jueves, 20 de agosto de 2009

Análisis Madrid


Y al fin llegó el artículo de la Comunidad de Madrid, se divide en una introducción histórica, en el proceso de conversión en una autonomía, en la situación durante los 80 y 90 y, finalmente, en un análisis sobre las elecciones de 2007 y de cómo podrían ser las de 2011. Añadiré otra entrada en los próximos días, un anexo de los municipios de la Comunidad de Madrid de más de 100.000 habitantes (sin contar Madrid capital que está ya incluida en este artículo).



MADRID



El actual territorio de la Comunidad de Madrid históricamente perteneció a la Corona de Castilla. Destacaba solamente por poseer la capitalidad del Imperio desde tiempos de Felipe II. Esto hizo que se desarrollase la región y que la población de la ciudad de Madrid ascendiera vertiginosamente en tan sólo unos años. Acudieron las familias nobles y los funcionarios del Imperio y se sumaron a la población ya existente. Madrid se empezó a convertir en una ciudad grande que excedió el límite de las murallas de los Austrias. Incluso la Universidad que existía en la región desde 1499, la Complutense, se trasladó a Madrid desde Alcalá de Henares por lo cual dicha ciudad cayó en la más profunda de las decadencias a favor de la capital imperial.
Sin embargo, el hecho de ser una capital “inventada”, nombrada repentinamente frente a ciudades mucho más consolidadas y poderosas como Toledo o Valladolid, hacía que no destacase por ser una ciudad bella e impresionante, repleta de monumentos como otras capitales europeas como París, Londres o Roma. No fue hasta la llegada de los Borbones en el S. XVIII y sobre todo con el famoso Carlos III, cuando Madrid se llenó de monumentos, se saneó y se convirtió en rival para otras capitales.
Madrid eclipsó al resto de la región en la que sólo destacaban por motivos históricos o simplemente por ser residencias reales la ex universitaria Alcalá de Henares, Aranjuez con su palacio real y San Lorenzo de El Escorial, sede del Monasterio homónimo que alberga los restos de los reyes españoles desde Carlos I (V del Sacro Imperio Romano Germánico).
En el S. XIX comenzó la industrialización de España que comenzó en el norte (Cataluña y País Vasco) y que llegaría a Madrid a principios y mediados del S. XX. El S. XX fue clave para la historia de la ciudad y de la región. Madrid fue sede de huelgas, asesinatos, revoluciones…todo un caldo de cultivo que convirtió a la capital en un gigantesco cúmulo de problemas y de conflictos entre las clases sociales: los nobles ricos del ensanche, los obreros del extrarradio y los campesinos de los pueblos de alrededor y que más tarde recibirían las oleadas de inmigrantes de las zonas rurales de España. La proclamación de la II República fue ampliamente aclamada en Madrid y la sublevación franquista contra ella fracasó estrepitosamente en Madrid. Tras una dura Guerra Civil en la que Madrid acabó destrozada pero resistiendo los ataques de los rebeldes, el nuevo dueño de España, Francisco Franco, revalidó la capitalidad en Madrid después de considerar castigarla por su resistencia nombrando a Burgos capital.
Tras la posguerra, llegó el desarrollismo de los finales de los 50 y de los 60. Un desarrollismo a costa de la España rural. Los inmigrantes de Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Extremadura o Andalucía arribaron en Madrid deseosos de trabajo en las amplias industrias. Con ello no sólo creció la capital sino también los pueblos que se situaban en los antiguos Caminos Reales, ahora autopistas, que partían desde Madrid hacia A Coruña, Burgos, Barcelona, Valencia, Andalucía o Extremadura. Ciudades actuales como Torrejón de Ardoz, que se situaba en el antiguo camino real a Aragón, y que creció de mil habitantes a cuarenta mil en una década.
Madrid era el centro del “Estado Español” de Franco. Un régimen que reprimió a las regiones históricas hasta el punto de evitar sus lenguas respectivas. Esto hizo que desde esas regiones se viera a Madrid como la sede del poder dictatorial que las reprimía (olvidando la resistencia de la ciudad durante la Guerra Civil).
