jueves, 20 de septiembre de 2012

Ay, Catalunya, Cataluña




1640 fue un año decisivo para España. En ese año hubo dos importantes rebeliones simultáneas en la Península Ibérica. Para entender su importancia podemos comparar España (que desde 1580 estaba unida dinásticamente con Portugal) con un navío cuyos remos salen por sus costados. Costados que, en 1640, se rebelan poniendo a la Monarquía Hispánica contra las cuerdas. Portugal y Cataluña  se rebelan a la vez en 1640 pero con un resultado muy diferente: Portugal consigue separar su destino del resto de la Península Ibérica y será un Estado independiente hasta el día de hoy. Cataluña por su parte fracasa en el intento y las tropas españolas sofocan la rebelión. 

Años más tarde, con la Guerra de Sucesión española (1700-1714), Cataluña de nuevo es protagonista. Apoyó al candidato austriaco hasta el final, incluso cuando la guerra ya había terminado y las potencias europeas ya habían aceptado al Borbón Felipe V como Rey de España a cambio de pingües beneficios territoriales (como Gibraltar, que pasó a Gran Bretaña y, como es perfectamente sabido, no volvimos a recuperarlo). ¿Qué temía Cataluña de los Borbones? Su política centralista en un Estado que, bajo la batuta de los Austrias, había destacado por su relativa descentralización, en especial en la Corona de Aragón. Como temían, tras la toma de Barcelona el nuevo Rey de España suprimió los fueros históricos de Cataluña con los Decretos de Nueva Planta creando así el primer agravio hacia los catalanes. 

Durante siglos Cataluña ha encajado en España. Un encaje complicado pues resultó ser la primera región en industrializarse en España, la más abierta a las nuevas costumbres y hábitos que llegaban de Europa, y la más dinámica económicamente. No es de extrañar pues que en el S. XIX, con la aparición del nacionalismo, éste encontrara un fuerte calado en Cataluña. Els Segadors, la Senyera, etc, símbolos del pueblo catalán que ya existían previamente, se convirtieron en cabezas de ese nacionalismo inicial. El siglo XX fue de intensificación pero también de una cierta mejoría en el encaje de Cataluña en España. Me explicaré. 

Con la Primera Guerra Mundial, la neutralidad del Gobierno de Madrid fue increíblemente beneficiosa para Cataluña. La industria catalana aprovechó la matanza entre la mayor parte de los europeos para vender sus productos a ambos bandos. La economía catalana (y por tanto la española) creció mucho en esa época beneficiando el encaje de Cataluña en España. En los años 20, el dictador Miguel Primo de Rivera a pesar de apoyarse en milicias catalanas, suprimió la Mancomunidad de Cataluña allanando el camino a Esquerra Republicana de Catalunya.
En la II República la inestabilidad alcanzó de lleno a Cataluña y en 1934 se llegó a proclamar el Estat Català dentro de una supuesta República federal española. Aún así, se mantuvo la unidad del país. 

La Guerra Civil fue el punto culmen de la inestabilidad y el odio entre facciones. Cataluña permaneció fiel a la República e incluso Barcelona fue su capital en los últimos meses de la guerra tras haber tenido que trasladar la capitalidad primero a Valencia y luego a Barcelona. El territorio fue conquistado por el ejército franquista tras la Batalla del Ebro en 1938.
El fin de la guerra abrió la larga y cruenta dictadura de Franco que supuso un fuerte agravio a Cataluña al suprimirse la autonomía que había conseguido durante la república y perseguirse el idioma catalán. Sí se benefició por su parte del desarrollismo económico de los 60, como el resto de España.

A la muerte del dictador en 1975 comenzó la Transición a la democracia. Los partidos nacionalistas catalanes resurgieron y reclamaron la autonomía. Tras un hábil acuerdo de  UCD, PSOE y nacionalistas, la nueva Constitución  recogió el derecho de las regiones españolas a acceder a una amplia autonomía. Cataluña fue, con el País Vasco, la comunidad que más rápidamente accedió a la pre-autonomía y en redactar un Estatuto propio. Las ansias secesionistas habían quedado aplacadas temporalmente. Convergència i Unió, la federación de los nacionalistas catalanes liberales y democristianos, ganó las primeras elecciones autonómicas de 1980 y su líder, Jordi Pujol, aceptó el encaje de Cataluña en España sin mayor problema. Cuando Barcelona apostó por la posibilidad de poder realizar los Juegos Olímpicos, el Gobierno de España aceptó y apoyó la candidatura consiguiendo realizar los Juegos de 1992, los cuales fueron un éxito rotundo para Cataluña y España. 

Sin embargo, desde 1992 hasta ahora la situación ha ido tensándose de manera peligrosa. La independencia, algo muy lejano en 1992, ahora se plantea abiertamente en Cataluña como se vio en la última Diada con la mayor manifestación independentista de la Historia de España. La crisis económica que atraviesa España (incluida Cataluña) desde 2008 ha influido mucho en el aumento del sentimiento independentista. También el cambio de postura de algunos partidos. CiU, que en su día colaboró en la redacción de la Constitución, ahora utiliza la palabra independencia y secesión aunque su objetivo (al menos en principio) sea la creación de un concierto económico para Cataluña. 

Mientras tanto, gran parte de los españoles observan esto sin entenderlo del todo. ¿Por qué esa sensación de agravio en Cataluña? Yo soy de Madrid pero la entiendo. Sólo tengo que recordar el pago de peajes bárbaros en Cataluña desde hace muchos años, el retraso en las obras del AVE, la inexistencia del famoso Corredor Mediterráneo que perjudica a Cataluña, la campaña de la derecha contra su nuevo Estatuto, etc. Si el resto de España quiere que Cataluña se sienta integrada en nuestro país, debemos empezar por entender de dónde ha salido ese sentimiento de rechazo hacia España y a favor de la secesión. Quizá sea hora de apostar por el Corredor Mediterráneo, por el AVE Barcelona-Valencia o porque la cuota de solidaridad sea más razonable para todas las regiones. 

Por otra parte, no creo en la independencia de Cataluña. Respetaré la opinión y, si se da, la decisión de los catalanes pero yo considero a Cataluña una parte fundamental de España, relacionada estrechamente con el resto del país por motivos culturales, históricos y sociales, lazos que nada ni nadie puede eliminar.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario