miércoles, 26 de junio de 2013

Los carteles de las elecciones de 1977



 Os presento uno de los trabajos que hice este año: Los carteles de las elecciones generales de 1977, las primeras después de la muerte de Franco. Espero que os sea útil. 
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Contexto histórico
España a lo largo del siglo XX tuvo un protagonismo internacional muy limitado. Destaca el fervor y las pasiones que despertó la Guerra Civil española (1936-1939) debido al contexto en el que se enmarcaba de crecientes tensiones en Europa entre las democracias occidentales y los fascismos.
Sin embargo, el otro momento en el que España fue protagonista en la Historia universal, con la llamada Transición a la democracia, en la década de 1979, tuvo un papel más discreto que la Guerra Civil (solo hay que observar la cantidad de ríos de tinta que dicho conflicto motivó y sigue motivando). La Transición se enmarca en la tercera ola democratizadora que se inició en la Europa mediterránea, siguió a Hispanoamérica y concluyó en Europa del Este a finales de los 80 y principios de los 90.

El 20 de noviembre de 1975 Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado desde el fin de la Guerra Civil en 1939, falleció tras una larga agonía. La legitimidad del régimen franquista procedía directamente de la victoria en la Guerra Civil frente a los partidarios de la II República. Hasta 1975 Franco fue la cabeza de una dictadura de tipo autoritario, sin partidos políticos, constitución o libertad de prensa.

A su muerte le sucedió, como establecía la Ley de Sucesión de 1969, Juan Carlos de Borbón y Borbón, nieto de Alfonso XIII, con el nombre real de Juan Carlos I. la Transición española tiene muchas particularidades pero la presencia del Rey será decisiva. El Rey no estaba plenamente identificado con la dictadura, como sí estuvo en Portugal la Casa Real (motivo por el que en democracia no tuvieron ninguna posibilidad de retornar al trono) y, de hecho, aunque sus relaciones con Franco fueron en general cordiales, atravesaron momentos difíciles, especialmente tras ser elegido su sucesor. El protagonismo, por tanto, del Rey está fuera de duda.

La Transición no se entiende sin tener en cuenta los antecedentes. España durante el Franquismo había logrado un notable desarrollo económico y social. 


Si en la década de 1950, España se hallaba en un nivel de desarrollo inferior al de muchos países iberoamericanos, en 1975 figuraba en la docena de los más desarrollados. Esto posibilitó la creación de una amplia clase media, que posibilitaría la transición democrática pacífica.
Los cambios también fueron culturales. En 1973, tres de cada cuatro españoles apoyaban la libertad de prensa y de cultos (admitida, pero de forma restringida, por el régimen).

Tampoco se puede entender la Transición sin tener en cuenta la muy tímida <<apertura>> producida desde 1966, a pesar de sus enormes limitaciones, y las divisiones en el seno de la clase dirigente, especialmente desde 1973, con la presidencia de Arias Navarro.

Los meses posteriores fueron de tensiones y atentados terroristas casi continuos a lo largo de 1976 destacando los sucesos de Vitoria, que acabaron con una brutalidad policial que acabó en tragedia, y los violentos sucesos en Montejurra entre las dos ramas del carlismo. La oposición comenzó a hablar de una “ruptura pactada”, una aparente contradicción pero que, no obstante, se convertiría en realidad. La oposición había comenzado a dejar de ser perseguida y se consintieron manifestaciones, reuniones e incluso congresos, como el de UGT en abril. Un partido seguía estando clandestino, el PCE.

Las visitas del Rey a zonas difíciles como Cataluña y Asturias además de la presentación de sus planes democráticos en el Congreso de Estados Unidos, le permitió volver a España fortalecido frente al presidente Arias Navarro (que Juan Carlos había tenido que ratificar como herencia franquista). Las relaciones entre ambos se habían ido tornando cada vez más difíciles ³. Al final, Arias Navarro dimitió oficialmente aunque en realidad el Rey le pidió que renunciara, lo cual hizo. Ya previamente, el Rey había nombrado a alguien de su confianza como presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, Torcuato Fernández Miranda, para facilitar el proceso que se estaba iniciando.


