miércoles, 18 de junio de 2014

Los anteriores Felipes

Mañana las Cortes Generales en sesión conjunta proclamarán Rey a Felipe VI, hijo de Juan Carlos I que, como sabemos, abdica oficialmente hoy en una sencilla ceremonia en el Palacio Real. A partir de la medianoche, cuando la abdicación quede reflejada en el Boletín Oficial del Estado, ya habrá nuevo rey.

Felipe de Borbón y Grecia tomará el título de Felipe VI debido obviamente a que ya ha habido cinco reyes con el mismo nombre pero de diferentes dinastías. Los cuatro primeros fueron de la Casa de Austria y el quinto, a quien el actual Felipe debe su nombre, de la Casa de Borbón, el primer rey español de la misma.

FELIPE I DE HABSBURGO, el Hermoso (1506) 
Felipe el Hermoso tuvo un reinado efímero y, además, fue solo en Castilla ya que en Aragón seguía reinando Fernando el católico. Isabel había fallecido en 1504 y se había abierto un conflicto sucesorio entre Felipe y Fernando por el control de Castilla. La reina nominal, Juana, se vio apartada de facto del trono debido a su supuesta enfermedad mental. Finalmente, el pulso lo ganó el hermoso pero por poco tiempo ya que a los dos meses falleció, según las fuentes, después de haber hecho ejercicio y beber abundante agua fría, tras lo cual contrajo unas fiebres y murió. Sin embargo, hubo abundantes rumores sobre que su suegro lo había envenenado, pues fue el principal beneficiario de esa muerte. Hasta la mayoría de edad de su nieto Carlos, Fernando ejerció la regencia en Castilla aunque la reina de iure siguió siendo Juana hasta su muerte, compartiendo el título con su hijo Carlos.

FELIPE II DE AUSTRIA, el Prudente (1556-1598)

Nieto del anterior, Felipe II era hijo de Carlos I y heredó de su padre un enorme imperio en el que, como se le atribuyen las palabras, “no se ponía el sol”. Concretamente, los reinos hispánicos con sus territorios fuera de Europa (sobre todo las colonias en América), y territorios en el continente como Países Bajos, el Franco Condado, el Milanesado, etc. No heredó el título de emperador de su padre, el cual pasó a su tío.

Además, en 1580 heredaba el trono de Portugal por herencia de su madre Isabel y así conseguía también el imperio colonial del país vecino. Esta unión dinástica no significó una unión política, ya que Portugal siguió teniendo sus instituciones diferenciadas de las castellanas y aragonesas.

Felipe II tuvo un reinado complejo en el que priorizó las luchas de religión que ya había mantenido su padre previamente en Flandes y en Alemania. Felipe se enfrentó a Gran Bretaña con fracaso rotundo una vez ésta se inclinó hacia el protestantismo anglicano con Isabel I (previamente Felipe había estado casado con la reina María I, católica). También a Francia, esta vez con suerte (Batalla de San Quintín) y al Imperio Turco, con éxito, en la Batalla de Lepanto.
Felipe II también dio un impulso a las artes y construyó una gran obra arquitectónica que hoy todavía nos impresiona: el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Se conquistaron las Islas Filipinas, que deben su nombre a este importante rey para la Historia de España, y se terminó la conquista de gran parte de lo que hoy es América Latina. Con él, el Imperio Español alcanzó su máximo apogeo fijando una única capital para él: Madrid, en 1561. Desde entonces la capital española ha sido Madrid salvo un breve intervalo que veremos posteriormente.   

FELIPE III DE AUSTRIA, el Piadoso (1598-1621)

Hijo de Felipe II, con él comenzó el periodo denominado de los “Austrias menores”, debido a la debilidad de los reyes sucesores de Felipe II. Esa debilidad se debió a que cedieron el poder efectivo a sus validos, hombres de la nobleza que fueron los verdaderos gobernantes del Imperio, muchas veces con poco acierto.

En el caso de Felipe III, el poder lo tuvo durante gran parte de su reinado el Duque de Lerma, quien influyó de tal manera en el rey que llegó a trasladar la capital a Valladolid, para tenerla más cerca de sus señoríos de Lerma. Sin embargo, ese traslado fue temporal, entre 1601 y 1605 y Madrid recuperó la sede del gobierno y de la Corte. Sin embargo, dicho duque no fue el valido hasta el final puesto que en 1618 fue sustituido por el duque de Uceda.