En los últimos años del Franquismo, coincidiendo con la decadencia física del mismo dictador, Madrid fue sede además de ese “poder represor” de abundantes manifestaciones reclamando el régimen de libertades y de igualdad. Tras la muerte en 1975 de Franco, fue proclamado Rey de España Juan Carlos I que, poco a poco, dio vía libre a una Transición a una democracia occidental.
Con la redacción de la Constitución de 1978 se planteó la descentralización de España (fuertemente centralizada desde los primeros Borbones). Para ello se ideó una inteligente solución a las reivindicaciones históricas de las regiones periféricas: un Estado semifederal cuyas regiones se llamarían autonomías.
El sistema bastó a los nacionalistas y a los centralistas (exceptuando a los radicales como la izquierda abertzale vasca o sectores catalanes y gallegos) y las regiones se dividieron en dos procedimientos: las comunidades históricas que habían disfrutado de autonomía ya con la II República, Cataluña, País Vasco y Galicia, a las que se sumaría Andalucía por decisión de sus ayuntamientos, y las comunidades de régimen común, es decir, todas las demás. Hubo algunas autonomías que se crearon en última instancia, entre ellas la nuestra, la Comunidad de Madrid. A diferencia de otras de estas comunidades como Cantabria o La Rioja que deseaban separarse de Castilla y León por sus propios intereses y por la existencia de un leve regionalismo, en Madrid no existía regionalismo anterior ni un sentimiento común (mucho menos nacionalismo). El motivo es claro, el hecho de que Madrid sea la capital del país hace que en nuestra región el sentimiento españolista sea altamente elevado y prácticamente nadie se plantea la identidad de España. Por tanto, ¿Por qué la provincia de Madrid, hasta entonces encajada en Castilla la Nueva, se convirtió en Comunidad Autónoma? Y, ¿Cómo pudo convertirse en comunidad autónoma? Pues no se puede crear comunidades así como así, la Constitución lo recoge en un artículo claro en el que añade que sólo regiones con identidad histórica o regional común pueden constituirse en comunidades autónomas. Madrid no recogía estas condiciones pero, ese artículo añade una coletilla muy conveniente en este caso (y probablemente previendo la situación de esta provincia): “salvo que se constituyan en interés del Estado”. Mediante esta “coletilla” la Comunidad de Madrid pudo constituirse. El por qué es sencillo, ni Castilla y León ni Castilla-La Mancha deseaban acoger una provincia que doblaba la población del resto de la región en ambos casos, es decir, era un factor desequilibrante y sólo hay que ver los datos de población: la Comunidad de Madrid en su pequeña superficie tiene más de seis millones de habitantes, Castilla-La Mancha con cinco provincias tiene dos millones. Y Castilla y León con sus nueve provincias y siendo una de las regiones más grandes de la Unión Europea tiene dos millones y medio. Es obvio que la razón es demográfica y también económica pues el PIB tanto bruto como per cápita es mucho más alto en Madrid que en las dos Castillas.
A pesar de ello, Madrid fue la última comunidad autónoma en establecerse en 1983 con su propio Estatuto de autonomía sin haber pasado por un régimen preautonómico como otras regiones. En las primeras elecciones autonómicas de ese mismo año, como en casi todas las comunidades, ganó por mayoría absoluta el PSOE repitiéndose el éxito de un año antes en las generales. Fue elegido presidente Joaquín Leguina que ocuparía el cargo hasta 1995. Durante 1983 y 1987 el PSOE pudo gobernar cómodamente con su mayoría absoluta que perdió pero pudo seguir gobernando en coalición con IU hasta 1995. En las primeras elecciones municipales libres de 1979 ganó el PSOE en los grandes municipios del área metropolitana y en Madrid un pacto PSOE-PCE dio la alcaldía a Enrique Tierno Galván, que tras su muerte en 1986 sería recordado con cariño por muchos madrileños por su buena gestión y su apoyo a la “Movida Madrileña”. Le sucedió Juan Barranco que no pudo retener la alcaldía mucho tiempo: en 1989 un pacto entre PP y CDS (Centro Democrático y Social) dio la alcaldía a Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS. El PSOE ya no volvería a ganar en la