jueves, 4 de octubre de 2012

¿Qué es de ti, España?



Nunca pensé que sería necesario que escribiese esta entrada en mi blog ni en cualquier otro sitio.

España tiene un problema grave. Ya no es sólo la crisis económica que atraviesa o los problemas nacionalistas en algunas regiones sino que, además, España no encuentra una identidad propia ni, a corto plazo, parece que vaya a encontrarla sino más bien al revés.

Nunca le he dado excesiva importancia a los símbolos nacionales. Ni yo ni la mayoría de los españoles que aceptamos símbolos como la bandera, el escudo o el himno con usos meramente deportivos e institucionales. En España nunca se va a encontrar la bandera de España en la puerta de todas las casas. Ni se va a escuchar a miles de españoles cantando la Marcha Real con tesón básicamente porque no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en crear una letra para nuestro himno.

Gracias al deporte nuestros símbolos han tenido recientemente un mayor apoyo social y se ha podido ver un mayor uso civil de la bandera en especial pero, aún así, seguimos teniendo un problema de identidad.

Recientemente, vi en una red social que se comparaba los casos de los cambios de bandera en Alemania y en España tras sus respectivas dictaduras. La bandera alemana con el nazismo era de fondo rojo con un círculo blanco en el centro con una cruz gamada en su interior. Dicha bandera fue sustituida por la tricolor que había tenido anteriormente la República de Weimar y que es la que conocemos hoy en día. En esa red social además se indicaba que el cambio entre banderas era radical en el caso de Alemania por vergüenza de su pasado fascista mientras que en España sólo se había modificado el escudo. Ignorancia absoluta. 

"A la crisis económica se le añade una grave crisis de identidad"

Vuelvo al comienzo del artículo, nunca pensé que tendría que aclarar estos puntos debido a declaraciones como esas pero veo que es necesario aclarar cosas como el origen de nuestros símbolos nacionales así que empecemos:

Bandera: La bandera de España es muy antigua. Su origen está en el S. XVIII, concretamente durante el reinado de Carlos III. Los colores, rojo y gualda, hacen referencia a las Coronas de Castilla (rojo) y Aragón (ambos colores) y además fueron útiles para reconocer a los navíos españoles en alta mar debido a su intensidad. 

 Actual bandera de España. El escudo se suele incorporar, oficialmente en el lado más cercano al mástil.

Sin embargo, no fue hasta el S. XIX cuando su uso como enseña nacional se generaliza. Ni siquiera con la Primera República el diseño fue modificado.
En 1931, la II República cambia la bandera nacional debido a la vinculación de la rojigualda con la monarquía y la sustituye por la bandera tricolor (rojo, amarillo y morado). La nueva bandera es aceptada por la población pero la Guerra Civil cambiará todo, también los símbolos.
En los inicios de la contienda los rebeldes siguieron utilizando la tricolor pero pronto recuperarán la bandera rojigualda como elemento antagonista a la republicana. Así vemos que el uso que Franco dio a la rojigualda fue meramente de oposición a la República.
Durante el Franquismo se conservará esta bandera y la llegada de la Democracia no la cambiará conservándose los colores rojo y gualda. La Constitución de 1978 recogerá la enseña nacional en su artículo 4º (algo que también había hecho la Constitución de 1931 en su artículo 1º):

La bandera de España está formada por tres franjas horizontales roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.   

Por tanto, vemos que la bandera de España tiene tanto que ver con el Franquismo como con la democracia actual o el reinado de Isabel II: en todos esos periodos se utilizó como enseña nacional sin vincularse con un régimen concreto como sí ocurrió con la bandera nazi en Alemania. 