Felipe III, aficionado al teatro, las artes y la caza no estaba interesado en las tareas de gobierno como ya se ha visto en la delegación de funciones que realizó, pero durante su reinado comenzó el llamado Siglo de Oro en la literatura española y Felipe no hizo sino promocionarlo e impulsarlo, lo que deja un buen recuerdo de él a pesar de su actitud ante el gobierno. Como contrapunto, su acción más polémica fue la expulsión de los moriscos de España, siguiendo el camino de los Reyes Católicos, quienes ya habían expulsado a los judíos.

FELIPE IV DE AUSTRIA, el Grande (1621-1665)

Hijo de Felipe III, su reinado fue muy largo, el tercero de la Monarquía española, solo detrás de Felipe V y Alfonso XIII, y el más largo de los reyes Habsburgo.

Como su padre, delegó funciones de gobierno en un valido, en este caso Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares. Éste llevó a cabo una política exterior agresiva que tenía como objetivo mantener la supremacía española en Europa, lo cual no consiguió debido al empuje de Francia. España salió mal librada de la Guerra de los Treinta Años y además tuvo que hacer frente a las rebeliones de Cataluña y de Portugal en el año 1640. De las dos, solo consiguió parar la catalana mientras que Portugal consiguió su independencia después de sesenta años de Unión Ibérica.

Tras prescindir de Olivares, Felipe IV se encargó personalmente de los asuntos de gobierno pero ayudado por influyentes nobles de la Corte. A pesar de los éxitos iniciales de su mandato, el reinado de Felipe IV se analiza de forma crítica debido al declive progresivo que sufrió el Imperio Español en Europa. Demasiados enemigos para unas arcas que estaban cada vez más vacías. El fracaso llegó con la derrota y la posterior Paz de Westfalia, que supuso la independencia de las Provincias Unidas.

Murió en 1665 cuando su hijo, Carlos II, aún era menor de edad, por lo que su última esposa, Mariana de Austria, ejerció la regencia.

FELIPE V DE BORBÓN, el Animoso (1700-1724/1724-1746)
El primer rey Borbón español fue hasta hoy el último Felipe y a él debe su nombre el que mañana será Felipe VI. Fue proclamado al morir Carlos II, el último Austria, sin descendencia. En su testamento nombró a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, como nuevo rey. Sin embargo, los Habsburgo no vieron con buenos ojos que se les apartara del trono por sus vínculos familiares y reclamaron la corona española en la figura del archiduque Carlos. Se iniciaba así la Guerra de Sucesión, que tuvo repercusión internacional, pues Francia apoyó a su candidato, Felipe, y Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal apoyaron a Carlos. La guerra duró hasta la firma del Tratado de Utrecht en 1713, por el cual de conseguía una paz inestable y que perjudicó sobre todo a España, que perdió sus territorios en Europa y algunos enclaves estratégicos como Gibraltar, Menorca y Florida.

Además, la guerra significó también una guerra civil dentro de España ya que Castilla apoyó a Felipe pero Aragón, temiendo perder sus fueros y leyes especiales, se decantó por el candidato Habsburgo. El fin de la guerra en España fue en Barcelona, última ciudad en caer bajo dominio Borbónico, en 1715. Comenzaba así una nueva época.

Felipe V es el monarca español que más tiempo ha reinado, con 45 años y tres días. Su mandato se divide en dos debido a su abdicación en 1724 a favor de su primogénito, Luis I. la muerte prematura de éste a los pocos meses hizo que Felipe V volviera al trono y reinara hasta su muerte, en 1746.

Felipe V fue un rey reformista y aplicó en España muchas de las medidas que los Borbones habían realizado en Francia previamente. Estos lazos de unión entre ambos países se plasmaron en una fuerte alianza que perduró todo el siglo XVIII.

A su muerte no fue enterrado en El Escorial, como sus predecesores y sucesores (excepto su hijo Fernando VI) sino que pidió que se le enterrara en La Granja de San Ildefonso, un palacio real construido en su reinado que le recordaba a su añorada Corte francesa.

Ahora, 268 años después, otro Felipe vuelve al trono español.

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