En sustitución de Arias Navarro, el Rey optó por Adolfo Suárez (Cebreros (Ávila), 1932) como nuevo presidente del Gobierno. Los verdaderos cambios políticos serían dirigidos por este político, formado en el Movimiento en época franquista y que en estos meses previos había sido ministro secretario general de dicho Movimiento. La llegada de Suárez a la presidencia suponía también la llegada de los más jóvenes miembros de la clase política del régimen anterior.

La vía para transformar el anterior régimen en una democracia parlamentaria fue la reforma mediante una Ley aprobada por las mismas Cortes franquistas. Dicha ley se denominaría de Reforma Política. Sería, ir “de la ley a la ley”. Dicha ley se empezó a redactar en verano de 1976. Lo fundamental era que convocaba elecciones y configuraba un marco institucional mínimo para realizarlas. La ley advertía que “los derechos fundamentales de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del Estado”. Habría dos cámaras, Congreso y Senado, que elaborarían una nueva constitución.

La ley se reservaba la posibilidad de convocar un referéndum, lo cual era un claro aviso a los procuradores franquistas en caso de rechazarla en las Cortes.

El gobierno, con ayuda de Fernández Miranda, con conversaciones con los diversos grupos de procuradores, consiguió que la ley fuera aprobada por 435 votos frente a solo 59 en contra. Las Cortes franquistas se hacían el “harakiri”. El texto se llevó a referéndum posteriormente. La oposición en gran medida pidió la abstención aunque apoyaba que se aprobara. Fue aprobada ampliamente con una participación muy alta, del 77 %, al ser la consulta popular más libre desde la II República. Esto supone un éxito del gobierno.


Los primeros meses de 1977 fueron muy difíciles para la Transición. En enero el terrorismo por diferentes significaciones  pudo provocar un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles tras los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha por parte de grupos de ultraderecha y de dos policías y un guardia civil por el GRAPO además de varios secuestros.
Antes de las elecciones, convocadas para junio del mismo año, el gobierno tomó una decisión sobre el PCE. En plena Semana Santa, se legaliza el Partido Comunista de España, lo que provocó malestar en el ejército.

Desde abril la atención de la opinión pública se centró en la inminente campaña electoral. La aparición del sistema de partidos produjo complicaciones ya que eran las primeras libres desde febrero de 1936. Se presentaron centenares de partidos, 22 de ellos estatales, pero solo 12 consiguen escaños en el Congreso.  

Se creyó que en España podría ocurrir lo mismo que en Italia: el surgimiento de una fuerte democracia cristiana y también de un Partido Comunista fuerte y moderado. Sin embargo, como veremos en el análisis de carteles, esto no ocurrirá, no porque estas hipótesis partieran de bases incorrectas, sino porque el punto de partida en el que se fundamentaban se vio modificado por la actuación de los partidos ante el electorado.  



Análisis carteles de las elecciones generales de 1977
Los carteles se exponen en función del número de votos obtenidos en las elecciones generales de 1977. Los carteles son de los siguientes partidos o coaliciones: Unión de Centro Democrático, Partido Socialista Obrero Español, Partido Comunista de España, Alianza Popular, Partido Socialista Popular-Unidad Socialista y Pacte Democràtic per Catalunya. 

La UCD utilizó dos carteles principales. Esta coalición se configuró de forma en cierta medida atropellada y no exenta de conflictos.La presencia de Adolfo Suárez era indispensable si se quería atraer un electorado que se identificaba con él. La UCD, por tanto, venía a ser un partido-archipiélago en el que militaban los jóvenes reformistas del régimen además de independientes y otra oposición no socialista. No era estrictamente un residuo del pasado, solo un 17.5 % de los diputados que consiguió UCD (166)  habían sido procuradores con Franco.
Este cartel muestra a un Adolfo Suárez mirando al votante directamente. El lema “Votar centro es votar Suárez” deja claro que votar a UCD supone votar al presidente que ha conseguido que España camine de un régimen autoritario a uno democrático. De esta manera, este cartel prima al candidato de manera clara en vez de al partido. Además, se aleja de los extremos políticos al resaltar la palabra CENTRO e intenta resumir un programa de reconciliación.