capital hasta el día de hoy. En 1991 ganó el PP por mayoría absoluta con José María Álvarez del Manzano que permanecería hasta 2003. La ciudad se inclina mayoritariamente por los conservadores y sólo los distritos obreros (Villaverde, Usera, Vallecas, San Blas, Vicálvaro, etc) permanecen en manos de la izquierda. Fue la caída de la capital lo que hizo que se perdiera, en cierto modo, la comunidad. En 1995, desgastado tras sus años de gobierno, Leguina perdió la mayoría de izquierdas y el PP con Alberto Ruiz-Gallardón obtuvo mayoría absoluta. Gallardón, hombre pragmático, ambicioso y ex secretario general del PP, permaneció en la presidencia hasta 2003 cuando, a petición del entonces presidente del gobierno, José María Aznar, accedió a presentarse como candidato a alcalde de Madrid: de la comunidad a la alcaldía. El resultado fue arrasador, Gallardón venció a su prima, Trinidad Jiménez, del PSOE, por mayoría absoluta. A pesar de ello, Jiménez obtuvo el mejor resultado de los socialistas en la capital desde su pérdida en 1989. En la comunidad los resultados arrojaron un posible cambio de gobierno. La candidata del PP, Esperanza Aguirre, mujer ambiciosa y de carácter populista, ganó pero perdiendo la mayoría absoluta que había obtenido Gallardón en años precedentes, se quedó a tan sólo un escaño. PSOE e IU juntos sumaban ese escaño de más para formar un nuevo gobierno de izquierdas desde 1995. El candidato socialista, Rafael Simancas, se postuló como nuevo presidente de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, ocurrió algo al margen de lo esperado por todos: en la sesión de investidura, dos diputados socialistas se ausentaron repentinamente y no se pudo elegir presidente. Fue uno de los mayores casos de transfuguismo de la historia de la democracia. Los dos diputados se pasaron al grupo mixto traicionando a sus propios compañeros. La situación se hizo tan tensa que hubo que repetir las elecciones en otoño del mismo 2003. En este caso, las luchas internas del PSOE en Madrid fueron su perdición. El PP recuperó su mayoría absoluta debido a la caída del PSOE (beneficiado también por el menor índice de participación en las segundas elecciones). Aguirre se convirtió en presidenta.
Durante sus cuatro años de presidencia, Aguirre pudo recomponer su imagen encorada a la derecha e incluso hizo guiños a sectores que, tradicionalmente, votan a la izquierda como el colectivo homosexual. Eso sumado a una intensa labor de ampliación del metro de Madrid y de creación de hospitales privados o semiprivados por toda la región, fue lo que hizo que en las elecciones autonómicas de 2007 ganase por una amplísima mayoría absoluta a Simancas que, tras esa nueva caída, dimitió. Y no fue para menos: el PP obtuvo 67 escaños, diez más que en 2003 fruto del aumento de nueve escaños de la Asamblea y de la caída del PSOE a 42 diputados. En tercer lugar IU aumentó su representación a 11 diputados a costa también del PSOE. En Madrid capital el panorama fue parecido: Gallardón volvió a ganar aumentando su mayoría absoluta frente al candidato socialista Sebastián e IU aumentó su representación. Además los socialistas perdieron ciudades como Torrejón de Ardoz, Alcobendas o San Sebastián de los Reyes. Tras esto el PSOE de Madrid tuvo que recomponerse y eligió como nuevo secretario general al alcalde de Parla, Tomás Gómez, que había sido dos veces seguidas el alcalde más votado de España. En 2011 tienen que suceder varias cosas para que el PP pierda el gobierno. El PSOE debe mantenerse como está y hay que contar con una fuerte aparición de Unión Progreso y Democracia (el partido de Rosa Díez). Además, esa aparición no debe perjudicar al PSOE sino al PP para que pueda haber cambio en la comunidad. Aún así UPyD debería acceder a gobernar en conjunto con el PSOE y, previsiblemente, con IU. IU no creo que sea partidaria de pactar con UPyD pero, ¿Acaso hay otra forma de quitar al PP el gobierno? La suma de PSOE e IU juntos no basta, la única posibilidad es que UPyD quite muchos votos al PP y acceda a pactar con la izquierda y no con el PP. Todo está por ver en Madrid.



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