El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, promotor de la actual ley.
La
séptima ley educativa desde 1985, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad
Educativa (LOMCE), enmienda total de la Ley Orgánica de Educación (LOE) de
2006, supone grandes cambios en el currículo de nuestra enseñanza (es decir, en
objetivos, contenidos, metodologías y criterios de evaluación) y, por tanto, en
las asignaturas que se cursan.
Como
profesor en formación de ESO y Bachillerato, voy a centrarme en estos dos artículos
en las asignaturas de estos dos periodos concretando cuáles salen bien paradas
con la LOMCE y cuáles, lamentablemente, pierden un peso considerable.
ESO
Lo
primero a destacar es que la LOMCE ha establecido un nuevo sistema de división
de las asignaturas, más complejo que el anterior. Ahora existen asignaturas
troncales generales y, en 4º curso, troncales de elección. Además, existen las
asignaturas específicas, que ya veremos cuáles son, y, por último, las de libre
configuración autonómica que, se entiende, deja en manos de las comunidades autónomas.
Centrándonos
en los tres primeros cursos de la ESO, que constituyen el nuevo primer ciclo
del periodo (antes el primer ciclo era solo 1º y 2º), tenemos como materias
troncales generales, es decir, obligatorias para todos: Lengua Castellana y
Literatura, Primera Lengua Extranjera, Geografía e Historia, Biología y Geología
(en 1º y 3º), Física y Química (en 2º y 3º) y Matemáticas. En 3º, Matemáticas
se divide ya en académicas y aplicadas, y hay que elegir una de las dos. Las
académicas se orientan al Bachillerato y las aplicadas a la Formación
Profesional, haciendo a los niños de 13 años elegir ya al acabar 2º. Existiría la
posibilidad de, en 4º, pasarse a las otras Matemáticas pero se supone que ese
cambio sería complicado para el alumno.
Por
tanto, se puede ver que las asignaturas tradicionales mantienen su peso e
incluso lo ganan con la LOMCE: Lengua y Literatura, Lengua Extranjera, Matemáticas,
Geografía e Historia y las ciencias naturales, ahora divididas desde el
principio en Biología y Geología y Física y Química.
Por
el contrario, asignaturas correspondientes a las artes y a formaciones más
transversales, pierden su obligatoriedad y pasan al cajón de asignaturas específicas,
de las cuales hay que elegir un mínimo de tres. Dentro de esta clasificación
hay diferencias, ya que Educación Física y Religión o Valores Éticos deben cursarse
siempre (volviéndose así obligatorias en la práctica) pero teniendo que elegir
entre una y cuatro de las siguientes: Tecnología, Música, Educación Plástica y
Visual, Segunda Lengua Extranjera, Iniciación a la Actividad Profesional y Cultura
Clásica. Las tres primeras con la LOE eran obligatorias en los tres primeros
cursos de la ESO y las otras tres eran optativas.
(Pulsar para ver más grande)
Centrándonos
ahora en el 4º curso, que constituye el segundo ciclo de la ESO para la LOMCE, se
producen importantes cambios. Lo primero es que hay que elegir entre un 4º de
enseñanzas académicas para acceder a Bachillerato y un 4º de enseñanzas
aplicadas para entrar en la Formación Profesional de Grado Medio. La elección
está clara y, a priori, no hay vuelta atrás, al menos sencilla.
Enseñanzas académicas:
Materias
troncales generales: Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas Académicas, Primera
Lengua Extranjera y Geografía e Historia.
Materias
troncales de opción (a elegir dos): Física y Química, Biología y Geología, Latín
y Economía. Disminuyen así respecto a las que incluía la LOE.
Enseñanzas aplicadas:
Materias
troncales generales: Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas Aplicadas, Primera
Lengua Extranjera y Geografía e Historia.
Materias
troncales de opción (a elegir dos): Ciencias Aplicadas a la Actividad
Profesional, Tecnología e Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial.
Menos opciones que a las enseñanzas académicas.
Es
muy criticable que no se permita la combinación o que se crea que a una persona
de Bachillerato no le puede ser útil la asignatura de Tecnología o a una de
Formación Profesional la asignatura de Economía, por ejemplo. Se parte de una
valoración errada de la concepción educativa, cerrada y sin puentes entre las
disciplinas y las áreas.
Por
último, las materias específicas son iguales para los dos cuartos. Deben elegirse
un mínimo de tres y un máximo de seis materias. Como en los cursos anteriores, Educación
Física y Religión o Valores Éticos deben cursarse siempre y, luego, hay que
cursar entre una y cuatro de las siguientes:
Segunda
Lengua Extranjera, Tecnologías de la Información y la Comunicación, Artes Escénicas
y Danza, Educación Plástica y Visual, Música, Cultura Clásica, Filosofía y
Cultura Científica.
Así,
la LOMCE elimina la Ética de 4º, que existía desde los años 90, además de
Educación para la Ciudadanía, que había creado la LOE. Asignaturas que eran de
modalidad antaño ahora son específicas y se crean otras que antes no existían,
como Cultura Científica o Artes Escénicas y Danza.
En
definitiva, la LOMCE obliga al alumno a elegir antes su futuro (de facto en 3º
y de iure en 4º), no permite ninguna combinación, crea un sistema rígido y en
el que priman las materias tradicionales en perjuicio de las artes y materias más
transversales, que pierden su obligatoriedad

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