Este segundo cartel de la UCD muestra de nuevo a Suárez pero sobre todo se da importancia a la parte superior con un gran “VOTE CENTRO” en el que trata de usted al votante (otros carteles, como veremos, le tratan de tú directamente). Debajo aparecen los componentes de la coalición: demócrata cristianos, liberales, independientes, Partido Popular, socialdemócratas. Incluyendo esto en el cartel se intenta mostrar que en UCD caben todos los elementos moderados del Centro. Sin embargo, lo más importante es el lema que hay junto a Suárez: La vía segura a la democracia. Se interpreta como que votando a UCD se garantizaba la democracia frente a una izquierda socialista aún inexperta para llevar a cabo el proceso y a una derecha o izquierda más extremistas.  
Este fue el principal cartel que utilizó el Partido Socialista Obrero Español. Éste, fundado en 1879, ya tenía una larga   historia en 1977 pero conviene remontarse a 1974, al Congreso de Suresnes. En dicho Congreso, el último en el exilio, se renovó toda la cúpula del partido y fue elegido nuevo secretario general a Felipe González Márquez (Sevilla, 1942). González, un líder muy joven (en 1977 tenía 35 años), suponía una cara nueva, encarnaba el talante juvenil y renovador de una parte de la sociedad española. A partir del XXVII Congreso del PSOE de 1976 el PSOE inició un despegue espectacular ante la opinión pública con apoyo de la socialdemocracia europea (SPD principalmente). Aunque los textos del PSOE de esa época aún mostraban un lenguaje en cierta medida radical, las declaraciones no superaron el plano verbal. El cartel muestra, como en el caso de Suárez, al candidato en gran tamaño mirando directamente al votante. El objetivo del PSOE era explotar el carácter de su candidato anteponiéndolo, igual que UCD, a las siglas del partido. Por debajo, un eslogan directo: La libertad está en tu mano. Votando al PSOE se aseguraba que el proceso democrático continuara. 


Este segundo cartel del PSOE fue encargado a José Ramón Sánchez para la campaña. Se intenta transmitir una imagen de cercanía del candidato, Felipe González, como uno más abrazado a un obrero industrial, un paisano, un funcionario con camisa y corbata y una agricultora. El PSOE así buscaba un voto muy amplio: desde los obreros hasta agricultores y funcionarios. Este cartel sirvió de inspiración a Vicente Fox en México 20 años después. 

El Partido Comunista de España, legalizado solo dos meses antes, se presentó a las elecciones con su secretario general, el histórico Santiago Carrillo (Gijón (Asturias), 1915-Madrid, 2012), como candidato. Aunque sí hubo carteles con la imagen de Carrillo, hubo muchos otros que no lo incluyeron ya que, a diferencia de UCD y PSOE, el PCE apostó por mostrar sus siglas ya que su candidato era sobradamente conocido y no atraería más votos que las siglas. A diferencia del PSOE, el PCE no había renovado profundamente su dirección en el exilio prefiriendo exhibir como emblemas a históricos dirigentes como Dolores Ibárruri. Concluida la dictadura, el atractivo del comunismo como enemigo mayor del régimen se fue disolviendo. Carrillo, por su parte, hizo una campaña muy agresiva contra Alianza Popular, a la que consideró la involución, y una campaña suave contra UCD. Ello pudo derivar votos a grupos de extrema izquierda.
En este cartel aparece una primacía absoluta del color rojo y aparecen representados unos obreros industriales. El rojo, color cálido, fue utilizado más bien como reivindicación aunque este cartel tiene ciertas reminiscencias de la URSS. Los lemas son claros: apela al voto de los trabajadores exclusivamente (al contrario que el cartel del PSOE anterior) y quiere quitar temores al asegurar que votar a los comunistas es votar democracia.
En el siguiente cartel, el PCE busca mayor emotividad mostrando la igualdad plena entre hombres y mujeres. Pretende transmitir claramente que los comunistas son los únicos que defenderán los derechos femeninos  en contraposición a la derecha o a los socialistas.



