martes, 3 de junio de 2014

La abdicación de un Rey





Ayer el Rey Juan Carlos abdicó por lo que fue un día histórico. En España las abdicaciones de reyes siempre han sido algo peculiar y se puede considerar que solo unos pocos (como Carlos I, Carlos IV o Amadeo I) dieron el paso de dejar el cargo. Otros, como Isabel II o Alfonso XIII, renunciaron al trono pero no a motu propio, sino por exigencia del momento (revolución en el primer caso y proclamación de la II República en el segundo).

Juan Carlos ha sido para España una figura clave, tanto si se ve de manera positiva como si se hace de manera negativa. Fue elegido a dedo por el dictador Franco para sucederle obviando a su padre, Juan de Borbón, con el que el general mantenía unas pésimas relaciones. Juan Carlos fue educado en España desde joven y en 1969 fue designado sucesor de Franco a la muerte de éste. Su momento llegó en noviembre de 1975, cuando el viejo dictador falleció.

El Rey tenía decidido que España sería democrática o no sería. Por ello, desde que tomó posesión del cargo, comenzó a llevar a cabo reformas encaminadas a caminar hacia una monarquía constitucional semejante a las del norte de Europa. En España habíamos tenido monarquías absolutistas y monarquías liberales pero no democráticas plenas, por lo que en realidad no había un precedente válido. Todo estaba por hacer y además Juan Carlos tenía muy pocos apoyos en España. Desmontar la estructura del régimen franquista iba a ser muy complicado.

Para ello, se ayudó desde muy pronto de una figura clave de la Transición: Torcuato Fernández Miranda, al que nombró presidente de las Cortes. Y es que el Rey había sucedido a Franco a todos los efectos, es decir, era en ese momento un rey absoluto con todos los poderes, a pesar de que había un presidente del Gobierno, Arias Navarro, que también había heredado del dictador. Por tanto, Miranda fue un apoyo importante de cara a comenzar las reformas que necesitaba el país, que hacía aguas en lo político y económico.

A mediados de 1976, dado que Arias Navarro no era capaz de dirigir unas reformas hacia una democracia, el Rey eligió como presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, un hombre de su confianza que provenía del régimen pero decidido a emprender el camino hacia la nueva España. Después de esto la Transición fue imparable una vez que Suárez propuso la Ley para la Reforma Política, que hacía el hara kiri al franquismo desde dentro, consiguiéndolo. Un año después se celebraban las primeras elecciones libres desde 1936.

Por tanto, esos primeros años de reinado fueron claves y Juan Carlos se ganó la corona al desatar lo que, supuestamente, Franco había dejado bien atado. Se afianzó la corona al detener el golpe de Estado del 23-F en 1981 apostando decididamente por la democracia. Por tanto, el Rey siempre demostró su voluntad de que España fuera un Estado democrático.

No todo han sido luces en su reinado. 2012 fue el annus horribilis para él su familia con la imputación de su yerno por un grave caso de corrupción, su desafortunada excursión a cazar elefantes en plena crisis económica, etc. su gesto de pedir perdón por tal hecho le honró, pero muchos españoles no le perdonaron.

Es por ello por lo que el nuevo rey, su hijo Felipe, va a tener grandes desafíos que afrontar. Debe encabezar una Segunda Transición que consiga revivir el consenso de la primera y llevar a cabo una importante reforma constitucional, necesaria para modernizar el marco de convivencia entre los españoles.

Tomará el nombre de Felipe VI, pues fue llamado como el primer Borbón rey de España, Felipe V. Este es un nombre muy importante para la monarquía española, pues el primer Felipe fue el llamado Hermoso, y reinó brevemente en Castilla en 1506 junto a Juana I, la loca, su esposa. El siguiente, Felipe II, fue mucho más importante, quizá el rey más importante de España junto a Carlos I, el rey en cuyo imperio no se ponía el sol. Felipe III y Felipe IV fueron reyes débiles que acompañaron a la decadencia de España y Felipe V, el primer Borbón, se convirtió en rey después de la Guerra de Sucesión, y es el rey español más longevo, puesto que su reinado duró 45 años y tres días… frente a los 39 que ha permanecido Juan Carlos, el demócrata.

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