Escudo: Otro tema del que hay bastante desconocimiento y que, curiosamente, destaca por su originalidad. El escudo de España data de la Revolución de 1868, que derrocó a la reina Isabel II. Antes de esa revolución, el escudo del país era asociado con el escudo personal del monarca, como en otros países europeos. Sin embargo, tras dicha revolución se diseñó un escudo nacional prácticamente idéntico al actual. Dividido en cuatro cuarteles, en cada uno se representa un reino hispánico medieval (excepto Portugal): Castilla, León, Aragón y Navarra. Debajo de ellos, la granada representando al Reino Nazarí homónimo. A los lados las míticas Columnas de Hércules. El debate vino con la bandera que corona el escudo ya que tras la revolución se dudó la forma de Gobierno. Primero se optó por una monarquía con un rey de origen italiano (Amadeo de Saboya) pero en 1873 fue sustituida por la Primera República. Ambos usaron el escudo aunque con diferente corona. 

Escudo de España creado tras la Revolución de 1868. Es prácticamente idéntico desde entonces salvo cambios menores excepto durante el regímen Franquista que lo reformó radicalmente.


Con la Restauración Borbónica se continuó usando este escudo (aunque no aparecía en la bandera de España) sobre todo en edificios públicos. La II República también lo utilizó aunque con la corona mural en vez de real.





El Franquismo trajo consigo un cambio radical en el escudo de España al incorporarse el águila de San Juan de los Reyes Católicos, el yugo y las flechas (también de los Reyes Católicos) y el lema “Una, grande y libre”. El escudo pasaba a ser mucho más complejo y quedó inundando todo el lado izquierdo de la bandera. 

Escudo actual de España basado en el modelo de 1868. Fue adoptado por Ley en 1981.

La llegada de la democracia significó la vuelta al escudo republicano pero con la corona real coronándolo además del escudete de los Borbones en el centro (tres flores de lis).
De nuevo, vemos que el escudo dista mucho de estar relacionado con un régimen concreto al haber sido usado durante monarquías y una república con la excepción ya mencionada de la corona.

Por último tenemos el himno. Llamado comúnmente Marcha Real, también es conocido como Marcha Granadera. Es de la misma época que la bandera, el S. XVIII, en época de Carlos III que lo adoptó en 1770. En esa época no existían los himnos nacionales como tal sino que lo adoptó como una “Marcha de Honor”. Fue la costumbre popular la que lo acabó denominando Marcha Real al tocarse especialmente en actos públicos en presencia de los reyes. Se transformó en himno oficial durante el reinado de Isabel II.
Ha sido oficial desde entonces excepto en el Trienio Liberal (1820-1823) y la II República, cuando fue sustituido por el Himno de Riego, un himno militar del S. XIX. Durante la I República ambos himnos fueron oficiales.

El Franquismo recuperó la Marcha Real de forma parecida a como hizo con la bandera rojigualda: como oposición a los símbolos republicanos.
La Democracia conservó la Marcha Real como himno y se conserva actualmente.

La letra es un asunto complejo. Hay varias versiones distintas pero las más conocidas son la monárquica, la carlista, la de José María Pemán y, la más reciente, la del Comité Olímpico Español.
Lo curioso es que ninguna de ellas ha sido oficial y su uso fue más bien informal. La de José María Pemán se usó en ocasiones durante el Franquismo aunque se creó durante la dictadura de Primo de Rivera. Hay que recordar que el himno de España tenía un potente competidor durante la dictadura, el Cara al Sol de la Falange.
La letra del COE fue una propuesta de 2007 cuyo objetivo era poner letra al himno pensando especialmente en actos deportivos. Sin embargo, la controversia suscitada hizo que el COE diese un paso atrás y fracasase el intento.

Letra del Comité Olímpico Español:

 ¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón
¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad
Ama a la patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad
Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz.


En resumen…

Los actuales símbolos de España nada tienen que ver con la derecha política debido a su larga Historia atravesando todo tipo de acontecimientos históricos (invasiones como la francesa, reinados de reyes absolutos y liberales, revoluciones, repúblicas, guerras civiles, dictaduras, democracias…) por lo que es realmente absurdo identificarlos con un régimen concreto.