Este fue el principal cartel que utilizó Alianza Popular para las elecciones de 1977. AP se empezó a conformar ya en 1976 y tuvo su primer congreso en febrero de 1977 con una gran envergadura semejante a la que había tenido el del PSOE poco antes. Su principal promotor fue el ex ministro Manuel Fraga Iribarne (Villalba (Lugo), 1922-Madrid, 2012). AP se conformó como principal grupo a la derecha de UCD pero no obtuvo el apoyo de todo el franquismo político sino solo el de mayor edad. El franquismo sociológico fue a parar, principalmente, a la UCD, como reflejarían los resultados electorales. Durante la campaña, Fraga tuvo confrontaciones y AP recibió más ataques que otros partidos aunque se intentó una actitud proclive al consenso.  


En el cartel se decidió mostrar a Fraga con una pose diferente a los otros candidatos. Es una pose de perfil, lejos de la mirada directa al votante de Suárez y González, que tan buenos resultados les dio. La pose, la mirada en cierto modo visionaria, muestra más un hombre de Estado que a uno más, como pretendían otros candidatos.   


Este cartel es un ejemplo de la cierta ambigüedad en la que se movió Alianza Popular en sus mensajes electorales. En él, AP proclama la “igualdad por encima del sexo” y asegura, apelando directamente a las mujeres, que quiere libertad e igualdad para ellas. Es un claro guiño al voto femenino, del que AP salía en desventaja frente a otras formaciones. Sin embargo, por otro lado, debajo del todo aparece un mensaje más tradicional de AP: “España, lo único importante”, para mostrar a sus votantes más a la derecha que hay mensajes que van a permanecer. 




El principal cartel del Partido Socialista Popular muestra a su candidato, el profesor Enrique Tierno Galván, como también aparecían Suárez y González en sus carteles, de frente al espectador. El PSP, pequeño partido de carácter bastante intelectual, tuvo un resultado discreto en las elecciones pero aún así el quinto lugar en votos y, un año después, se integraría en el PSOE consiguiendo éste aglutinar el voto socialista y socialdemócrata español. El mismo Tierno Galván sería posteriormente alcalde de Madrid tras las elecciones municipales de 1979. El cartel muestra los elementos comunes que se deben tener en cuenta: un nombre (PSP, Tierno Galván), una idea (unidad socialista, vota PSP), un formato simple y un color (rojo).




El Pacte Democràtic per Catalunya aglutinó en la misma coalición a los nacionalistas catalanes de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y elementos de izquierda como Esquerra Democràtica de Catalunya (EDC) y el Partit Socialista de Catalunya-Reagrupament (que un año después fundaría, con la federación catalana del PSOE y con el PSC-Congrès, el actual PSC).

Aunque no es común en los partidos nacionales, el hecho de que haya más de una persona en carteles electorales es común, sobre todo en el caso de los nacionalistas periféricos de España, que es común que necesiten formar coaliciones de cara a las elecciones generales y europeas.
En el cartel aparecen Jordi Pujol (Barcelona, 1930), líder de CDC, Trias Fargas (EDC) y Verde Aldea (PSC-R). El lema elegido es representativo: “Una garantía pel Calvi”, una garantía para el cambio, es decir, votando al Pacte se garantizaba avances hacia una autonomía catalana en primera instancia y al reconocimiento del pueblo catalán. Para dar fuerza a esta idea, detrás de los líderes aparecen varias banderas de Cataluña, senyeras, con manifestantes, intentando mostrar que había un clamor popular reivindicando el reconocimiento de los derechos de Catalunya y la autonomía que había disfrutado durante la II República, anulada con el Franquismo.
Esta coalición estaba unida solo por su catalanismo ya que los partidos que la integraban variaban desde el liberalismo de CDC a la socialdemocracia del PSC-R. 



