este video satírico de la TV3 (televisión pública catalana) muestra además dos leyes educativas más pero que solo reformaban puntos de la LGE o de la LOGSE. El video hace una visión ácida pero acertada de la realidad del sistema educativo español.


¿Por qué en su gráfico de las leyes, aparece la LOCE como si hubiera estado vigente durante 4 años?. Sí, en el texto explica la derogación de una una ley que nunca se llegó a aplicar, y por ello el gráfico (en el que figura como vigente durante 4 años)no debería llevar a confusión e, creo yo.
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