Todos estamos
de acuerdo en que Europa hoy es muy compleja social y étnicamente. Las últimas
décadas de progreso en el continente (Europa Occidental, ya veremos qué pasa
con la oriental) han promovido una fuerte inmigración hacia Europa,
principalmente de personas procedentes de las excolonias respectivas: desde
Pakistán a Argelia, Marruecos, Túnez, los países del África Subsahariana y los
de América Latina.
Por tanto,
principalmente en el oeste continental y en las grandes ciudades vemos un
paisaje étnico y cultural muy diverso que contrasta con otras épocas de nuestra
Historia de relativa uniformidad étnica.
Sin embargo, a
pesar de esta fuerte inmigración que ha llevado a los paisajes urbanos
actuales, sigue habiendo una mayoría poblacional “nativa”, sobre todo en Europa
oriental, fruto de los enormes movimientos de población que se dieron tras la
Segunda Guerra Mundial.
Terminada la
guerra, Europa estaba en la más absoluta de las ruinas. El Tercer Reich, que
había conquistado durante la guerra casi todo el continente, llevó a cabo una
política de colonización masiva de Europa oriental tratando a la población
local con una mezcla de crueldad e indiferencia del que se siente superior.
Los vencedores,
los aliados occidentales por un lado y, por otro, los soviéticos, se
dispusieron a reorganizar Europa y ello significó grandes movimientos de
desplazados y refugiados. Antes de la IIGM, Europa era muy diversa y los
Estados-nación acogían en su seno a importantes minorías. Como ejemplos
destacan Polonia, Checoslovaquia y, por supuesto, la Unión Soviética.
Para este artículo
voy a ofrecer muchos datos históricamente contrastados por fuentes destacables (que
aparecen al final). Tras la Primera Guerra Mundial, las fronteras se
reajustaron de forma muy destacable (caída de los imperios alemán, austrohúngaro,
ruso y otomano) pero, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial, no se movió la
gente con esos cambios territoriales. Tras la caída del Eje en 1945, ocurrió lo
contrario: hubo pocos cambios fronterizos pero enormes movimientos de población.
En lo territorial destaca, una vez más, el
caso de Polonia. Ésta perdió más de
100.000 km² de sus antiguas fronteras anteriores a la guerra (recordemos que
Polonia fue el desencadenante de la guerra por su invasión por parte de
Alemania) a favor de la URSS pero, a cambio, se la recompensó con algo más de
60.000 km² pertenecientes a territorios alemanes al este de los ríos Oder y
Neisse. Esto fue dramático ya que esos territorios siempre habían sido alemanes
por lo que hubo movimientos de refugiados
a la fuerza (y lo mismo los polacos de los nuevos territorios rusos).
La URSS por su
parte engulló regiones enteras: la Besarabia rumana (este país también había
perdido la guerra) además de otras regiones también rumanas como Bucovina y
Rutenia y consiguió retener la península de Carelia, que había arrebatado a
Finlandia durante la guerra.
Otros cambios
territoriales en el este fueron el traspaso de Dobrudja de Rumania a Bulgaria,
Trieste de Italia a Yugoslavia, etc.
El resultado
final fue una Europa de Estados nacionales más homogéneos étnicamente que nunca
antes. Hubo tres casos en el este que siguieron siendo claramente
plurinacionales: la URSS (bálticos,
rusos, bielorrusos, ucranianos, moldavos y un larguísimo etcétera), Yugoslavia (eslovenos, croatas,
bosnios, serbios, montenegrinos, macedonios, albaneses) y Rumania, que continuó albergando una comunidad húngara muy
relevante en Transilvania que continúa hoy en día además de millones de
gitanos.
Otros países
del este sin embargo sí pasaron a ser bastante homogéneos: Polonia, que en 1946 estaba habitada casi exclusivamente por
polacos; Alemania, que había tenido
que recibir a todos los desplazados alemanes obligados a trasladarse desde
otras zonas del este europeo; Checoslovaquia,
que pasó a albergar casi en exclusiva a checos y eslovacos, antes de la IIGM
tenía nada menos que un 22 % de población alemana, un 5 % húngara y un 3 %
ucraniana.
El culmen llegó
con la caída del Bloque comunista: de Yugoslavia han surgido 6 países, cada uno
de ellos, excepto Bosnia y Herzegovia y Serbia, bastante homogéneos étnicamente;
Checoslovaquia ha dado lugar a las Repúblicas Checa y Eslovaca habitadas por
sus respectivas nacionalidades. Con la URSS ocurrió algo semejante aunque más
complejo ya que la Federación de Rusia sigue siendo un país enormemente multiétnico
con conflictos relevantes y sangrientos como los del Cáucaso norte.
No ocurrió lo
mismo en Europa occidental. La diferencia principal entre oeste y este es que
la guerra en el oeste había sido de conquista pero no de colonización para el
nuevo Reich. No hubo grandes movimientos de refugiados aunque sí hubo en menor
medida como la vuelta a sus países de franceses, belgas, holandeses e italianos
que se habían visto trasladados a Alemania a trabajar para el Tercer Reich. Estos
movimientos se completaron rápidamente. Los países occidentales en varios casos
también albergan varias naciones en su seno siendo los más relevantes Bélgica,
Reino Unido y España.
Por último hay
que destacar el caso de los judíos. Antes
de la guerra estaban dispersos por casi toda Europa formando una minoría muy
importante. Tras ella, quedaron pocos. De los que llegaron a ser liberados por
los ejércitos aliados, 4 de cada 10 murieron a las pocas semanas dado que la
gravedad de su estado superaba los conocimientos médicos. Los demás, se
abrieron camino incluso en Alemania ya que en el este todavía no estaban
seguros. Hay conocimiento de casos de pequeños pogromos en el este que hicieron
que los judíos supervivientes acabaran en Alemania (como ejemplo, más de 60.000
judíos supervivientes huyó de Polonia en 1946 hacia Alemania debido a la
inseguridad que aún imperaba en esas zonas). La creación del Estado de Israel
posteriormente haría que muchos judíos se fueran definitivamente de Europa en
busca de una tierra de paz.
Mapa reciente de Europa. Actualmente Yugoslavia no existe como entidad política, sustituida por los Estados independientes de Montenegro y Serbia. Kosovo, provincia serbia al este de Albania, se independizó unilateralmente en 2008 pero no ha sido aceptada por la ONU
Por tanto, nacía
así una nueva Europa más “ordenada”, aparentemente más homogénea, que en los 80
y 90 se terminó de confirmar.
Bibliografía:
JUDT, Tony. Postguerra una Historia de Europa desde 1945. 8ª Edición, Madrid: Taurus (2012)
Bibliografía:
JUDT, Tony. Postguerra una Historia de Europa desde 1945. 8ª Edición, Madrid: Taurus (2012)



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