¡Ah! No tengo inconveniente en adjuntar en mi blog la bandera o escudo de España. A pesar de los errores históricos y de mil defectos más de este país, no son algo que precisamente me avergüence. 

1 comentario:

  1. En base a la polémica que tuvimos ayer, me gustaría hacer algunas aclaraciones, aunque mis conocimientos de Historia sean limitados.

    En primer lugar, estoy de acuerdo contigo en que España no encuentra una identidad propia. España, a mi juicio, es un Estado construido sobre la base de diferentes naciones. Han existido y existen diversidad de naciones sobre el territorio español, por lo que es normal que algo tan relacionado con el nacionalismo, como son los símbolos, no haya tenido una aceptación en nuestro país, a diferencia de otros países como Francia, que se constituyeron como Estado-nación, dándose una plena identificación entre los conceptos de Estado y nación.

    Es cierto, y curioso, lo que el deporte ha hecho por "la nación española". Y aquí estoy de acuerdo contigo. El deporte español ha hecho mucho más por el "nacionalismo español" que cualquier otra cosa. Curioso, como digo.

    En cuanto a la bandera y su origen, decir que me parece algo razonablemente normal que los catalanes, sobre todo, no se identifiquen con ella. La bandera, tal y como es ahora, surge como dices con Carlos III, sucesor de Fernando VI, sucesor éste de Felipe V. Hay que recordar que, bajo el reinado de Felipe V se aplicaron los Decretos de Nueva Planta, que suponían la centralización del Estado al modo borbón. Estos decretos suponían que, desde entonces, todo el diseño institucional castellano se aplicaba en Cataluña, Aragón, Valencia y Mallorca. Años después, como apuntas, el rey Carlos III, hijo de Felipe V, impondría la actual bandera sobre todo el territorio español, a pesar de que en algunos lugares se sentían identificados con otras banderas.

    En la II República se cambia la franja roja por la morada, según tengo entendido, por una teoría confusa nada clara sobre que el color morado era el de Castilla, pero creo que siempre fue el carmesí. En cuanto a la aceptación de la tricolor por la población, tengo mis dudas, aunque no tengo más conocimientos para argumentarlo.

    En cuanto al escudo, apuntar como curiosidad que la Selección Española de Fútbol ha llevado durante algunos años en el escudo de su camiseta el escudete de los borbones franceses, en vez del de los borbones españoles, por una equivocación a la hora de diseñar el escudo de la RFEF.

    Concluyendo, considero que los actuales símbolos de España sí tienen que ver con la derecha política, que los ha utilizado como propios. Otra cosa es que esto no debiera ser así, pero efectivamente así es. No hay que confundir el "ser" con el "deber ser". El deber ser en este caso sería que los símbolos nos representan a todos. El ser supone que la derecha se apropió esos símbolos con la complacencia de la izquierda que no quiso hacerlos suyos puesto que éstos venían representando al franquismo durante casi 40 años. A mi también me gustaría, quizás, que unos símbolos nos representasen a todos los españoles. Pero la realidad no es esa.

    Por mucho que estos símbolos hayan atravesado varios regímenes, muy diversos, creo que fueron siempre una imposición para algunas nacionalidades que existían o existen en el territorio español (otro tema es que esos nacionalismos hayan sido creados artificialmente o no, cosa que se podría discutir también).Por ello, volviendo al principio, me parece bastante normal que los ciudadanos del Estado español no tengan asumidos unos símbolos como propios (como podría ocurrir en Francia con himno, bandera y lema) por varios motivos ya apuntados: que dentro del Estado español existen diferentes naciones o nacionalidades, cada una con sus símbolos propios; y que en la Historia reciente esos símbolos fueron apropiados por la derecha. Sí, es cierto, existen desde Carlos III, pero la mayoría de los presentes no vivieron con Carlos III ni con la I República, pero sí vivieron durante los años de la dictadura.

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