Conclusiones

A pesar de que había sondeos y encuestas previos a las elecciones, el resultado era incierto al no existir un sistema de partidos desde las últimas elecciones generales de 1936.
Las últimas semanas de campaña electoral fueron claves para influir en los resultados. El partido con mayor capacidad de dinamismo y organización fue el PSOE y sus expectativas de voto fueron subiendo a lo largo de la campaña, triplicando el exiguo 10 % que le daban al principio. Por otro lado, se cree que los gobernadores civiles tuvieron un fuerte papel en la determinación de las candidaturas de UCD, aunque los resultados representaron con bastante fidelidad a la sociedad española que, por tanto, apostó por la moderación, como veremos ahora en los resultados.
La participación electoral fue muy alta: de un 78 %. El motivo de tan alta participación pudo ser, efectivamente, la abstinencia electoral durante décadas. 


Resultados:

La vencedora de las elecciones fue Unión de Centro Democrático que obtuvo algo más del 34 % de los votos emitidos que se tradujeron en 166 escaños en el Congreso. El activo de la candidatura de Adolfo Suárez dio resultado y se situó a cierta distancia de su principal rival electoral pero a 10 escaños de la mayoría absoluta, por lo que el consenso sería imprescindible para la redacción de la nueva constitución (recordemos que estas Cortes eran constituyentes).
La segunda candidatura más votada fue el Partido Socialista Obrero Español, que logró un 29 % de los votos y 118 escaños en el Congreso. Su campaña había sido un éxito gracias también a su candidato, Felipe González, y había logrado arrebatar la hegemonía de la izquierda al Partido Comunista.
Muy lejos de las dos formaciones mayoritarias se situaron el Partido Comunista de España y Alianza Popular. El primero obtuvo 19 escaños por 16 de AP. Así, los españoles optaron por formaciones más moderadas tanto por la izquierda como por la derecha pero hay que destacar que ningún grupo ultra entró en las Cortes.
El Partido Socialista Popular de Tierno Galván fue el quinto más votado pero obtuvo solo 6 escaños por el sistema electoral, conformando una minoría hasta su integración en el PSOE.
La democracia cristiana fracasó estrepitosamente y solo en Cataluña consiguió escaños en el Congreso.
Los partidos nacionalistas periféricos lograron éxitos. El Pacte Democràtic per Catalunya obtuvo 11 escaños, aunque solo 5 de ellos de CDC (los demás, de los partidos socialistas que concurrieron en dicha coalición). El histórico Partido Nacionalista Vasco logró un éxito al obtener 8 escaños.
Por detrás de estas formaciones, hubo resultados más bajos pero también con interés: 2 escaños de la democracia cristiana en Cataluña (la actual Unió Democràtica de Catalunya y Centre Català), uno de la coalición Esquerra de Catalunya (cuyo principal exponente fue Esquerra Republicana de Catalunya, que no pudo concurrir a estas elecciones con dicho nombre), uno de Euskadiko Ezkerra (partido de izquierdas vasco que, años después, en 1993, se fusionaría con el PSE-PSOE), uno de la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro (regionalista) y otro de la Candidatura Independiente de Centro, que obtuvo un escaño en Castellón. 



Dichos resultados mostraban voluntad de entendimiento entre los españoles pero también obligaban a la UCD a gobernar en minoría, lo cual siempre conlleva cierta debilidad debido a la necesidad de pactar con las diferentes fuerzas políticas. 
Finalmente,  hay que destacar que estas elecciones fueron solo la siguiente fase de la Transición al abrirse el relativamente largo camino de redacción de la nueva Constitución, en la que participaron todos los grupos (los “padres” constitucionales procedían de UCD, PSOE, PCE-PSUC, AP y CDC).  



Bibliografía

LYNCH, John (dirección). La España democrática. Madrid: EL PAÍS, S.L (2008)
TUSSEL, Javier. La Transición española a la democracia. Madrid: Alba Libros S.L
Archivo fotográfico Agencia EFE y El País, S.L. La Transición. Memoria gráfica de la Historia y sociedad españolas del siglo XX. Madrid: El País, S.L (2006)

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